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La escritora colombiana Pilar Quintana (1972), autora de la novela ‘Noche negra’, en Madrid en septiembre de 2025. / WMagazín

Pilar Quintana: “La mujer puede liberarse, pero tendría que liberarse también el hombre”

La novelista colombiana publica 'Noche negra' sobre una mujer exitosa que decide irse a vivir a la selva con su marido y debe afrontar el asedio de la violencia atávica de los hombres hacia las mujeres. Luchas en torno al amor, los miedos, la identidad y la soledad

La historia de un payaso con la cara pintada de risa al que se le había muerto su mamá fue el primer cuento que Pilar Quintana escribió hacia los siete años. Luego, a los doce, la lectura de Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez, que leyó nueve veces, la llevaron a soñar con ser escritora porque quería que esa fascinación que la novela le había transmitido a ella, también quería dársela a otras personas. Ahí ya estaba sus grandes temas: el interés por saber quiénes somos por dentro en realidad, la preocupación por la violencia, sobre todo contra la mujer, para conocer los resortes personales y sociales que llevan a los asesinatos, los vericuetos del amor y la gestión del desamor y el miedo a la soledad y al olvido.

Cuatro décadas después de aquel impulso de escritura, donde tras una sonrisa roja se escondía el drama y el deslumbramiento sobre la alegría y la tragedia de Santiago Nasar, Ángela Vicario y Bayardo San Román, Pilar Quintana (53 años / Cali, Colombia, 1972) publica su sexta novela, Noche negra (Alfaguara). Es la historia de una mujer exitosa e independiente que se va con su marido a iniciar una nueva vida en la selva colombiana del Pacífico, en la frontera entre el mar y la selva (una zona donde la escritora vivió nueve años), pero que cuando queda sola, tras la marcha de él unos días, los fantasmas, violencias y miedos reales de la sociedad y los de su imaginación, producto de la historia atávica que ha condicionado la vida de las mujeres, aparecen para fundirse en una dimensión de tiempos, realidades y emociones.

Pero antes de adentrarse en esa noche negra real y metafórica, Pilar Quintana ha contado la travesía que han tenido que vivir otras mujeres por querer alcanzar sus sueños mientras son cercadas por diferentes tipos de violencias, incluso las travestidas de diferentes clases de amor y que suelen proceder del entorno más próximo. Es el tríptico de las novelas La perra (2017, Premio de Narrativa en su país y Finalista del National Book Award en Estados Unidos), Los abismos (Premio Alfaguara de Novela 2021) y Noche negra (2025). Novelas relevantes y que han enriquecido esta tendencia literaria sobre el universo de las mujeres visto desde dentro, que desenmascaran realidades y desacralizan temas que van del deseo femenino, la maternidad, las relaciones entre madres e hijas o la violencia en el seno familiar o de la dependencia afectiva de otra persona a pesar de su éxito profesional y social. Además, su novela Coleccionistas de polvos raros recibió en España el Premio de Novela La Mar de Letras 2010.

En un salón de un hotel madrileño, cerca del Congreso de España, la escritora colombiana empieza a hablar de literatura iniciando por el mismo instante remoto, pero nítido y entusiasta en su evocación, en el que la pasión por la lectura y la escritura entraron en ella al mismo tiempo. Dos momentos azarosos que sirven para ver y entender buena parte de su universo creativo…

 

El origen de la lectora y la escritora

 

“Yo entré al mundo de la lectura muy temprano, en preescolar. Cuando mi mamá nos leía a mi hermana y a mí, recuerdo sentir fascinación por la lectura y querer entrar al colegio para aprender a leer porque quería leerle los cuentos a mi hermana. Y en primero de primaria, cuando teníamos entre 6 y 7 años, aprendí a escribir y lo primero que hice cuando tuve suficientes palabras fue escribir un cuento.

Yo le decía poema, porque era una línea y debajo otra, pero con los años me di cuenta de que eso era narrativa. Me acuerdo perfectamente del cuento porque se llamaba Payasito. Trataba de un payaso que tenía la cara pintada de risa, pero estaba muy triste porque se le había muerto la mamá, y ha incendiado la casa. Imagínate las tragedias que se le pueden ocurrir a una niña de esa edad.

Me impresiona porque yo creo que, desde ese momento, vengo hablando de lo mismo y es de quiénes somos en realidad por dentro, alejados de las poses, de las máscaras que nos ponemos para vivir en sociedad.

En cuanto al deseo claro de escribir ocurrió en mi adolescencia. Cuando tenía trece o catorce leía muy auspiciada por las bibliotecarias del colegio: Jane Austen, novelas de caballería, clásicos. Una noche se me acabó el libro que estaba leyendo en la casa de mi papá, porque mi papá y mi mamá estaban separados, y él tenía una biblioteca extraordinaria, mientras la de mi mamá era pequeña. Lo cierto es que esa noche cogí un libro que siempre me llamaba la atención porque en la tapa tenía como un muerto cubierto con una sábana que tenía una mancha de sangre y el dibujo de una mariposa amarilla. Era Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez, en la edición de Oveja Negra. Es una edición que conocemos todos los colombianos.

Saqué el libro, lo abrí y no pude parar de leer. Al día siguiente me fui al colegio diciendo: ¡Quiero volver a la casa ya, quiero volver a la casa ya! Cuando llegué cogí la novela y volví a empezar y la volví a leer. Lo leí como unas ocho veces seguidas. Y a la semana siguiente dije: Yo quiero hacer esto en mi vida. Quiero hacer historias que obsesionen a la gente como esta historia me obsesionó a mí.

A partir de ahí no quise ser otra cosa que escritora. Todos los eventos de mi vida y todas las decisiones que tomé eran porque quería ser escritora”.

La travesía de las mujeres

En las tres últimas novelas de Pilar Quintana, la presencia de la mujer es rotunda y sus historias vertebran la narración. Son mujeres en busca de un sueño, una realización, están en una travesía por caminos difíciles para ellas. Mujeres unidas por esa necesidad de cumplir ese sueño, esa ambición…

“Lo has dicho muy claro: son unas mujeres con un deseo. Quieren algo. Primero, tienen que resolver algo de su pasado, lo que significa que está la identidad de manera difusa o no muy difusa, pero es la identidad al final, y quieren resolver eso para poder realizarse y seguir hacia adelante. Pero, en últimas, quieren escapar del lugar en el que nacieron, el que les asignaron y que ellas no eligieron. Buscan su propio camino. Las tres novelas coinciden en eso”.

 

En Noche negra, Rosa, la protagonista, es una mujer empoderada y autónoma económicamente que decide dejar su éxito en la ciudad para irse a la selva con su pareja. Allí aparece el primer fantasma, clave en la novela: el amor que parece hacerla retroceder y contradecirla por todo lo que ha luchado… La selva aparece como una metáfora del amor. Porque si ese amor no se controla, como le ocurre a Rosa, por la inseguridad o la duda corre el riesgo de desbordarse…

“No lo había pensado así, pero ya que lo decís, me pregunto si no hay, también, ahí, una exploración de Rosa tratando de encontrar qué es, quién es. Eso habla de la identidad. Es una travesía. Pero, mirá, que en las tres novelas es lo mismo: en una (La perra) es Damaris buscando al hijo, buscando ese amor; en la otra (Los abismos) es una niña buscando el amor de su mamá; y en esta (Noche negra) es Rosa. Amores no correspondidos, sueños no correspondidos. Quieren algo y no pueden tenerlo. Hay un deseo no conseguido. Y mira que acá Rosa es quizás la que ha hecho lo que ha querido y tiene su sueño cumplido. Porque Damaris tiene su sueño, pero no es el sueño que ella tenía: le toca conformarse con una perra porque no tuvo el hijo, pero acá Rosa sí tiene lo que quería y lo consiguió ella sola”.

 

Es la libertad lograda por las mujeres, esa autonomía económica. Pero lo tiene todo y parece dependiente de un amor masculino. ¿No es paradójico? Toda la vida la mujer ha estado condicionada a unos controles sociales y heteropatriarcales y, ahora, que puede hacer lo que quiera parece frenarla un deseo atávico de estar acompañada de un hombre, en este caso… Es verdad que la novela transcurre en los años ochenta del siglo XX y el pensamiento era otro. Aunque hoy en día se ven casos similares de mujeres independientes que se auto encadenan a un hombre y a lo masculino…

“Es absolutamente paradójico. Es una mujer dueña de sí. Es tan fuerte que se va a vivir a la selva con machete. Pero se va al marido y se siente absolutamente vulnerable. Creo que esta es la derrota.

Yo no diría que es solo auto encadenadas. Quieren vivir en pareja, habrá unas que no, pero es algo atávico la búsqueda de ese deseo. La mujer puede liberarse, pero es que la liberación no es solo de ella, tendría que liberarse también el hombre.

Aquí tenemos a una mujer poderosa, pero tenemos unos hombres que no la respetan, y que la respetaban porque estaba con el marido, se va el marido y pierden ese respeto. La sociedad no cambia.

Cuando decimos que vamos a tumbar el patriarcado no es que vamos a tumbar a los hombres. Vamos a tumbar un sistema que nos encadena a las mujeres y a los hombres. Todos hemos obtenido beneficios del patriarcado, los hombres con superioridad sobre las mujeres, pero las mujeres también nos beneficiamos del patriarcado.

Hay independencia y autonomía económica, por ejemplo, pero todavía pareciera que, afectivamente, dependieran de su pareja. Creo que fuimos criados con esta idea de la familia feliz y ahí caemos. Yo crecí viendo las películas de Disney y la felicidad era encontrar el príncipe azul para casarse. Nos enseñaron que eso era la felicidad. Tenemos que reconfigurar eso.

 

Las máscaras del miedo y la soledad

La escritora colombiana Pilar Quintana (1972), autora de la novela ‘Noche negra’, en Madrid en septiembre de 2025. / WMagazín
La escritora colombiana Pilar Quintana (1972), en Madrid en septiembre de 2025. / WMagazín

La soledad es la otra cara de las novelas de Pilar Quintana. ¿Acaso lo que hay detrás de ese amor no es el miedo a la soledad? Y en Noche negra hay otro tema crucial: el miedo al olvido, la perdida de la memoria, la demencia, el alzheimer. De nuevo la soledad, pero infinita…

“En Noche negra es el encuentro con la soledad. Es una mujer que se queda verdaderamente sola, porque hablamos mucho de la soledad en las ciudades, pero es que la soledad en la ciudad no digo que sea menos terrible, no es eso. En la ciudad nunca estás, verdaderamente, solo; puedes estar muy solo de cierta manera, pero siempre estás en relación con otros.

Creo que la pérdida de la memoria es un miedo atávico porque cuando has visto lo que pasa al perder la cordura y el control… Es mi miedo más profundo. Y creo que esta novela surgió para hablar de ese miedo. Justo ese miedo me permitió explorar todos los demás miedos, el de la naturaleza, el de los hombres, el de todo. Porque, además, es por el miedo a esa demencia donde volvemos a la soledad, donde realmente vas a estar solo. Íngrimo en tu propio universo, no hay nadie más ahí.

Todo se va a borrar. Pero, además, vas a existir en un universo que es solo tuyo, porque nadie más entiende dónde estás ni con quién estás ni qué estás pensando. ¡Nada! Y es que en la sociedad no estamos preparados para acompañar a las personas enfermas de Alzheimer.

 

Próxima entrega: La violencia contra las mujeres y la necesidad de reconciliación con el animal que llevamos dentro.

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Winston Manrique Sabogal

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