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Victoria Cirlot durante la entrevista en Madrid por su libro ‘Marginalia’, en marzo de 2026. /WMagazín

Victoria Cirlot (2): “No sabemos si estamos en un principio o en un final”

La escritora reflexiona sobre el amor, el lenguaje, la escritura y una época en la que, dice, vivimos una peligrosa ausencia de criterio. Publica 'Marginalia', Una constelación de textos literarios sobre diferentes ámbitos en los que su vida, su cotidianidad y sus intereses profesionales y artísticos laten como uno solo

“El símbolo, como decía Eliade, es un exceso de realidad”, afirma Victoria Cirlot al final de la primera parte de esta conversación. Esa idea sirve ahora de umbral para adentrarse en otro territorio: cómo nombramos esa realidad y qué sucede cuando el lenguaje, el amor o los criterios con los que interpretamos el mundo entran en crisis.

Marginalia (Vaso Roto), que reúne artículos escritos entre 2012 y 2025, no solo compone un mosaico donde se entrelazan la vida, la literatura y el pensamiento. También propone una manera de seguir viendo lo invisible en una época dominada por lo inmediato. Como en la Edad Media, vivimos un tiempo de transición.

¿Qué ocurre cuando una sociedad pierde las palabras para nombrar la realidad?

Uno de los primeros territorios donde esa crisis del lenguaje se manifiesta es del amor que vive un cambio de paradigma con el mundo digital.

Winston Manrique Sabogal. ¿Cómo ve ese vínculo con esa realidad invisible del amor? Un sentimiento clave en la Edad Media y que ha llegado hasta hoy.

Victoria Cirlot. El amor no es una cuestión de invisibilidad, sino más bien de apariencia. Es una gran ficción. Me parece que los trovadores, en realidad los escritores del siglo XII, llevaron a cabo esa construcción del amor cortés que, en muchos sentidos, ha sido muy perniciosa.

Una mujer como Christine de Pizan, en el siglo XV, estaba en contra del amor cortés. Decía: “La única que sale perjudicada es la mujer”. Tenía razón. Tiene una obra absolutamente deliciosa que se podría representar ahora mismo en un teatro y sería una maravilla: Las cien baladas de Amantis de Dama. Se sitúa en ese primer lugar en lo que es la seducción, algo inventado en el siglo XII.

Ese proceso de seducción es la parte más ilusionante. El hombre se puede deshacer de eso, pero la mujer cae absolutamente fascinada en esa situación y se la toma literalmente. Ese es el horror, ese es el final de todo.

El amor en nuestra cultura occidental ha sido un constructum. Ha sido una invención que ha implicado una episteme. Alguien decía que estamos exagerando mucho con todo esto del amor. Es verdad que ha sido toda una forma de vida. ¿Se ha sobredimensionado? Tal vez.

Todos hemos experimentado ese estado extraordinario que es un enamoramiento. Eliade lo reconocía como un estado superior, porque hay una especie de olvido de sí. Estoy hablando del amor cortés, de algo que se va a practicar y que va a constituir formas de vida.

W. Manrique Sabogal. Y que es muy cuestionado hoy como el amor romántico.

Victoria Cirlot. Ese amor ha afectado negativamente a la vida y a las relaciones con ese lado esplendoroso que sin duda tiene. Luego está la oscuridad profunda. En esa ambivalencia y en esa ausencia de realidad absoluta el amor vive ahora un momento extraño.

El amor cortés es lo antinómico al amor matrimonial. Quizá una parte de la sociedad quiere recuperar esa estabilidad que proporciona el matrimonio que parecía ya a punto de extinguirse con la familia incluida. Estamos viendo un momento muy polimórfico en donde se están dando muchísimos modelos de amor al mismo tiempo.

También hay una reconsideración de lo que es la relación amistosa. Hay una gran y nueva valoración de la amistad entre hombres y mujeres, cosa que no había ocurrido tanto. Porque la amistad dentro del género sí, pero heterosexual, pocas veces.

Es una buena protección, seguridad, que coincide con estos tiempos polimórficos de la convivencia de lo plural.

Es una época de transición lo que estamos viviendo, y toda época de transición es muy híbrida. Mezcla el pasado, lo que aspira, lo que sueña, hay indecisión, por tanto, vamos a probarlo todo, a ver qué pasa. Vivimos un poco en eso, en la coexistencia de muchos modelos.

Victoria Cirlot, autora de ‘Marginalia’, en Madrid en marzo de 2026. /WMagazín

 W. Manrique Sabogal. Coincide con el declive de prescriptores expertos y aumento de los opinadores o influencers con poco conocimiento.

Victoria Cirlot. Esa transición de la que hablaba ha traído consigo una ausencia de criterio muy peligrosa. Porque fíjate que, actualmente, nadie sabe qué es bueno, qué es malo. Lo que hace es muy grave, porque hay que distinguir.

Como laboratorio de experimento está muy bien, pero tiene un gran peligro y es la confusión absoluta en la que también vivimos. Frente al interés que puede provocar la novedad está el peligro de la confusión.

W. Manrique Sabogal.En su artículo Artaud y el desprendimiento de la retina habla del lenguaje, de las palabras, una idea recurrente.

Victoria Cirlot. Una de las cosas que más me sorprendió cuando decidí armar este libro fue ver ideas repetidas. Un día me dijeron si quería participar en un homenaje a Artaud. Son encargos que me gustan, porque me fuerzan a investigar más. Esas ideas repetidas son las que le conceden la unidad al libro. Artaud tuvo que reinventar el lenguaje, se deja llevar por eso.

W. Manrique Sabogal. Al leer ese artículo pensé si necesitamos crear nuevas palabras, reinventar palabras o conceptos, ante este desgaste que vive el lenguaje o por lo que decía usted sobre el símbolo y cómo se deja por el suelo.

Victoria Cirlot. Nunca alcanzan el lenguaje y las palabras. Esto es una constante en la comprobación de los límites del lenguaje. Con el lenguaje siempre estás en los bordes. Sobre todo, enlazando con el tema de la invisibilidad de la que hablábamos hace un momento, te encuentras ante algo que tiene difícil expresión a través del lenguaje. En este sentido, la mística es muy interesante, porque te coloca siempre en ese lugar.

Es muy impactante cuando, por ejemplo, una mística como Ángela de Foligno le dice al padre que le está copiando lo que le explica y este le dice: “Te voy a leer lo que he hecho porque quiero que me digas si está bien o no”. Y ella le contesta: “Sí, me has copiado bien, pero todo lo que he oído son blasfemias comparado con lo que me gustaría decir”

Esto es inasible completamente. Por eso surge la poesía. La poesía es esfuerzo supremo para poder expresar lo que es inexpresable.

Mosaico con portadas de algunos libros de Victoria Cirlot.

W. Manrique Sabogal. ¿Y, se necesitan nuevas palabras?

Victoria Cirlot. Lo nuevo es muy importante, sobre todo en el cristianismo. Es lógico, porque una religión como la nuestra, que tiene dos libros y uno se llama Antiguo Testamento y el otro se llama Nuevo Testamento, de algún modo, tienes que entender que lo nuevo es algo muy valioso.

Esto frente a las culturas tradicionales que no otorgan valor a lo nuevo y frente a la sensación de nuevo que decía Baudelaire. Pero esa sensación de lo nuevo, Baudelaire la aprecia, porque aprecia el mundo medieval. A lo largo de toda la historia del cristianismo hay la preocupación por el tiempo nuevo, por la palabra nueva, por el amor nuevo, como dice Hadewijch de Amberes.

Es la necesidad de nombrar para que exista. Porque, en realidad, tú puedes tener la experiencia que quieras, pero si no la cuentas…

W. Manrique Sabogal. ¿Hay palabras que el uso ha vaciado de sentido y que obligan al lenguaje a reinventarse para seguir nombrando la realidad?

Vitoria Cirlot. No sé, pero el lenguaje tienes que estar removiéndolo constantemente, de lo contrario queda anquilosado, se fosiliza, pierde el sentido porque se queda muerto.

Esto siempre es un gran problema, sobre todo, ahora, en nuestro mundo. Fíjate que todos los ejercicios de escritura se están perdiendo, ya no se escriben ni cartas. Entonces, claro, por los whatsapps y todo eso que dices en tres palabras, estamos perdiendo el hábito de la escritura, y eso es gravísimo.

W. Manrique Sabogal. ¿Considera como dicen algunos, como Wolfram Eilenberger, que estamos regresando a la era de lo oral?

Vitoria Cirlot. Sí. Xavier Nueno, autor de El arte del saber ligero, me envió un artículo que iba a publicar, es un hombre que sabe mucho, decía: “Es que yo creo que volvemos a la realidad”.

Sí, volvemos. Es la visualización, la exigencia absoluta de visualización de todo y la oralidad como transmisión constante. A mí no me dicen: “He leído un libro tuyo”. Me dicen: “Te he visto en una entrevista, te he visto en la conferencia”.

La era de Gutenberg solo tiene quinientos años frente al resto de la historia. Es uno de los inventos más maravillosos, pero, a lo mejor, ya se ha acabado. Sobre todo, para nosotros que nos hemos forjado en la cultura del libro y de la escritura. Todo va a desaparecer finalmente.

La escritora y medievalista española Victoria Cirlot, autora de ‘Marginalia’, en marzo de 2026 en Madrid. WMagazín

W. Manrique Sabogal. ¿Cree que, en la ficción, el espíritu de esas primeras frases que contienen el mundo que van a narrar, está desapareciendo? ¿Que esa capacidad de concentración y de seducción se ha diluido?

Victoria Cirlot. Homero no es el principio como, generalmente, pensamos, sino más bien un final. El final de un tiempo de duración larguísimo, y sigue. Soy muy lectora de Hans Blumenberg y esta idea me fascinó. Porque, a veces, en nuestra propia vida nos equivocamos y pensamos que estamos en un principio y estamos en un final. La idea es muy bonita. Y te remueve, porque dices: “Pues sí que estoy bien encaminada”. Porque confundir un principio con un final es muy fuerte. Eso me fascina. Ahora no sabemos si esto es el principio o el final, es muy fuerte.

W. Manrique Sabogal. ¿Entonces, estamos en el principio o en el final?

Victoria Cirlot. Una pregunta profundísima, pero no lo sé. No lo sabemos. Como aquella escena tan maravillosa, no sabemos si estamos en el otro extremo del universo o en la Tierra misma, de aquella película maravillosa de Franklin J. Schaffner, El planeta de los simios. Allí parece que los humanos se han ido a otro universo y, de pronto, ves en la playa la Estatua de la Libertad, ¡están en la Tierra!
Es uno de los interrogantes.

Primera parte. Victoria Cirlot (1): «La misión del artista es mostrar lo invisible.

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Winston Manrique Sabogal

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