‘Expulsión. Luna y luz de fuego’ (1828), de Thomas Cole, y, en primer plano, ‘Mantra del tronco a la deriva’ (2020), de Charwei Tsai, en la exposición ‘Terrafilia. Más allá de lo humano en las colecciones Thyssen-Bornemisza’, de Madrid, en 2025. /WMagazín
Por qué la cultura y su acceso deben ser parte de los derechos humanos
Más de 160 delegados de ministerios de Cultura de sendos países firmaron en Mondiacult, de la Unesco, en Barcelona, un documento que recuerda lo vital de este ámbito para la formación, desarrollo, libertad, igualdad y armonía de las personas. Un poder transformador clave en estos momentos de incertidumbres y transición hacia lo digital que ayuda al bienestar, la salud, la paz y la sostenibilidad el planeta

La cultura debe formar parte de los derechos humanos y los gobiernos tienen la obligación de promoverla y garantizar su acceso debido a su poder transformador, su capacidad de sustento de la existencia y por ser una herramienta para que la gente afronte un mundo donde lo digital y la inteligencia artificial tienden a distorsionar la realidad. La cultura es un elemento clave para alcanzar la paz y la seguridad en un mundo convulso porque da herramientas de conocimiento para formarse un criterio y poder discernir las informaciones manipuladas de gobiernos, políticos, empresarios, instituciones y personas.
Estas son las conclusiones principales del documento final que firmaron más de 160 delegados de ministerios de cultura de sendos países en la tercera edición de Mondiacult 2025. Se trata de la conferencia de políticas culturales de la Unesco celebrada en Barcelona (España), del 29 de septiembre al 1 de octubre de 2025.
La cultura, recordaron en Mondiacult, no es ni decorativa ni es un lujo ni un bien menor, es una parte esencial del ser humano que contribuye a su bienestar integral y a su salud. Es el lado luminoso de las personas, sobre todo en momentos de incertidumbre y oscuridad personal y general.
Incluso Winston Churchill, en la Segunda Guerra Mundial, lo sabía y lo dejó claro. En momentos en que Inglaterra estaba en apuros económicos para financiar más armas y contribuir a la derrota del nazismo, alguien le sugirió que echara mano del presupuesto asignado a la Cultura, el Primer Ministro británico respondió: “¿Quitarle el presupuesto a la cultura? ¿Entonces para qué luchamos?”.
La cultura es vida y es la vida.
Las preguntas, entonces, son: Si la cultura es tan importante, ¿Por qué gobiernos, políticos, instituciones o parte de la sociedad la desdeña o no le da el lugar que merece? ¿Por qué el declive en la enseñanza de las humanidades como elemento enriquecedor de la cultura? ¿Por qué ese empeño en que todo debe ser utilitarista?
“La cultura es salud en todos los sentidos. Como una defensa ante los gobernantes y la desinformación, por ejemplo. Y como constatamos en 2020 durante la pandemia covid-19, porque gracias a la cultura y a las diferentes expresiones artísticas pudimos afrontar un momento muy difícil y de incertidumbre individual y colectiva”, explica, a WMagazín, Mariano Jabonero, secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI).
O, como proclamó en Mondiacult Audrey Azoulay, directora general de la Unesco: “En un mundo donde los motivos para perder la esperanza se acumulan, hay guerras, un planeta que con el cambio climático se va empobreciendo, una tecnología que lo cambia todo sin que, realmente, hayamos querido que así fuera, ustedes han venido a Barcelona a decir que podemos seguirnos uniendo y a encontrar consensos, algo que, quizás, solo sea posible, a través de la cultura”.
El punto común de todos, añade el secretario de la OEI, “es la belleza a la que aspiramos en nuestro entorno, y la cultura es una forma de belleza, NO es nada baladí”.
Un día antes de Mondiacult, 28 de septiembre, los 22 países iberoamericanos, reunidos en la XXII Conferencia Iberoamericana de ministras y ministros de Cultura, acordaron actualizar su Carta Cultural para avanzar en equidad de género, derechos culturales y digitales. Los ministros reconfirmaron un documento de su compromiso con la cultura como eje y pilar estratégico del desarrollo sostenible, motor de cohesión social y fortalecimiento democrático en la región. La declaración busca responder a los actuales retos del sector y apunta a la necesidad de vincular la cultura con la sostenibilidad ambiental. Madrid acogerá, en noviembre de 2026, la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado, a la que se elevará la declaración acordada.
Cultura y derechos humanos

Las siguientes son las claves del documento firmado por más de los 160 delegados de sendos países que asistieron o que participaron en Mondiacult 2025:
Reafirmamos el reconocimiento del derecho a participar en la vida cultural como un derecho humano, inherente a la dignidad y la identidad. La cultura contribuye al pleno ejercicio de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, a la construcción de la paz, al crecimiento económico inclusivo, así como a la resiliencia climática, al bienestar y al desarrollo sostenible. Es un bien público mundial, con valor intrínseco, cuyo poder transformador debe ser plenamente movilizado para hacer frente a los desafíos actuales y construir sociedades más justas, equitativas, pacíficas, interculturales, inclusivas y sostenibles.
La cultura y el desarrollo sostenible después de 2030
Reconocemos que, en un futuro marco de desarrollo decidido por los Estados Miembros mediante los mecanismos de las Naciones Unidas, la cultura debería considerarse como un objetivo independiente por derecho propio. Estas son las áreas que consideramos prioritarias para las políticas y prácticas culturales en todos los niveles.
Los derechos culturales como derechos humanos
- Reconocimiento, protección y promoción del derecho humano de participar en la vida cultural, y fomento del acceso, el goce y el beneficio de la cultura y del patrimonio cultural, incluyendo el entorno digital, como imperativo ético, social y económico.
- Protección, promoción y salvaguardia de la libertad artística y la libertad de expresión.
- Fomento, preservación y salvaguardia de la diversidad cultural y lingüística y las expresiones culturales, con especial reconocimiento de las culturas y lenguas de los Pueblos Indígenas y personas afrodescendientes, y de quienes pertenecen a comunidades locales, minorías y grupos vulnerables.
- Aumento de los esfuerzos para garantizar una distribución equitativa de las oportunidades para acceder, contribuir y beneficiarse de la cultura, ante las desigualdades persistentes.
- Fomento del diálogo, de la cooperación y de las acciones bilaterales y multilaterales efectivos y constructivos sobre el retorno y la restitución a los países de origen de sus bienes culturales que poseen valor espiritual, ancestral, histórico y cultural, según sea apropiado.
- Asegurar la participación significativa de los grupos afectados en los países de origen, incluyendo los Pueblos Indígenas, las personas afrodescendientes y las comunidades locales, en los esfuerzos relacionados con la protección, el retorno y la restitución de bienes culturales, incluso mediante una mayor colaboración con los museos.
Cultura para la paz
- Fomento de la cultura como elemento esencial para el diálogo intercultural, intergeneracional e interreligioso, la resiliencia, la prevención y resolución de conflictos, y la recuperación tras las crisis.
- Lucha contra todas las formas de racismo, discriminación y prejuicios que amenacen la libertad artística, la libertad de expresión, así como la diversidad y el patrimonio culturales.
- Fomento de la política cultural internacional basada en los derechos humanos, en tanto herramienta para promover la seguridad internacional y transfronteriza, la coexistencia pacífica, así como el respeto y entendimiento mutuos.
- Promoción de la cultura, así como del patrimonio natural y cultural – material e inmaterial-, como vectores de memoria, identidades, reconciliación y cohesión social, fortaleciendo la resiliencia y la realización de los derechos humanos.
- Promoción de los espacios culturales como entornos seguros y accesibles que fomentan el diálogo, la cohesión social y el sentido de pertenencia, y contribuyen a reducir la violencia y a construir una paz duradera.

Transformación digital y acceso equitativo
- Promoción de un enfoque centrado en el ser humano y basado en los derechos humanos dentro de un entorno digital que respete los derechos culturales, fomente la equidad y la accesibilidad, promueva la diversidad de expresiones culturales, incluso mediante la descubribilidad de los contenidos nacionales y locales en las plataformas digitales, y que asegure contenidos y sistemas multilingües.
- Protección de los derechos de los artistas y creadores, incluyendo autores, actores e intérpretes, y titulares de derechos en entornos digitales, incluido un pago apropiado, salvaguardando sus derechos de propiedad intelectual, tales como los derechos de autor y los conexos.
Inteligencia artificial y cultura
- Uso de la IA para apoyar la salvaguardia y diseminación del patrimonio cultural y ampliar el acceso a la cultura.
- Promoción del uso, desarrollo y gobernanza responsables de los sistemas de IA que se basen en los derechos humanos y sean fiables, éticos, transparentes, seguros, sostenibles e inclusivos – abordando los sesgos, incluidos los que afectan a la igualdad de género.
- Aseguramiento del reconocimiento y la protección apropiada de los derechos de propiedad intelectual, incluidos los derechos de autor y los conexos, al tiempo que se salvaguarda la diversidad cultural, y las contribuciones de los artistas, los creadores, los portadores, las comunidades y los profesionales de la cultura, en el contexto de la IA.
- Apoyo a un enfoque de la IA en el sector cultural que fortalezca la agencia humana a través de la educación, la investigación y la innovación, sea transparente y proteja el derecho humano a participar en la vida cultural, incluido para los Pueblos Indígenas, las comunidades locales, las personas afrodescendientes, las personas con discapacidad, las minorías y los grupos vulnerables.
El mundo reivindicó el valor de la cultura y la necesidad de que se la tome en serio. Es el libro de la vida, la biografía o retrato donde se manifiestan la sociedad y la historia en cada momento. Una ventana a la realidad de cada tiempo con todos sus matices. La cultura ayuda a la formación de las personas, a su identidad y a la creación de su criterio, porque da herramientas para ayudar a comprender y discernir lo que sucede, a ver el mundo de manera transversal y a que nada está aislado, porque cosas/eventos/hechos/decisiones están encadenados y se influyen unos a otros.
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