Leonardo Di Caprio en ‘Una batalla tras otra’ (2025), de Paul Thomas Anderson, inspirada en la novela ‘Vineland’, de Thomas Pynchon. /WMagazín
Quién es Thomas Pynchon y cómo es ‘Vineland’, la novela que inspira ‘Una batalla tras otra’, de Anderson, con Leonardo Di Caprio
El enigmático escritor estadounidense publicó su libro en 1990. El largometraje extrae su espíritu contra revolucionario y actualiza su crítica al sistema en un cóctel de thriller-comedia-parodia de acción donde los límites de la lucha por los ideales y el amor de un padre a su hija son las claves
A falta de un Thomas Pynchon escondido y alérgico al público y a las parafernalias, ahora el escritor se hace presente por partida doble: con una nueva novela, después de doce años, Shadow Ticket (octubre de 2025) y con su clásico Vineland que inspiró una adaptación cinematográfica metamorfoseada como Una batalla tras otra.
Thomas Pynchon (Long Island, Nueva York, 1937) es el escritor contemporáneo estadounidense más enigmático y uno de los más admirados en el mundo. “El último autor (vivo) inamovible del canon (…). Un escritor de narrativa épica en prosa”, sentenció Harold Bloom, en 1994, en su famoso ensayo El canon occidental.
Un gran creador de mundos literarios en manos de un prestigioso creador de universos cinematográficos: Paul Thomas Anderson. (California, Estados Unidos, 1970). Un cineasta que se apropia del mundo de Pynchon para expandirlo, aunque le sobra metraje, le falta afinación, pero confirma su maestría técnica y de dominio de diferentes géneros cinematográficos, aquí en un cóctel de thriller-comedia-parodia de acción, que logra transmitir parte del extrañamiento de la atmósfera pynchoniana. Una película protagonizada por Leonardo Di Caprio, en una buena actuación de hombre oscilante entre esta realidad y otra cuyos actos serios pueden resultar cómicos y desencadenar acontecimientos entre lo estrambótico y lo absurdo. El británico The Guardian describe la película como “un thriller de acción bizarro, impulsado por la energía del cómic pulp y una indignación política transformada, manteniendo siempre el pie en el acelerador”.
Claves de la literatura Pynchon

El resultado de Una batalla tras otra es un Pynchon que sirve como puerta de entrada audiovisual para recordar o descubrir al escritor con sus elementos característicos que oscilan entre la realidad y lo risible, que pueden resultar personas o hechos nacidos de lo dramático o de las cosas tomadas muy a pecho, de la necesidad de organizar y dar sentido a todo:
Paranoia.
Mundo conspiranoico.
Sátira social.
Inconformidad y crítica al sistema.
Defensa de ideales.
El principio de incertidumbre y desencanto. O de desconcierto y caos. O de extrañamiento.
Lo absurdo de algunos comportamientos y acontecimientos.
Redes de espionaje.
Personajes extravagantes que terminan metidos en problemas inverosímiles. Un Kafka posmodermo
Y en la Vineland de Una batalla tras otra que lo ha vuelto a poner en primera fila con dos elementos cruciales y transversales: la contra revolución para torpedear o intentar cambiar la maquinaria del sistema capitalista y el amor, o mejor, la fuerza del amor que todo lo puede o cómo el amor cambiará al mundo. Y es ahí donde surge la paradoja: el amor de un padre que fue héroe de la contra revolución y decide retirarse ante el abandono/traición de la mujer que fue el amor de su vida y con quien defendió las mismas causas para terminar dedicado, por amor, a proteger a su hija primero y luego a salvarla del enemigo y del sistema que combate.
Batallas por un mundo mejor
La película es una escenificación de grietas del sistema. Aboga por la igualdad entre todas las personas, cuestiona la persecución a los inmigrantes, denuncia la inhumanidad, la injusticia y la militarización de los gobiernos, aboga por la solidaridad y la amistad e invita a la defensa de los ideales y de la lucha por lo que se cree.
Para Una batalla tras otra, Anderson, recuerda The New York Times, “ha tomado Vineland prestado generosamente para sus singulares fines. La novela comienza en 1984, el año en que Ronald Reagan ganó su segundo mandato como presidente y en la estela de ‘la represión nixoniana’. El tiempo ha seguido adelante para sus sobrevivientes posteriores a la década de 1960 con nombres humorísticos (Anderson inventa sus propios apodos de caricatura), pero mientras ‘el personal cambiaba, la represión continuó, haciéndose más amplia, más profunda y menos visible’, observa un personaje”.
La idea Anderson-Pynchon, explica The Guardian, es “de contracultura y contrarrevolución, que absorbe el estilo paranoico de la política estadounidense en una resistencia absurda y disparatada, con una banda sonora estremecedora, discordante y desgarradora de Jonny Greenwood. Es en parte un diagnóstico freudiano-extraño de la disfunción padre-hija, yuxtapuesto con la separación de niños y padres migrantes en la frontera entre Estados Unidos y México, y una respuesta muy seria y relevante a la hermética clase dirigente de Estados Unidos y a las redadas insidiosamente normalizadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE): el nuevo y tóxico entusiasmo vichyita por Trump”.
Pynchon real y literario
Thomas Pynchon fue un estudiante de ingeniería que luego se decantó por la literatura y se convirtió en alumno aventajado de Vladimir Nabokov, en la Universidad de Cornell. Estas son las dos primeras y decisivas piezas que conforman su visión del mundo trasladadas a la creación de su universo literario tan singular: la precisión de la ingeniería con lo utilitarista de la vida para la creación de cosas que no pueden fallar porque sirven a un bien mayor y la libertad de la imaginación pasada por el prisma de la literatura que ofrece múltiples enfoques, tonos, lirismos, estructuras, voces. La tercera pieza la obtuvo Pynchon de la incorporación al mundo de verdad cuando tuvo que empezar a ganarse la vida poniendo las anteriores herramientas, ingeniería y literatura, al servicio de la redacción de folletos técnicos para la compañía de aviación Boeing.
En 1963 publicó su primera novela: V.
En 1966 llegó al segunda: La subasta del lote 49.
En 1973 sacó la que es considerada su obra cumbre: El arco iris de gravedad.
En 1990, después de 17 años, publicó Vineland, que mira a los años sesenta y setenta del siglo XX como motores de cambios políticos, sociales y militares. Y en la que Paul Thomas Anderson se inspira y actualiza.
A estas novelas siguieron Mason y Dixon (1997), Contraluz (2006), Vicio propio (2009), Al límite (2013) y Shadow Ticket (2025). En español su obra la publica Tusquets Editores.
Thomas Pynchon muy pronto se volvió esquivo, de tal manera que apenas hay fotos suyas de sus años juveniles, tan solo una de cuando era recluta de la Marina. No da entrevistas y declaraciones públicas. Su compromiso es con la literatura y solo habla a través de ella dejando al lector las interpretaciones, pero donde siempre parece quedar claro que no está conforme con la evolución que ha tomado el mundo desde la política y la economía.
Es la segunda vez que Anderson se inspira en Pynchon. Ya lo hizo con Vicio propio de donde salió la película Puro vicio (2014).
Así es Vineland

En Vineland, región californiana inventada por el autor, sobrevive, envuelto en brumas, un grupo de personas que hacen frente como pueden a las consecuencias de su vida en los años sesenta. En 1984, la joven Prairie busca a su madre, Frenesí, figura legendaria de los movimientos radicales a fines de los años sesenta. Lo que no sabe Prairie es que Frenesí acaba de perder su empleo en el FBI y que, una vez ‘fuera’, es el blanco perfecto de un examante suyo, Brock Vond. Este acaba de llegar a California armado hasta los dientes y empeñado en acabar con la comunidad liderada en los viejos tiempos por Frenesí. Pero nada detendrá a Prairie, decidida a descubrir la trama que envuelve a su madre, objeto ahora de la ira del terrible Brock.
Así es Shadow Ticket

Shadow Ticket, adelanta The New York Times, está ambientada en 1932, durante la Gran Depresión: “La historia sigue a un detective privado de Milwaukee llamado Hicks McTaggart, quien es enviado en una misión para encontrar a la heredera fugitiva de un imperio quesero de Wisconsin. Esta misión rutinaria se complica dramáticamente cuando McTaggart termina en un transatlántico y luego en Hungría. En la búsqueda de la heredera rebelde, se ve envuelto en las corrientes políticas subyacentes que agitan Europa del Este, lidiando con nazis, agentes soviéticos y contraespías británicos, así como con músicos de swing, motociclistas criminales y practicantes de lo paranormal”.
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