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La escritora colombiana Laura Restrepo, autora de ‘Canción de antiguos amantes’. /foto de Ekkehard von Schwichow – cortesía de Alfaguara

Laura Restrepo: «El gran himno que debemos cantar en esta sensación de fin de tiempo es el del ‘Cantar de los cantares»

La escritora colombiana recrea en la novela 'Canción de antiguos amantes' la tragedia humanitaria de Yemen a través de una doble historia de amor y el rastro del mito de la reina de Saba. Recupera el aliento épico de grandes historias

En la línea donde se juntan la tierra y la imaginación habita el nuevo mundo literario de Laura Restrepo. Un espacio donde conviven realidad y mito, realidad y deseo, realidad y sueño, realidad actual y tiempo sin tiempo, realidad dura asomada al abismo en compañía de lo más real anhelado por todos: el amor.

Un territorio de búsqueda en todos los sentidos llamado Canción de antiguos amantes (Alfaguara). Una línea del horizonte en cuya tierra están Yemen, Etiopía y la frontera de Somalia como espejo de los problemas pasados, presentes y futuros del mundo. Y en la imaginación está la leyenda de la reina de Saba cuyo tiempo siempre es presente en esa parte del mundo que no es otro que la representación del sueño de la sabiduría, el amor, la inteligencia, el deseo, el poder y la belleza como uno solo.

“Todo mito que nace renace. Todo mito que encarna reencarna”, sentencia Laura Restrepo.

La escritora colombiana ha partido de dos hechos: la situación crítica que vive esta región desde hace muchos años, de la economía y la alimentación, a la salud y la violencia; y la convivencia del mito de la reina de Saba entre sus pobladores.

Canción de antiguos amantes es una celebración de la vida cuyos privilegiados habitantes de la Tierra se empeñan en crear sus desastres. Una novela optimista en la orilla del abismo.

Porque, afirma, Laura Restrepo, “el gran himno que debíamos cantar en este fin de los tiempos, o por lo menos en esta sensación de fin de los tiempos, no era el Apocalipsis, sino el Cantar de los cantares, que es la fusión con la naturaleza, la fusión de los unos con los otros”.

El resultado es una novela donde confluyen varios de los caminos literarios de Laura Restrepo, a la vez que representa múltiples apuestas:

  • Recupera el aliento épico de grandes historias para contar, denunciar y alertar sobre una realidad que compete a todos, en este caso de refugiados de violencia, hambre, etcétera.
  • Es una mezcla de géneros literarios armonizados de manera natural en el relato de la vida.
  • La presencia nómada de unos personajes que rastrean el amor, la sabiduría y el deseo a lo largo del tiempo.
  • Es la suma de voces de toda estirpe y procedencia que avanzan en sus vidas individuales y colectivas por un amplio territorio geográfico de viento y arena.
  • Es un homenaje al arte de contarse la vida a sí mismo y de contarla a los demás a través de una especie de Sherezado llamado Bos Mutas, un joven escritor contemporáneo, que sale a buscar aquella reina mítica.
  • Es un recorrido por la historia de aquellos que fueron en busca, de mil formas, de la Reina de Saba, que aquí recuerdan que su mito siempre ha estado vivo.
  • Es un viaje con diferentes senderos paralelos que llevan dentro el viaje más largo de todos y a la vez la búsqueda del camino, los sentimientos amorosos.

Hace muchos años que la reina de Saba entró en la vida de Laura y Restrepo, pero solo fue hasta 2009 cuando viajó con Médicos Sin Fronteras a Yemen para hacer unos reportajes sobre su labor humanitaria con los refugiados para el diario español El País. Entonces volvió a leer el texto de André Malraux, de 1934, en el que cuenta su peripecia a bordo de un pequeño avión para sobrevolar toda esa región “en busca de una mujer de 3.000 años de edad. Se trataba de la legendaria reina de Saba, soberana del incienso y de la mirra, nacida en algún punto incierto entre Yemen, Etiopía y Somalia. Poco después de su expedición, Malraux le anunciaba al mundo que había avistado desde el aire los vestigios del mítico imperio de Saba. Y, sin embargo, a ella, a la Reina, nunca la encontró”, escribió la autora en El País.

En junio de 2022, Laura Restrepo está vestida de negro, sentada alrededor de una pequeña mesa redonda. Los brazos apoyados sobre la mesa, tiene su cabello aún oscuro con algunos asomos claros, unas gafas de carey que no matizan el brillo de sus ojos y su voz sigue entusiasta como la reportera que es y será.

Winston Manrique Sabogal. ¿Cómo convirtió esa aventura vital con los refugiados, de esas mujeres migrantes, en literatura?

Laura Restrepo. De la reina de Saba se conoce poquísimo, apenas un par de párrafos en la Biblia y un par de párrafos en el Corán. Supuestamente es la Sulamita del Cantar de los cantares, de la Biblia. ¿Qué nos dicen los textos clásicos de ella? Que era una mujer poderosa y que era sabia. Eso la hace única, porque es la única mujer que se gana un lugar en la Biblia no por haber sido prostituta, ni por haber sido virgen, ni por haber sido santa, ni por haberle cortado la cabeza o el pelo a un varón, sino porque ella era la regente del imperio más poderoso que había en tiempos bíblicos cuando Israel era en realidad una tribu de pastores guerreros.

Ella manejaba el objeto de comercio más preciado y más costoso, que era el incienso. No se sabe nada más. Es un mito que está ahí para que se reescriba y para que cada generación lo vuelva y llene de contenidos. Yo lo encontré muy presente y muy vivo en esos viajes que hice por Yemen, por Etiopía y por la frontera de Somalia porque las propias mujeres desterradas, las hordas de mujeres que van subiendo por el cuerno de África atravesando el desierto de Yemen, te lo dicen. O cuando les preguntas cómo se llaman y te dicen: ‘Yo soy descendiente de la reina de Saba’. Para mí fue como un rayo. Era justo la conjunción de la leyenda con la realidad. No hacía falta buscarla más. Ahí estaba. Y no era una reina de palacios, ni de tronos; sino que era la reina del camino, la reina nómada, la reina del despojo, la que se enfrenta a la guerra, a la peste, al hambre”.

W. Manrique Sabogal. Comprobó cómo la mitología y la leyenda habían formado parte indisociable de la realidad a lo largo del tiempo. Un mito muy de estos tiempos al tratarse de una mujer inteligente, sabia y guerrera, que, además, representa el deseo y el amor, lo que, al final, vertebra a la humanidad.

Laura Restrepo. El propio mito te regalaba un tema maravilloso: esa historia de amor entre Salomón y la reina de Saba. En realidad, la Biblia solo habla de que ella va a tantear si él es tan inteligente como dicen. Una especie de careo de inteligencia a inteligencia a ver cuál de los dos es más sabio. De todas maneras, en la propia Biblia está el Cantar de los cantares, el amado y la amada. La tradición ha hecho pensar que es Salomón y esta mujer, que se hace llamar la Sulamita, que sería asimilable a la reina de Saba. El Cantar de los cantares es el más bello texto del erotismo, de sensualidad cósmica, de fusión de los géneros, lo místico, lo terrenal. No existe un texto erótico más bello y más poderoso. Anclado en las raíces de lo animal, de lo vegetal, de lo cósmico.

Quise que la novela tuviera como estructura dos historias de amor: la mítica, que la desarrollé como me vino en gana. Los mitos están ahí para que cada quien los recree y lo devuelva a la vida como le parezca. Pero, al mismo tiempo, en paralelo, una historia entre el protagonista, el narrador, Bos Mutas, que es un muchacho obsesionado desde niño con la reina de Saba que para él es como todas las mujeres, las artistas de cine, su madre, como una especie de una mujer ideal, soñada, inalcanzable.

W. Manrique Sabogal. No es solo ese arquetipo de belleza física, sino que es, sobre todo, la belleza más próxima a Platón en el sentido de Verdad. Y en la novela a ravés de la suma de géneros.

Laura Restrepo. Una identidad refundida que abarca muchas cosas. Por eso me gustaba, por ejemplo, que entre los primeros amores de Bos Mutas está Patti Smith con su pinta de roquera feroz andrógina que grita más que canta. Quería ir construyendo en la reina de Saba más bien como un bello monstruo en la medida que no sabes bien si ella está viva o está muerta. Ella fascina, pero también espanta. El propio Mutas es su sueño y también es su pesadilla

W. Manrique Sabogal. Muchas veces como el mismo amor que lo que rastrea Bos Mutas.

Laura Restrepo. Una cosa que te atrae y al mismo tiempo te espanta. Es un juego de vida o muerte porque eso es lo que siente el enamorado, la enamorada, que en ese trance de acercamiento le va la vida, le falta la respiración. Yo me imagino que es hasta una cuestión orgánica muy profunda… Toda la felicidad y, al mismo tiempo, toda la desesperanza.

W. Manrique Sabogal. Y aunque la reina no es una virgen, sí tiene, como esta, varios nombres dependiendo de la región.

Laura Restrepo. En la primera parte de la novela quise hacer uso de la presencia ausencia del personaje, y eso es muy de la virgen. Como nunca tuve una formación religiosa, ni coacción religiosa, no tengo el problema de encontrar en figuras o textos religiosos una fuente literaria infinita con la que se puede jugar y acomodar a lo laico y a lo humano. Dices bien, mi reina de Saba tiene de la virgen sus apariciones, tiene sus milagros, tiene sus múltiples nombres, pero, al mismo tiempo, también es bastante demoníaca.

Surgió tomando la versión de la reina de Saba de muchos de los literatos que se obsesionan con ella a lo largo de la historia de la literatura que la ven como la que tienta, la que hace que al santo le sea imposible concentrarse en sus altos pensamientos, todo eso me encantaba y también la quería andrógina, la quería de sexo indefinido. Y también lo absolutamente desconocido que es el ser deseado y el ser amado, pues que en buena medida es una construcción mental que te haces tú mismo.

W. Manrique Sabogal. Aquí confluyen muchos de sus temas, como la errancia, la misma reina de Saba va de un reino a otro, y no puede faltar la relación con este momento de la situación de la mujer en el siglo XXI y el Movimiento Me Too con una mujer sabia y hermosa y seductora, a la vez.

Laura Restrepo. Mi reina de Saba nunca llega a ser reina. Eso fue lo primero: le quité el reino, le quité el trono; es una reina nómada y su único palacio son sus caminos de la Tierra. Esas versiones versallescas de la reina de Saba no me interesaban. Me gustaba mucho más ver el poderío y, al mismo tiempo, la tragedia de esas mujeres errantes que te encuentras en estos lugares que ha sido impresionante. Son miles de mujeres, muchas de ellas perdidas, que ni siquiera saben bien en qué dirección se dirigen. Me encantaba la fuerza que tiene esa reina cuyo reino es el reino móvil de los caminos. Necesitaba fusionarla con esas mujeres que yo como reportera las estaba entrevistando por los caminos y que decían «Yo soy la reina de Saba; ¿tú quién eres? Pertenezco a una civilización que va a perdurar». Había algo muy majestuoso en ellas.

W. Manrique Sabogal. ¿Cómo manejó a una figura como la reina de Saba ahora en el debate sobre la mujer y temas como la seducción, el cortejo y demás?

Laura Restrepo. Saludando enormemente todo el Movimiento del Me Too, lo que significó para la defensa de la autonomía de la mujer y su exigencia de no ser visto como objeto sexual o belleza, personalmente me interesa mucho más una relación de amistad, de camaradería, de libertad con los hombres. He pasado por circunstancias de mi vida en campamentos guerrilleros donde solo hay hombres, he estado en barracas de soldados donde solo hay hombres, y he tenido una experiencia siempre muy buena de respeto, de amistad. No te digo que el machismo era espantoso, pero también hay eso otro, esa posibilidad de ser amigos antes de ser rivales sexuales

Me parece muy miedoso borrar eso: quitar la espontaneidad y la posibilidad de que un hombre y una mujer se acerquen, se abracen, se encanten el uno al otro sin que medie toda esta retórica del me tocó, me dijo, me desea.. Eso es teñirlo de antemano, de ponerle una impronta sexual a lo que no necesariamente tiene. Quizá la parte sexual no es sino una parte de esa amistad que se construye. A mí me daría mucha lástima que ese punto se perdiera.

De hecho, en la novela las relaciones que tiene Bos Mutas con las mujeres, como es tan obsesivo, se la pasa viendo a la reina de Saba en todas las mujeres que se le cruzan. Pero lo que hay no es depredador, ni ellas son una presa. Hay una mutua fascinación. Me parece que literariamente tiene más eco eso que eso otro de me tocó, me quitó, me puso. No te digo que no haya machismo y violencia machista, pero aquí me interesaba ese otro lado, el gozo de una aproximación sin necesidad de connotaciones de agresión o de víctimas.

Winston Manrique Sabogal. ¿Cómo surgió la idea de que el narrador fuera un joven escritor, una especie de Sherezado?

Laura Restrepo. Scherezado… Me encanta la palabra.

A mí me encanta invertir los papeles. Me gusta mucho que le digas Sherezado porque de alguna manera sí es. Me encanta borrar esos límites. Me inquieta que entre los géneros nos veamos como enemigos, por volver al tema del Me too. Yo me puse a leer con mucho cuidado la obra de Gérard de Nerval, todo de La tentación de San Antonio, de Flaubert; busqué por toda la obra de Rimbaud la presencia de la reina de Saba porque me interesaba ver cómo cada uno de ellos había recreado el mito. El mito es básicamente aquellos por quienes el mito ha pasado. Los obsesivos del mito lo han inventado. Hasta en Tomás de Equino lo encontré. eso me fascinó, me pareció extrañísimo, esa leyenda, esa versión seguramente apócrifa de que el gran doctor de la iglesia terminara alucinando…

Laura Restrepo en su editorial en Madrid, en junio de 2022. /Foto WMagazín

W. Manrique Sabogal. La novela también plantea, a través de Bos Mutas, cómo el ser humano busca el amor a través de una idea de ese amor, casi como espejismo, y cómo ess búsqueda es la que unifica a todas las personas.

Laura Restrepo. Lo que más enamora es el amor mismo. Y eso no es una abstracción. Fíjate en las películas de miedo, siempre me llama la atención que lo que produce el miedo es el miedo mismo. Cuando te muestran el monstruo o el asesino se desinflan la atención y se vuelve aburrido. Uno le tiene miedo al miedo. Lo mismo podría decirse del amor: lo que enamora es el amor. Me gustaba también la figura de las apariciones en ese sentido como de la amada que aparece y desaparece que encarnan en distintas mujeres que espejea aquí y allá, que nunca se concreta demasiado. Aunque también en la novela existe esa otra historia de amor mediada por encuentros, desencuentros, dificultades entre Bos Mutas y Zahra Bayda, esa partera somalí en quien yo creo que cada vez más él va viendo una concreción de lo que podría ser la reina de Saba.

W. Manrique Sabogal. Canción de antiguos amantes es, también, denuncia de la violencia, el hambre, los inmigrantes y un homenaje a estos relatos, al arte de contar.

Laura Restrepo. Tiene una vigencia brutal, es uno de los espectros más pavorosos de esta guerra que están librando las potencias allí en Ucrania. En Yemen hay una sensación del fin del mundo, de: esto se va acabar. Se lo está tragando el hambre, se lo está tragando el desierto. Aquí la humanidad se deshace. Es el punto donde la humanidad llega a su límite y se empieza a deshacer como un poco el viento final de Gabriel García Márquez en Cien Años de Soledad.

Hoy en día que se agotan los graneros del mundo por una guerra, millones de personas se van a morir, y Yemen va a ser una de las primeras naciones donde se sufra una hambruna. Hay esa vieja sensación permanente que los colombianos lo saben, la tenemos. Yo tengo un libro y el 90% de la gente con la que reporteé está muerta. En Colombia sabemos lo que es atrapar las cosas antes de que desaparezcan. Tenemos una violencia tan envolvente que lo va borrando y en Yemen era la misma sensación. Había un detalle que a mí me impactó mucho que era la bolsa de plástico con un papelito que las mujeres llevaban colgadas al cuello y apenas ven un extranjero o alguien que por algún motivo les parece que puede ayudar corren a entregarle ese papelito y en ese papelito son como mínimas biografías: me llamo tal, estoy en tal lugar, se me perdió mi marido en tal parte, mi madre está enferma y necesita tal medicina, poco más. Y, sin embargo, era tan importante entregarle ese papelito a alguien porque era una huella de existencia, una constancia de tu paso por la tierra… Ahí te das cuenta del significado de la letra escrita como posibilidad de perdurar, así sea en hojitas de papel que el viento se lleve.

W. Manrique Sabogal. Y esa sensación de fin del mundo la vivió durante la escritura debido a la pandemia covid-19.

Laura Restrepo. ¿Qué campanazo es esto? ¿Será de verdad que nos están avisando que el tiempo está llegando a su fin? Entonces esa sensación me hizo pensar, ligado a todo lo anterior que hemos hablado, que el gran himno que debíamos cantar en este fin de los tiempos, o por lo menos en esta sensación de fin de los tiempos, no era el del Apocalipsis sino el del Cantar de los cantares que es la fusión con la naturaleza, la fusión de los unos con los otros,

Esa idea de la disolución también trae aparejada la idea de la compenetración cuando te fundes en los demás. El Cantar de los cantares es eso. Al final de mi novela yo quiero que sea una invocación del Cantar de los cantares… es un canto a la vida porque es un canto a la plenitud.

Winston Manrique Sabogal. Este 19 de junio es la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia cuyos candidatos representan lo nunca visto en el país: uno a la izquierda, ex alcalde de Bogotá y exguerrillero (Gustavo Petro) y otro al populismo, empresario de la construcción y ex alcalde de Bucaramanga (Rodolfo Hernández). La polarización es total. La gente vota contra uno o contra otro.

Laura Restrepo. El país está en vilo. Si gana Petro creo que tenemos la posibilidad de hacer un gobierno mucho más democrático de lo que se ha conseguido. Más nacional, volcado a las organizaciones populares, al reconocimiento de que somos un país pobre y eso hay que superarlo; y en lo latinoamericano la posibilidad de hacer un nexo con los otros gobiernos progresistas de América Latina que es muy importante. El propio clima que se ha generado en torno a Petro, de años de ansia de cambio, ansia de vida, de repudio a la muerte, de repudio a los violentos, de repudio a los que abusan, eso está muy presente, y eso no se va a diluir, eso se va a constituir en una tremenda corriente de oposición.

W. Manrique Sabogal. Pero también otra gran mayoría va a darle el voto a Rodolfo Hernández

Laura Restrepo. Álvaro Uribe sale de la tumba y se monta en ese caballo de troya que es Rodolfo Hernández, eso es lo que pasa. Pero, por otro lado, está medio país deseando que no llegue a la presidencia. Será durísimo, pero la batalla se seguirá dando.

Desde la literatura, esa batalla por contar la vida la empezó a dar Laura Restrepo en 1986 con su primer libro: Historia de un entusiasmo. Su camino por la literatura no ha parado: La Isla de la Pasión (1989), Leopardo al sol (1993), Dulce compañía (1995),  La novia oscura (1999), La multitud errante (2001), Olor a rosas invisibles (2002), Delirio (Premio Alfaguara 2004), Demasiados héroes (2009), Hot sur (2013), Pecado (2016), Los Divinos (2018) y, ahora, Canción de antiguos amantes (2022).

En mitad de ese rosario de historias donde se funden los tiempos, se lee como el Sherezado de Laura Restrepo cuenta que una mujer que huía de la desgracia pierde a su bebé por desnutrición. Él no le habla de felicidad prometida en el cielo, ni que «se entregue dócilmente, que olvide las penas pasadas y se rinda a última hora». En lugar de una oración le recitó a Dylan Thomas: «aunque los amantes se pierdan quedará el amor, y la muerte no tendrá dominio».

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2 comentarios

    1. Hola Gustavo, muchas gracias por sus palabras. Nos alegra que le guste WMagazín. Este es un magazín literario-cultural con vocación panhispánica y, por tanto, tiene bastante información sobre Colombia. Un saludo.

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