Firma de libro en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), de México, 2025. /Foto Universidad de Guadalajra
Secretos y desafíos de la creación literaria, en FIL Guadalajara: Amin Maalouf, Eduardo Mendoza, Gonzalo Celorio y Javier Cercas
La Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México), del 29 de noviembre al 7 de diciembre de 2025, empieza con reflexiones de los autores alrededor de la responsabilidad de la literatura y de cómo esta puede ayudar a las personas y a la sociedad
Desde por qué “la literatura es hoy más indispensable que nunca en la historia humana”, según Amin Maalouf, hasta cómo toda novela no deja de tener el espíritu de una obra policíaca, según Javier Cercas, o que se escribe, también, para olvidar, según Gonzalo Celorio, fueron algunas de las primeras ideas expresadas en tres encuentros con escritores, entre las tres mil actividades con más de 800 autores, de la 39ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), de México, del 29 de noviembre al 7 de diciembre de 2025.
Esta primera Fotobitácora de WMagazín sobre la FIL de Guadalajara la dedicamos a las reflexiones de los autores sobre la propia creación literaria y su función en la cultura y la sociedad.
“Las sociedades que avanzan son las sociedades que leen”, afirmó Jaume Collboni, alcalde de Barcelona, en la inauguración del pabellón de la ciudad como Invitada de Honor. Lo hizo en una réplica de un tramo de la Rambla o de cualquier calle o plaza tradicional de Barcelona con sus arcos porticados en el corazón de la FIL. En el hall del recinto ferial, por donde todo el mundo pasa o pasea o se sienta o conversa, mientras a un lado se sitúa la gran librería con más de diez mil libros y al otro el auditorio donde los 69 autores de la delegación participan en debates, conferencias, mesas redondas o entrevistas.
Amin Maalouf: Más literatura para afrontar los desafíos

El escritor franco libanés, al recibir el premio FIL en Lenguas Romances, alertó de los problemas que afrontan la democracia y la ciencia y los desafíos ante las tecnologías:
“Atravesamos una época desconcertante, a veces incluso aterradora. Pero lo que me gustaría subrayar aquí, ante ustedes, es que nuestra época es también la más fascinante que la humanidad haya vivido desde los albores de la Historia. (…)
Nunca habría pensado, en mi juventud, que el universalismo retrocedería con el paso de las décadas, en lugar de avanzar; ni que la democracia misma llegaría a verse debilitada y amenazada, incluso en países donde parecía definitivamente consolidada y a salvo de toda tentación tiránica. (…)
La única forma sensata de responder a ese desafío es acelerar, en paralelo, la evolución de nuestras mentalidades: prepararnos —y preparar a las nuevas generaciones— para comprender el mundo que las rodea y poder influir en él.
La solución no es oponerse al progreso tecnológico, ni rechazarlo, negarlo o cerrar los ojos ante él. La solución es apropiarnos de ese progreso, ponerlo al servicio del ser humano, de su dignidad, de su libertad; convertirlo en un instrumento de liberación, y no de sometimiento.
Y ese es exactamente el papel que debe desempeñar la literatura en el siglo XXI. Su primera misión es hacernos conscientes de la complejidad del mundo en que vivimos.
Porque el primer derecho —y el primer deber— de una persona libre es entender el mundo, saber cómo se transforma y hacia dónde va, para poder contribuir a su avance y también para poder protegerse de sus peligros.
La segunda misión de la literatura es convencernos de que, a pesar de nuestras diferencias, de nuestras enemistades, de los resentimientos que nos dividen, nuestro destino se ha vuelto común.
O sobrevivimos juntos, o desaparecemos juntos.
Y la tercera misión de la literatura en este siglo es arrojar luz sobre los valores esenciales del ser humano —la dignidad, la libertad, el respeto mutuo, la convivencia armoniosa—, mostrando lo que significan y cómo deberían encarnarse hoy.
Por todas estas razones, estoy convencido de que la literatura es hoy más indispensable que nunca en la historia humana.
Porque es a ella —es decir, a todos nosotros— a quien le corresponde reparar el presente e imaginar el futuro”.
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Eduardo Mendoza: La influencia del boom latinoamericano

El escritor español recibió la Medalla Carlos Fuentes en la FIL de Guadalajara, durante la apertura del Salón Literario. Eduardo Mendoza recordó los tiempos oscuros para la creación literaria en su país bajo la dictadura de Francisco Franco, entre 1939 y 1975, y contó cuáles fueron las ventanas y oasis:
“Fue una larga época de oscuridad que terminó hace cincuenta años. Esa es la Barcelona donde nací, oscura y llena de hambre, de enfermedad y, sobre todo, de miedo, una ciudad que vivía a la sombra de la guerra civil porque todas las familias tenían víctimas en un lado y en otro, todos tenían alguien que había sufrido, muerto, preso o en el exilio. (…) En esa época no hubo mucho que contar, la literatura se hizo toda en el exilio, tanto en castellano como en catalán. (…)
Con la instalación de las grandes editoriales y la llegada de los escritores latinoamericanos, que salieron de sus naciones por razones políticas, eso fue para los que estábamos empezando a escribir una transfusión de sangre nueva, de entusiasmo, de ver cómo podía existir una lengua tan rica y tan distinta al mismo tiempo, cómo podía haber tanto talento tan diverso y cómo se podía tener una actitud con respecto a la literatura tan desinhibida”.
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Gonzalo Celorio: Escribir para olvidar

El ganador del Premio Cervantes 2025 y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua habló de sus últimos libros: Ese montón de espejos rotos (Tusquets) y Mi amigo Hernán (Grano de Sal), un tributo al académico y escritor Hernán Lara Zavala.
“Uno escribe para olvidar. El libro nace de un conflicto que no se resuelve más que navegando en las páginas. (…) Así, el lector es un masoquista que está buscando conflictos ajenos. (…)
Yo me visto con mi desnudez. (…) Mi búsqueda de la identidad ha sido a través de la palabra”, reconoció al referirse a Ese montón de espejos rotos que no tenía la intención de ser una autobiografía, sino que comenzó como una colección de textos sueltos en donde no se puso trabas para hablar de aspectos tan personales como su batalla contra el cáncer de cuerdas vocales, o su experiencia profesional.
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Javier Cercas: Las grandes novelas son policiales

El escritor español habló de su reciente novela, El loco de Dios en el fin del mundo, que narra cómo fue su viaje con el Papa Francisco a Mongolia en 2023, al tiempo que relata la organización del Vaticano. La obra fue elegida Libro Europeo 2025:
“Todos mis libros funcionan como novelas policiales. Todos los grandes libros que conozco, todas las grandes novelas, funcionan así, como novelas policiales: al principio hay un enigma y hay alguien que quiere descifrar ese enigma. La diferencia con las novelas policiales convencionales es que, al final, tienes la resolución clara del enigma; en cambio, en mis novelas y en las que me importan de verdad, empezando por El Quijote, al final, la respuesta es que no hay respuesta clara, taxativa, lo que hay son respuestas ambiguas, contradictorias, poliédricas. (…) Así funcionan mis novelas, hay preguntas que tengo dentro y a las cuales no les he dado forma, espero que haya muchas más para poder escribir muchos libros más, porque yo no entiendo nada”.
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