La escritora y medievalista española Victoria Cirlot, autora de ‘Marginalia’, en marzo de 2026 en Madrid. WMagazín
Victoria Cirlot (1): “La función del artista es mostrar lo invisible”
La escritora y medievalista española publica 'Marginalia', una antología de artículos suyos que sirve de vademécum de su vida, sus temas y forma de ver el mundo. En esta entrevista explica por qué el pensamiento del Grial, el símbolo y las humanidades siguen ayudando a comprender nuestro tiempo
Tac-tac, tac-tac, tac-tac… ¡cling! La campanilla del rodillo de la Olivetti señala el final de una línea y anuncia la siguiente que se abre paso entre la música clásica del tocadiscos.
Dos sonidos entrelazados con los que creció Victoria Cirlot (Barcelona, 1950) en su casa familiar. Los que salían del despacho de su padre, Juan Eduardo Cirlot (1916-1973), un poeta, compositor, crítico de arte, mitólogo y simbolista entre los más destacados de España en el siglo XX. Y ella custodia su legado.
Victoria Cirlot es una hechicera del Medievo y del universo artúrico, territorios que conoce como pocas personas. Ha dedicado su vida a estudiar una época de transición: la Edad Media, un tiempo de finales y comienzos. Como la época actual, afirma. Quizá por eso, cuando habla de aquel tiempo y de todo lo que irradia, sus palabras seducen. Peregrinan con naturalidad por su infancia, pasan luego al siglo XII o regresan al presente para entrelazar vivencias, conocimientos y reflexiones.
Aunque los primeros pasos en el mundo artúrico los dio en su casa, la auténtica inmersión la tuvo en la universidad, a los veintipocos años, cuando Martín de Riquer dirigió su tesis. Ahí se metió de lleno en la filología románica. Después empezó a dar clases de Literatura Románica y Filología Románica.
Entre sus obras más destacadas figuran la novela artúrica y la lírica trovadoresca como Grial. Poética y mito (siglos XII-XV) y Luces del Grial, Barcelona. En el ámbito de la mística medieval se ha ocupado de Hildegard von Bingen y de otras mujeres místicas en La mirada interior. Escritoras místicas y visionarias en la Edad Media. Acerca del fenómeno visionario en los estudios comparativos de la Edad Media y siglo XX destacan La visión abierta. El mito del Grial y el surrealismo y Visión en rojo.

Su obra más reciente es Marginalia (Vaso Roto). Una antología de artículos desde 2012 que buscan una comprensión de su propia existencia y, por extensión, de la nuestra. Una constelación de textos literarios sobre diferentes ámbitos en los que su vida, su cotidianidad y sus intereses profesionales y artísticos laten como uno solo. Piezas que van de los mitos medievales a Antoni Tàpies, de los serafines a Roberto Calasso.
Victoria Cirlot ha dicho que Marginalia se inspira en los márgenes de los folios de los manuscritos medievales en los que “los artistas daban rienda suelta a sus fantasías e imaginación, liberándose de las normas iconográficas imperantes para las miniaturas centrales. En este espacio de libertad se sitúan los textos aquí reunidos”.
Resultado de una persona que se considera “fundamentalmente profesora», porque es ahí donde ha podido compartir sus investigaciones.
En su obra, vida, historia y pensamiento dialogan con mundos en transformación, como el Medievo. Quizá, por eso, habla del presente con una lucidez particular: como si también nosotros habitáramos en un espacio entre dos mundos.
Igual que el saloncito entre las las escaleras de un hotel madrileño donde se realiza esta entrevista. Una especie de burbuja donde su voz, de palabras pausadas y bien pronunciadas, parecen suspendidas en el tiempo, hasta que el zumbido de una aspiradora recuerda la realidad. Cuando desaparece, vuelve a dejar todo en suspensión.
Las respuestas de Victoria Cirlot se van formando a partir de las ideas que pendulan entre el presente y el pasado hasta crear un espacio en el que dialogan diferentes tiempos.

Winston Manrique Sabogal. En 2027 se cumplen cuarenta años de su primer libro, La novela Artúrica, que escribió con 32 años. ¿Qué ha pasado en todo este tiempo?
Victoria Cirlot. Ha sido muy importante, porque he encontrado en la literatura medieval, y justamente en el mundo artúrico, relatos que me han fascinado y sobre los que he dado muchas vueltas.
Lo artúrico cristalizó en un libro que fue Figuras del destino y después en El mito del Grial; pero el Grial también dejó un rastro que fueron Las luces del Grial. Son aquellos temas que van saliendo, lo que los franceses llaman el Reliquat, lo que queda. Y Lo que queda fue el segundo libro del Grial que me gustó, porque hay cosas realmente muy interesantes. Para mí, el mundo artúrico es como un acervo, un bien extraordinario que tenemos en nuestra cultura occidental, como, por ejemplo, los japoneses tienen los cuentos zen.
Es una riqueza extraordinaria con la que tenemos que estar en contacto, porque nos hablan y nos muestran un modo de entender el mundo, la vida, el comportamiento. Para mí son muy reveladoras todas estas historias de la Edad Media y, sobre todo, creo que el ciclo artúrico concentró este aspecto tan simbólico del cuento. Tiene una potencia simbólica impresionante.
El ciclo artúrico, empezando por la tabla redonda, es como el universo entero, una maravilla. Me pareció un campo de trabajo magnífico, que no me iba a abandonar nunca y que también iba alternando.
W. Manrique Sabogal. Marginalia parece un libro donde memoria, arte y pensamiento dialogan constantemente. ¿Es también una manera de entender su propia vida?
Victoria Cirlot. Sí. Porque son momentos que se hacen presentes y no sabes por qué, pero uno necesita atraparlos y en eso la estructura del libro es única.

W. Manrique Sabogal. Cuando mencionó la importancia de estar atentos a los detalles, la cotidianidad y las cosas sencillas y su belleza, recordé a Giorgio Morandi, porque me enseñaron a ver la belleza en objetos corrientes, y que es la obra de arte la que ayuda a formar la mirada.
Victoria Cirlot. Sin ninguna duda. Es la mirada de los creadores. Me parece que fue Baudrillard quien decía que después de John Ford y su Monument Valley todo es otra cosa, porque cuando la filma está creando ya un modo de ver monumental.
Una de las funciones del artista es que construye una mirada y te la enseña y tú aprendes. Esa mirada es una de las grandes funciones de la obra de arte, que te enseña a mirar, te educa la mirada.
W. Manrique Sabogal. ¿Considera que la enseñanza de las humanidades en su sentido amplio, desde la filosofía y las mismas artes o la geografía, están en declive, en favor de la entronización del utilitarismo?
Victoria Cirlot. No estamos en el mejor momento de las humanidades. Pero frente a esa idea de que las humanidades desaparecen, no lo creo en absoluto. Las humanidades no pueden desaparecer porque son en alemán Geisteswissenschaften, que lo tradujo Ortega por humanidades, y lo tradujo muy bien, porque literalmente sería ciencias del espíritu, es decir, un conocimiento. Es un conocimiento del espíritu y cómo lo vas a conocer.
Es decir, que es algo propio del ser humano. No creo que vaya a desaparecer en modo alguno. ¿Cómo van a desaparecer la literatura, la filosofía, el arte, la historia? Es imposible.

W. Manrique Sabogal. También es algo que conecta con esa parte que menciona de lo invisible, ese espíritu o energía que deja el creador en su obra.
Victoria Cirlot. Paul Klee lo dijo claramente: los artistas hacemos ver y mostramos lo que no es visible. La función del artista es mostrar lo invisible.
W. Manrique Sabogal. Estamos rodeados de realidades: la realidad visible, constatable, la realidad de las obras de arte o en el libro la realidad que cada lector crea en su cabeza, la realidad de los sueños, de lo que imaginamos. A estas dimensiones de la realidad se suma otra que toma fuerza: la posverdad que, a su vez, trata de forzar otras realidades con la manipulación de la información. ¿Cómo ve este fenómeno?
Victoria Cirlot. Siempre digo a mis alumnos: Tened presente que la realidad no es solamente la realidad material y física, hay otras culturas como, por ejemplo, el mundo medieval o toda cultura de lo sagrado, en donde lo sagrado es superior a la realidad física y material. Siempre les pongo el ejemplo de la palabra símbolo.
El símbolo, como nos decía Mircea Eliade, es un exceso de realidad. En nuestra cultura actual el símbolo es uno de esos conceptos que ha sufrido una degradación extraordinaria, porque cuando tú dices: “Mira, te doy esto simbólicamente”, quiere decir que no le das nada. Es una negación de la realidad absoluta. Esto es curioso.
- Segunda parte: Victoria Cirlot (2): “No sabemos si estamos en un principio o en un final”. Habla del amor, el lenguaje, la escritura y una época peligrosa.

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