Mosaico de una vuelta al mundo con libros destacados en 2025. /WMagazín
Vuelta al mundo con libros y escritores destacados de 2025: Héctor Abad, Andrew O’Hagan, Fleur Jaeggy, Garth Grenweell y Sara Mesa
De Colombia a Escocia, pasando por Suiza, cinco novelas crean un retrato del dolor, la fragilidad, la violencia o las disfunciones del mundo contemporáneo. Reseñas y fragmentos de 'Ahora y en la hora', 'Caledonian Road', 'Oposición', 'Lluvia pequeña' y 'El ángel de la guarda'
Si en nuestra anterior entrega de la Vuelta al mundo con escritores destacados de 2025 uno de los hilos que conectaba a los cinco libros elegidos era la realidad y la cotidianidad desacralizadas, esta antología se detiene en cinco novelas que retratan el dolor y la fragilidad de la vida o en algunas piezas podridas o disfuncionales con las que se crea el mundo contemporáneo. Y detrás los motivos de felicidad.
Colombia

Héctor Abad Faciolince (Alfaguara)
El escritor colombiano Héctor Abad Faciolince (Medellín, 1958) ha vuelto a hacer de la proximidad con la muerte y la violencia (El olvido que seremos) una novela de vida que invita al redescubrimiento de las bondades de la existencia. Ahora y en la hora surge del milagro de haber sobrevivido, en 2023, a un atentado en la guerra de Ucrania cuando Rusia hizo estallar un misil en la cafetería donde estaba con la periodista ucrania que lo había invitado a la feria del libro, Victoria Amélina, que falleció porque unos segundos antes de que cayera el misil intercambiaron sus sillas. El autor colombiano no solo reconstruye lo sucedido y lo que siguió a la catástrofe, sino que reflexiona sobre la guerra y mira a la vida de manera profunda y sentida con un aire literario de liviandad en cuyas ideas se reconoce o identifica el lector. Vida, creación, escritura, sueños, tiempo, vejez, muerte, vida. Los efectos devastadores de la violencia, el estupor, la fragilidad. Y, en medio, el pensamiento de Abad y la manera como van surgiendo el libro y el sentido de la literatura y la creación.
Fragmento
“Se me ocurre que tal vez hice este viaje, y escribo sobre él, para ver si al fin vuelvo a sentirme joven, vivo. Pero haberlo hecho, antes, y ahora escribirlo, en cambio, me hacen sentir mucho más muerto que nunca, al borde de la muerte, y quizá por eso mismo, desde mi regreso, y desde que me obstino en contar lo que viví, más que vivir, agonizo cada día.
Apago la luz y en la penumbra completa, con los ojos abiertos, vuelvo a ver la oscuridad, la niebla de la guerra, el humo, la ceguera, el polvo. La ingenua tranquilidad que antecede al estruendo, el silencio absoluto que sigue a la explosión, y los gritos que llegan, el miedo, el horror, los horrores. Veo a Victoria Amélina, que me sonríe desde el puesto que le he cedido, su larga melena rubia que se arquea como el cuello de un cisne, la leve ironía dibujada en la boca. Fue lo último que vi, su sonrisa fantasmal y triste, lo último que veo antes de desplomarme en el pozo del sueño”.
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Escocia

Andrew O’Hagan. Traducción: Rubén Martín Giráldez (Libros del Asteroide)
El autor escocés Andrew O’Hagan (1968) destaca en la creación de retratos personales y sociales mostrando las raíces del presente del que habla. En Caledonia Road crea un mosaico revelador del mundo contemporáneo mostrando algunos de los caminos que nos han traído hasta aquí. Lo hace a través de la vida de un profesor universitario e intelectual de cierto prestigio que ha dejado sus orígenes humildes. El hombre tiene una deuda que piensa saldar con la publicación de un libro de autoayuda, justo lo contrario con lo que ha creado su nombre. Esta decisión lo empuja a transitar por territorios actuales de la vida real y digital, tanto en lo más próximo como en lo macro, lo que permite la creación de ese mosaico real y preocupante que compone el mundo de hoy: desde políticos corruptos o traficantes, hasta periodistas militantes o influencers.
Fragmento:
“Después de firmar una pila enorme de su obra magna, con su consiguiente deuda con la realidad, su improvisación y sus conjeturas, salió de Hatchards y se dirigía hacia la esquina del Fortnum’s cuando vio, viniendo hacia él, a Yuri Bykov, el hijo del empresario ruso corrupto, Aleksandr Bykov. Se lo había encontrado varias veces en eventos sociales. Paseaba con el actor Jake Hart-Davies, un joven apuesto que había visto en revistas y en la televisión. El actor ocupaba mucho espacio en la calle, o al menos, eso parecía, como suele pasar con la gente que se preocupa por su privacidad”.
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España

Sara Mesa (Anagrama)
Una de las escritoras españolas más reconocidas de la última década es Sara Mesa (Madrid, 1976). Atenta a desentrañar y desenmascarar diversas clases de relaciones, de la amistad a las sentimentales o sexo afectivas, teniendo como fondo o como producto el entorno social, Sara Mesa indaga en Oposición sobre el sistema funcionarial y burocrático y sus efectos. Narra la historia de una mujer que logra un puesto de interina en una oficina administrativa. Ya dentro se enfrenta a otra oposición: la silenciosa y no premeditada de sus compañeros, inmersos en la rutina, lo acrítico y el esperar a que pase el día. Pero opta tomar decisiones que le pueden acarrear problemas mientras la sociedad se asienta sobre un sistema de trabajo que deja mucho que pensar.
Fragmento:
“De manera que estaba ahí sentada tonteando con el móvil cuando al fin se presentó un funcionario. Hola, me dijo. Hola, le dije. ¿Tienes línea de teléfono?, preguntó. No, respondí. Vale, ahora te la instalo. Se fue. Volvió a la media hora con un aparato. Lo conectó, probó la línea, iba bien. Este es tu número, me dijo. Para llamadas internas solo se marcan los cuatro últimos dígitos. Para llamadas externas, tienes que marcar primero un cero. Aquí es centralita, aquí admisión, aquí asistencia técnica. Se notaba que había repetido lo mismo muchas veces, porque lo decía sin entonación, con un maquinal timbre metálico. Parecía joven, aunque algo muy viejo se escondía tras su voz”.
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Estados Unidos

Lluvia pequeña
Garth Grenweell. Traducción: Antonia Martín (Random House)
De la poesía a la narrativa. Ese ha sido el trayecto de Garth Grenweell (Estados Unidos, 1978) y se nota en sus obras sobre mundos homosexuales, donde el amor y el deseo ocupan un lugar importante, pero que interpelan a todas las personas, del mismo modo que una obra heterosexual interesa no solo a los no heterosexuales. Su cuarta novela, Lluvia pequeña, aborda el tema de redescubrir y valorar lo esencial de la vida, esto a través de la enfermedad, la salud y los cuidados propios y del sistema, del universo desconocido del propio cuerpo. Un día un poeta es internado en la UCI y desde su cama se aprecian las grietas del sistema sanitario de su país y desde aquel doble dolor y desencanto se despliegan los sueños, frustraciones, luchas y esperanzas del ser humano vistos desde lo íntimo y personal. La fragilidad de todo y de todos, y del amor como sostén de la vida. Descubre cómo desde el dolor y la preocupación el tiempo es otro. Cómo ese paciente ve que el amor que tiene en casa ha mutado en algo más fuerte, aunque al principio creyera que no era así ante el aparente desvanecimiento del deseo”.
Fragmento:
“Una pantalla instalada en la parte delantera de la sala indicaba que la espera era de dos horas, así que me sorprendió que me llamasen tan pronto, al cabo de unos quince minutos; a lo mejor no tenía que pasarme todo el día allí, pensé. Caminé despacio, el dolor no era debilitante, aunque sí bastante fuerte. Caminé tan despacio que la mujer que me había llamado dejó que la puerta se cerrara y desapareció dentro sin aguardarme, y luego, cuando yo llevaba un par de minutos esperando, la abrió de nuevo y me hizo pasar con gestos impacientes. Solo me dio tiempo a echar una ojeada a la zona principal”.
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Suiza

Fleur Jaeggy. Traducción: Mariano Solivellas (Tusquets)
La escritora suiza Fleur Jaeggy (Zúrich, 1940) es una maestra en sostener la tensión de un cuento o una novela no tanto a través de la historia como de la psicología oscura o las intenciones no muy transparentes de sus personajes y la atmósfera que estos generan a su alrededor de inminencia de algo… Rincones y pliegues escondidos de la naturaleza humana en los que aparece una cierta fascinación hacia el abismo. El ángel de la guarda relata la historia de dos niñas que viven aisladas en un ambiente severo y opresivo, hasta que aparece un ser inesperado y las semejanzas entre ambas empiezan a acentuarse y asoma la sombra de algo inquietante que crece y crece. Otra novela de la autora esta temporada es Proleterka, el nombre de un barco donde un padre y su hija adolescente viajan como dos desconocidos y ella quiere saber más del mundo. Con los años, aquel recuerdo pasará a ser un viaje a la tierra de los muertos.
Fragmento:
“JANE: Nuestras habitaciones: una gran cortina divide mi zona de la de Rachel. Las dos tenemos un espejo ovalado idéntico, que refleja las mismas cosas, una hilera de miniaturas en la pared, otra hilera de dibujos, con repisas de pitch-pine, después un espacio de pared floreado, y debajo el respaldo y los dos brazos de un sillón desfondado. Si me levanto de puntillas veo a Rachel sentada en el sillón que se hunde, y me siento en el otro sillón, Rachel se levanta, hasta que el espejo refleje tan solo su figura. Debería tapar o emparedar el espejo. Es insoportable cuando alguien se entromete incluso en el propio espejo”.
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