Marilyn Monroe (Estados Unidos, 1916-1962) en un detalle de la portada de la novela ‘Blonde’, de Joyce Carol Oates (Alfaguara). /WMagazín
Marilyn Monroe: el mito que trascendió el cine y se convirtió en industria cultural
Una de las actrices e iconos más grandes de la cultura popular global nació el 1 de junio de 1926 y falleció el 4 de agosto de 1962. Así salió del desamparo y la pobreza, se convirtió en leyenda, en sex symbol, en mujer adelantada a su tiempo y en inspiración. Su muerte a los 36 años, acrecentó su misterio que han intentado desvelar libros, películas, piezas de teatro, obras de arte... Recordamos su impacto en diferentes ámbitos
Cuando los “rayos de sol atrapados en su cabello” se liberaron y tornaron en rubio platino, el futuro se precipitó. Para ella y para el resto de la sociedad. Pasó del desamparo al comienzo del mito.

Norma Jeane fue una niña que vivió de orfanato en orfanato mientras su madre permanecía recluida en distintos sanatorios de salud mental. Nunca supo quién fue su padre; apenas le quedó la vaga idea de que se parecía a Clark Gable. A los 16 años empezó a escribir la historia que acabaría convirtiéndola en Marilyn Monroe, icono absoluto de la cultura popular del siglo XX, y en el origen de una maquinaria cultural que sigue activa un siglo después.
Nació como Norma Jeane Mortenson el 1 de junio de 1926, en Los Ángeles, pero el mundo la conoció como Marilyn Monroe, fallecida el 4 de agosto de 1962. Fue una mujer que nació varias veces:
cuando se casó por primera vez para no volver al orfanato;
cuando un fotógrafo la descubrió;
cuando se tiñó el pelo de rubio platino;
cuando dejó atrás el nombre de Norma Jeane y se convirtió en Marilyn Monroe;
cuando pronunció sus primeras palabras en el cine.
Incluso volvió a nacer al morir, porque entonces se afianzó una leyenda que no ha dejado de fascinar. Ya era un icono, un sex symbol y una de las estrellas más brillantes y populares del mundo.
Pocas figuras han inspirado tantos libros, películas, cuadros, diseños de moda, fotografías, documentales, series de televisión o un sinfín de mercadotecnia. Toda una industria cultural, creativa y comercial se ha desarrollado en torno a su imagen y a una vida que, en muchos sentidos, se adelantó al escrutinio permanente al que hoy están sometidos los personajes públicos en las redes sociales. La obsesión mediática y la vida privada convertida en espectáculo.
Marilyn Monroe es una de las personas más fotografiadas, imitadas, perseguidas, auscultadas y una de las que más interés despierta. Una mujer corriente que se hace a sí misma en un mundo de hombres al saber aprovechar cada guiño que le hace el destino, hasta construir una trayectoria tan brillante en lo profesional como sombría en lo sentimental y en lo personal.
Truman Capote la definió como Una adorable criatura, título que dio al perfil que hizo sobre ella, y en el que la describió como una mujer frágil, en su libro Música para camaleones.
Marilyn en su debut
Entró en el cine con 21 años. Era 1947. Fue en Dangerous Years (Años peligrosos) y su nombre no apareció en los créditos. Tenía un papel pequeño de camarera de un restaurante de carretera donde uno de los personajes clave de la película la saluda y, entonces, se escucha por primera vez su voz como Evie:
—Hola, calderilla.
El joven la invita a salir.
—No, estoy muy cansada.
Él insiste. Pero recibe por respuesta una mirada rápida y una escueta frase mientras ella se aleja:
—Mira, esta bandeja pesa.
Y Evie se pierde entre la gente y el ruido del restaurante.
Hizo veintidós películas. Nunca fue nominada al Oscar, pero ganó dos Globos de Oro: el de Mejor Actriz en Comedia o Musical por Con faldas y a lo loco, en 1960, y el premio honorífico Henrietta, en 1962, como Actriz Favorita del Cine Mundial.
Pocos creían en ella y la querían encasillar en la rubia hermosa, seductora y tonta. Pero fue más inteligente que ellos y su trayectoria permite ver cómo funcionaba el sistema de los grandes estudios de Hollywood, cómo luchó por ser tomada en serio como actriz, y cómo creó su propia productora para ganar autonomía.
En lo personal la historia no es tan feliz: se casó tres veces: cuando tenía 16 años con el policía James Dougherty (1942-1946) para no tener que volver al orfanato, quien iría a la Segunda Guerra Mundial; con la estrella del béisbol Joe DiMaggio (de enero de 1954 a octubre del mismo año) y con el dramaturgo Arthur Miller (1956–1961).
Marilyn más allá del cine

Marilyn Monroe trascendió el mundo del cine y conquistó el imaginario de la cultura popular.
Su vida cambió cuando, recién cumplidos los 16 años, en 1942, le dijo a su vecino y oficial de Policía James Dougherty: “¡Te quiero! Ahora mi vida es perfecta”. Fueron sus palabras tras casarse.
Fue su manera de escapar del orfanato y de alejar, aunque solo fuera por un tiempo, la sensación de abandono que había marcado su infancia.
Su madre estaba internada por esquizofrenia y no sabía quién era su padre…
Hay una fotografía en la que Norma Jeane sonríe, ama, no está sola, y no sospecha que ese atajo hacia la felicidad la llevará a convertirse en una de las mujeres más deseadas del mundo, en un modelo de belleza, en una estrella del cine con un nombre que ni había soñado. Y con una tristeza y una búsqueda de amor y protección que nunca abandonarían su corazón. Pero el verano de su boda promete otra cosa:
“¡Mirad sus caras!
La de la novia, pálida y luminosa como el nácar excepto en las mejillas delicadamente maquilladas con colorete. Sus ojos parecían llamas danzarinas. Su perfecta cara de muñeca enmarcada por el cabello rubio oscuro, brillante como aprisionados rayos de sol, peinado en parte en tirabuzones y en parte en trenzas hechas por la propia madre de la novia y entrelazado con lirios del valle sobre los cuales flotaba el velo nupcial, ligero y vaporoso como un soplo de aire. En la pequeña iglesia se respiraba la dulce y nostálgica inocencia de los lirios del valle, ese aroma que recordaré durante el resto de mi vida, el aroma de la felicidad hecha realidad. Y el miedo a que mi corazón parara y Dios me acogiera en su seno”.
Lo narra Joyce Carol Oates (Nueva York, 1938) en su novela Blonde, donde recrea la vida de Marilyn Monroe entre hechos reales y ficticios.
Aquella foto rebosante de felicidad es la víspera de la búsqueda de su sueño, de la felicidad y del desastre. La ruta elegida por una mujer tímida, insegura, perfeccionista y deseosa de que la quieran y la reconozcan como buena actriz.
En 1945, con 19 años, Norma Jeane ya era modelo de fotos como chica pin-up. Es el boceto de lo que será y tomó la primera decisión clave de su camino al estrellato:
se alisa el cabello y se lo tiñe de rubio.
En el verano de 1946 toma la segunda decisión: cambiar de nombre, tras firmar su primer contrato en Hollywood. Marilyn se le ocurrió a Ben Lyon, ejecutivo de la 20th Century-Fox, inspirado en la actriz Marilyn Miller; y Monroe se le ocurrió a ella, a Norma Jeane, para recuperar y homenajear el apellido de soltera de su madre.
Así nació Marilyn Monroe.
A partir de ahí Marilyn dejó de pertenecer solo al cine. Cada película amplió el personaje; cada portada multiplicó su imagen; cada libro y cada documental agrandaron una figura que ya no era solo una actriz, sino una industria cultural.
Marilyn en sus películas
El preámbulo fue su ópera prima, en 1947, en Dangerous Years (Años peligrosos).
Tres años después, en 1950, empezó a resplandecer con su participación en sus dos primeras películas de grandes estudios: La jungla de asfalto, dirigida por John Huston, y Eva al desnudo, de Joseph L. Mankiewicz.
Dos años después, en 1952, aseguró su sitio en la historia del cine cuando la nombraron It girl del año y empezó a consolidarse como símbolo sexual.
El año siguiente fue definitivo. En 1953 estrenó tres películas que marcarían su futuro y definirían su imagen y sus diferentes registros: Niágara, Los caballeros las prefieren rubias y Cómo casarse con un millonario.
Con 33 años, en 1959, alcanzó su sueño de ser considerada una buena actriz a las órdenes de Billy Wilder al protagonizar Some Like It Hot (Una Eva y dos Adanes en Latinoamérica y Con faldas y a lo loco en España), junto a Tony Curtis y Jack Lemmon.

En 1961 se estrenó su último trabajo: Vidas rebeldes, de nuevo, dirigida por John Huston, junto a Clark Gable y Montgomery Clift. Un drama en el que los críticos reconocieron su talento.
Al año siguiente apareció muerta en su casa de Los Ángeles, el 4 de agosto de 1962. El informe médico señaló intoxicación aguda por barbitúricos. Las especulaciones empezaron y miraron a los hermanos Kennedy: John (presidente de Estados Unidos) y Robert (fiscal).
Marilyn en los medios de comunicación

Las revistas y publicaciones del mundo del cine descubrieron pronto el interés de la gente por Marilyn Monroe. Periodistas y fotógrafos empezaron a asediarla día y noche. Cada movimiento, cada palabra, cada rodaje, cada romance. Las ventas de ejemplares se disparaban cuando ella era la portada. Ahí la prensa del chisme y del corazón dio un salto. La cobertura sobre su vida fue la premonición de lo que vendría.
Su muerte, el 4 de agosto de 1962, disparó el interés y su nombre agrandó el misterio y la leyenda. Las especulaciones sobre su vida, sus romances, su muerte. Un universo en expansión que lo único que hace es crecer.
Marilyn en los libros

En las librerías Marilyn encontró una nueva vida. Biografías, perfiles, ensayos, novelas e incluso la edición de sus escritos llenan unas cuantas baldas de cualquier biblioteca. Estas obras resumen su vida:
La semblanza de Capote Una adorable criatura, en Música para camaleones.
Marilyn, de Norman Mailer.
Blonde, de Joyce Carol Oates.
Los seductores, de James Ellroy.
Últimas sesiones con Marilyn, de Michel Schneider.
Vida y opiniones del perro Maf y de su amiga Marilyn Monroe, de Andrew O’Hagan.
Marilyn Monroe, de Norman Mailer con fotografías de Bert Stern.
Marilyn Monroe. Cuando crezcas serás rica y famosa (Conversaciones), de George Barris.
Y Fragmentos y esencias. Poemas, notas personales, cartas, de Marilyn Monroe.
Marilyn en documentales y películas
La cámara siguió persiguiéndola incluso después de muerta. Diversos trabajos audiovisuales que tratan de descifrarla.
El Misterio de Marilyn Monroe: las cintas inéditas, de Emma Cooper (2022). Una investigación basada en audios inéditos y múltiples testimonios que buscan explicar qué pasó la noche del 4 de agosto de 1962, cuando la actriz apareció muerta en su casa.
Reframed: Marilyn Monroe, de Karenn McGann (2022). Es una miniserie que muestra su lado más femenino y cómo Monroe fue una mujer adelantada a su tiempo.
La vida secreta de Marilyn Monroe, de Laurie Collyer (2015). Es una miniserie de cuatro horas basada en el libro de J. Randy Taraborrelli. Construye un retrato a partir de algunas de las mujeres que rodearon y conocieron a la actriz, empezando por su madre.
Love, Marilyn, de Liz Garbus (2012). Es, quizás, el retrato más artístico, sensible e íntimo de Monroe. Se basa en los diarios y el libro de no ficción Fragments: Poems, Intimate Notes, Letters. Marilyn, editado por Stanley Buchthal y Bernard Comment.
Norma Jean y Marilyn, de Tim Fywell (1996). Sobre el éxito y los excesos. Se trata de una película basada en el libro Goddess, the Secret Lives of Marilyn Monroe de Anthony Summers (1985).
Marilyn en el arte

La pintura, la fotografía y la publicidad han intentado capturar el mundo real y mítico del imaginario colectivo sobre Marilyn junto al del poder que ejerce su figura.
Andy Warhol es la estrella en este apartado. Su díptico sobre la actriz y la serie Shot Marilyns son la prueba de su trascendencia como un icono pop. La serie toma ese nombre porque la artista Dorothy Podber entró a la Factory, de Warhol, e hizo un disparo a los cuatro cuadros de la serigrafía, que estaban uno detrás de otro, creando un agujero en el mismo punto. Ella dijo que era un happening, pero Warhol intentó reparar el daño a medias. La foto corresponde a una imagen de la actriz en la película Niágara.
Un siglo después de su nacimiento, Marilyn Monroe sigue detenida en el tiempo, en sus propias palabras y como un autorretrato, como las recogió Truman Capote en Una adorable criatura:
“MARILYN: Recuerdas que te dije que si alguien te preguntaba cómo era verdaderamente Marilyn Monroe…, bueno, ¿qué le contestarías? (Su tono era inoportuno, burlón, pero también grave: quería una respuesta sincera.) Apuesto a que dirías que soy una estúpida. Una sentimental.
TC: Por supuesto. Pero también diría…
(La luz se iba. Marilyn parecía esfumarse con ella, mezclarse con el cielo y las nubes, disolverse a lo lejos. Quería elevar mi voz sobre los chillidos de las gaviotas y llamarla para que volviese: ¡Marilyn! ¿Por qué todo tuvo que acabar así, Marilyn? ¿Por qué la vida tiene que ser tan terrible?)
TC: Diría…
MARILYN: No te oigo.
TC: Diría que eres una adorable criatura”.
La actriz dejó de pertenecer hace mucho tiempo a Hollywood: es hoy un territorio de la cultura popular que sigue generando relatos, imágenes e interpretaciones. Es Marilyn Monroe, que sigue siendo eso que siempre pareció: una mujer real atrapada dentro de un mito imposible de apagar.

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