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William Ospina y Marbel Sandoval: cómo convertir la historia y la violencia de Colombia en literatura y análisis

DIÁLOGOS LITERARIOS ENTRE GENERACIONES / WMagazín invitó a varios de los escritores colombianos más prestigioso que fueron excluidos por su país para representarlos en la 80ª Feria del Libro de Madrid a conversar con otros autores emergentes tampoco invitados. Hoy: uno de los intelectuales más reconocidos y una narradora comprometida con la historia de Colombia

La violencia con sus diferentes violencias es uno de los temas de la literatura colombiana. Y la historia de Colombia desde la llegada de los españoles a América, pasando por paréntesis de paz hasta la eclosión de la violencia a mediados del siglo XX que derivó en múltiples violencias cuyas esquirlas llegan al presente son los temas convertidos en literatura por William Ospina y Marbel Sandoval Ordóñez. Con estos dos escritores continuamos el ciclo virtual Diálogos literarios entre generaciones de WMagazín, con el apoyo de Endesa,

Estos encuentros surgen porque el gobierno de Colombia como País invitado de honor en la 80ª Feria del Libro de Madrid habría excluido por motivos extraliterarios de carácter político a la mayoría de sus escritores más relevantes que han renovado y enriquecido el panorama literario de su país y de América Latina desde finales del siglo XX y que son críticos con esta administración como lo han sido con las anteriores. Tampoco invitaron a varios de sus autores nuevos o emergentes más prometedores que empiezan a llamar la atención de la crítica especializada internacional. El debate sobre la presencia y curaduría de Colombia en la Feria lo abrió WMagazín con su artículo, del domingo 5 de septiembre: El gobierno de Colombia excluye a escritores prestigiosos como invitado en la Feria del Libro de Madrid.

Los Diálogos literarios entre generaciones son tres encuentros virtuales por parejas para hablar de literatura, de escritura, de lectura, de los temas que abordan en sus libros, de su relación con la tradición literaria y con el presente, de sus conexiones con la realidad, de lo que significa este arte para los autores, los lectores y la sociedad en general.

En Colombia, afirma Ospina, «el problema no es con un gobierno sino con todos los gobiernos que ha tenido Colombia durante mucho tiempo. Todos han engendrado la situación de racismo, de clasismo, de exclusión que mantiene a cientos y miles de jóvenes abandonados sin un futuro. (…) Pero nosotros también hemos sido incapaces de encontrar una lectura más lucida, más generosa, con más grandeza que nos permita dejar atrás esa larga historia de repeticiones de violencias, exclusiones y de traición a un territorio que estamos arruinando y que es un territorio maravilloso».

William Ospina y Marbel Sandoval Ordóñez  cierran este ciclo dedicado a la literatura colombiana moderado por mí, Winston Manrique Sabogal, como director de WMagazín. Y hay un cuarto invitado: los libreros de la feria madrileña. Ellos como propiciadores de este gran encuentro en la feria entre los escritores y los lectores están presentes en estos Diálogos literarios entre generaciones a través de la pregunta que abre cada conversación. Esta vez en el encuentro virtual de Ospina y Sandoval el editor y librero que pregunta es Ramón Alba, de la librería Polifemo.

Marbel Sandoval, William Ospina (abajo) y Winston Manrique en Diálogos literarios entre generaciones de WMagazín.

William Ospina (Padua, Tolima, 1954) es poeta, ensayista y novelista y ha obtenido varios premios como el Rómulo Gallegos y el Casa de las América. Es uno de los escritores e intelectuales más prestigiosos del país. Entre sus libros más conocidos están El país del viento y la Trilogía de Ursúa sobre la Conquista. Otra obras de Ospina son los poemarios Hilo de Arena, El país del viento, ¿Con quién habla Virginia caminando hacia el agua? y el más reciente Sanzetti (Navona). De las novelas Trilogía de Ursúa, El año del verano que nunca llegó y la más reciente Guayacanal. Y de los ensayos La herida en la piel de la diosa, Es tarde para el hombre, ¿Dónde está la franja amarilla?, América mestiza , el país del futuro, Pa’que se acabe la vaina, El dibujo secreto de América Latina y El taller, el templo y el hogar.

Marbel Sandoval Ordóñez (Bogotá, 1959) es periodista y novelista. Es autora del ciclo Conjuro contra el olvido (Punto de vista editores) formado por las novelas En el brazo del río, Joaquina Centeno y Las brisas. Estas novelas son una especie de biografía de las últimas décadas de Colombia mientras toma el pulso de la realidad a partir de las diferentes violencias cotidianas, sociales y del Estado en una progresión del campo físico e íntimo a la ciudad y colectivo a través de historias donde las mujeres son voz y todo.

Ospina y Sandoval continúan este ciclo iniciado con Piedad Bonnett y José Andrés Ardila que puedes ver en este enlace y seguido con Pablo Montoya y Lorena Salazar Masso que puedes ver en este enlace.

A continuación, puedes ver el diálogo en vídeo y leer su transcripción del encuentro entre William Ospina y Marbel Sandoval Ordóñez:

Marbel Sandoval Ordóñez, William Ospina (abajo y Winston Manrique en Diálogos literarios entre generaciones de WMagazín.

William Ospina y Marbel Sandoval Ordóñez

Ramón Alba (Editorial y librería Polifemo).  Yo disfruté mucho la novela El año del verano que nunca llegó, de William Ospina, mi pregunta es si en este último año y medio que llevamos de pandemia, de incertidumbre y confinamientos podría esperar una novela para disfrutarla igual de bien como algo así que se titule «El año bisiesto que nunca existió», o «El año bisiesto que nunca llegó o nunca llegará». A partir de ahí también le pregunto a Marbel si ella cree que podría involucrar esta realidad con la ficción, teniendo en cuenta lo que rastreó William en aquella magnífica novela.

William Ospina. En primer lugar agradezco que mi novela El año del verano que nunca llegó, haya inspirado esta pregunta. La verdad es que yo diría que sí estamos en una época en la que todo se ha vuelto cada vez más impredecible. Mi novela hablaba un poco de eso, de cómo la erupción de un volcán en Indonesia en 1815 provocó un invierno inusual en pleno verano en Europa en 1816 y cómo esos cambios atmosféricos tan inexplicables en aquellos tiempos produjeron algunas de las grandes convulsiones del espíritu del nacimiento del Romanticismo, el surgimiento de esos monstruos maravillosos que son Frankenstein  y el vampiro. Y, claro, yo siento que hay una conexión entre los fenómenos del clima y los fenómenos de la cultura y esta época sí que nos lo está revelando y nos lo va a revelar cada vez más. De manera que de ahora en adelante creo que todos los años van a ser impredecibles porque el clima está cambiando de una manera aterradora y en esa medida no sabemos qué monstruos nos esperan en el camino de la civilización o de la desintegración de una civilización que ya no tiene respuestas para el mundo. Entonces van a surgir muchos libros sobre años de verano que no llegaron, con expectativas que no se cumplieron y sobre sorpresas históricas, de hechos que nadie esperaba.

Winston Manrique Sabogal. ¿Marbel, tú te animarías o esperas que algún escritor lo haga?

Marbel Sandoval Ordóñez. Pienso que me animaría a escribir algo aunque lo que yo escribo tiene una característica: yo no escribo nada que yo no haya pensado menos de 20 años. Yo soy muy lenta para pensar y a esta edad creo que no me daría para escribir la novela. Pero fíjate que El año del verano que nunca llegó sí me hizo pensar que una novela que a mí me gustó mucho es una de Doris Lessing que se llama Historia del general Dann y de la hija de Mara, de Griot y del perro de las nieves que es una novela futurista. Es una novela de un mundo que ya no existe, es una novela donde el mundo ha quedado absolutamente aislado, la gente que está en un sitio no sabe lo que está pasando en el otro y sabe que existió un mundo maravilloso que fue otro y en una parte de ese mundo hay guardada una riqueza que unos custodian y la riqueza es una biblioteca. Entonces hay un transmigrar entre tierras, hay mucho peligro al pasar de un territorio a otro y hay una reconstrucción de un mundo donde, desafortunadamente porque esa es nuestra condición, los seres humanos, aunque se les ha… Y sí, de pronto podría escribir una novela así con corte más futurista pensando, como decía William, que todo es impredecible, pero que yo creo que estamos ante cambios muy acelerados en el planeta y esto da lugar a que nuestra imaginación pueda ponernos en muchísimos sitios distintos al mismo tiempo.

Marbel Sandoval, William Ospina (abajo) y Winston Manrique en Diálogos literarios entre generaciones de WMagazín.

Winston Manrique Sabogal. Es la incertidumbre que comentan ustedes y nos acompaña todos los días. También me pareció interesante reunirlos a los dos porque gran parte, sino todo el material literario de ustedes es Colombia: la historia de Colombia usada, atravesada por la violencia y las violencias… La última novela de William Ospina que es Guayacanal cuenta una historia que empieza a partir de sus bisabuelos en la segunda mitad del siglo XIX, cómo era entonces Colombia, pues sí había una paz, no era la Colombia que estamos viviendo y que está en el imaginario universal. William rastrea todo aquello y como se hizo el paraíso allí, cómo se conquistaron aquellas tierras y cómo migraron, cómo la gente se desplazó desde Medellín hacia el Sur, cuenta cómo va evolucionando el país y la sociedad hasta que llega la violencia de mediados del siglo XX y deriva en otras. Ese es el territorio sobre el cual escribe Marbel y que se recoge en un solo volumen en esta feria titulado Conjuro contra el olvido. Toda esta introducción para situar un poco a los lectores ante la siguiente pregunta: ¿cómo se enfrentan ustedes a un material tan caliente todos los días, todo el tiempo, hasta convertirlo en literatura?

William Ospina. A veces me siento en una labor como arqueológica. Removiendo las capas tectónicas de la violencia colombiana, desde las violencias de la Conquista que fueron una segunda ocupación del territorio, después de esa antiquísima ocupación que fue la llegada de los pueblos nativos hace veinte mil años que fueron también, a su manera, una conquista de América hace muchísimo tiempo. Cuando cuento las historias de Guyacanal, de cómo avanzaron mis abuelos con los colonos por esas montañas que eran selvas vírgenes todavía hace siglo y medio, pues me siento como viendo otro momento de esa violencia porque ya había pasado por allí por esas mismas tierras la conquista arrasando los pueblos indígenas destruyendo mundos, destruyendo civilizaciones, hundiendo cosmovisiones y, claro, todos los colombianos sabemos que esas violencias que cotidianamente vivimos no acaban de surgir en el mundo sino que están como superpuestas sobre otras violencias y son el fruto de otras violencias.

Los jóvenes que hace unos meses salieron, estallaron en las calles en rebelión por el desamparo en que los mantiene no un Gobierno sino un sistema…. El problema no es con un gobierno sino con todos los gobiernos que ha tenido Colombia durante mucho tiempo. Todos han engendrado la situación de racismo, de clasismo, de exclusión que mantiene a cientos y miles de jóvenes abandonados sin un futuro, sin educación, sin la posibilidad de aportar su talento, su creatividad, su energía vital a la construcción de un país moderno y un país civilizado. Esos muchachos son hijos de las violencias de los 90, y esos a sus vez hijos de las violencias de los años 50… Cuando yo escribo mis libros trato de remover esas capas y ver que de qué manera se han encadenado esas violencias y de qué manera nosotros, nuestros gobiernos, por supuesto nuestras élites, pero nosotros también hemos sido incapaces de encontrar una lectura más lucida, más generosa, con más grandeza, que nos permita dejar atrás esa larga historia de repeticiones de violencias, exclusiones y de traición a un territorio que estamos arruinando y que es un territorio maravilloso.

Marbel Sandoval Ordóñez. Yo pienso, William, que parte de esa imposibilidad se ha dado porque somos incapaces de reconocernos. Creo que en Colombia si hubiese un interés profundo, individual, primero que todo individual, y después colectivo en reconocernos lo que somos, podríamos empezar a quitar todas esas capas que tú dices y llegar al fondo de nosotros para evitar estas violencias que estamos repitiendo. Mi ciclo se llama Conjuro contra el olvido porque lo que yo veo que en esencia nos está caracterizando es que olvidamos nuestra historia, pero no solo la nuestra. Tú lo dices en tu última novela, lo digo  yo también en una de mis novelas, cada uno por su lado lo dijo, la memoria, nuestra memoria, la tuya y la mía hacía atrás en la familia, llega por allá en la tercera generación y a eso si lo une lo histórico nos hace olvidar que cada uno de nosotros en esa cadena hemos sido hijos de violencias, de servidumbres y que esas cadenas nos han atado y nos siguen atando hoy. Entonces, en la medida en que no tenemos esa memoria y no tenemos ese reconocimiento estamos viviendo en una repetición; nos repetimos todo el tiempo porque la historia sí va a avanzando. Por ejemplo, no es lo  mismo la violencia de la que hablas en tu novela, la violencia liberal y conservadora, la violencia paramilitar… Las armas han cambiado, ya en las últimas guerras teníamos las  minas quiebrapatas que ponía la guerrilla, las violencias han cambiado, pero siguen siendo las mismas violencias. No hay un reconocimiento, no hay memoria, no hay búsqueda de nosotros y, desafortunadamente, nosotros somos un país tan clasista tan, dividido, tan estratificado que hasta en los servicios públicos somos uno, dos, tres, cuatro y cinco y no recuerdo si seis… Todo eso está encadenado en lo que nos está pasando.

William Ospina. Estoy totalmente de acuerdo. Lo que siento es que no hemos logrado construir un país en el que quepamos todos, y no solamente en términos espaciales, sino en términos de nuestro pensamiento, de nuestras raza, de nuestras etnias, de nuestras culturas, de nuestras memorias, de nuestras cosmovisiones. Los países latinoamericanos tienen la característica maravillosa de pertenecer por igual a una tradición milenaria indígena llena de sabiduría, llena de lecturas profundas de la naturaleza, llena de lenguas que interpretaron un mundo durante milenios. Pertenecemos también a la cultura europea que llegó. Nos podemos declarar, nos podemos reclamar, como decía Jorge Luis Borges, herederos de todas las tradiciones de Europa y, además, también somos herederos de todas las tradiciones de África y todo eso tiene que ser visto como una riqueza. Pero las élites, la mezquindad, el discurso con el que se ha leído el país durante siglos, ha excluido un montón de elementos importantísimos dentro de nuestra configuración histórica, de nuestra configuración cultural. Todo ese mundo indígena maravilloso, todo ese mundo africano tan rico, tan rítmico, tan lleno de colorido, tan lleno de vitalidad, ha sido excluido, maltratado, borrado y, a pesar de los aportes inmensos que le ha hecho y que le seguirá haciendo a nuestra cultura, pues yo siento que la gran renovación de Colombia, que terminará siendo política, no comienza con la política, comienza con una lectura nueva del país de su memoria, de su territorio, de su diversidad y con un esfuerzo muy grande porque Colombia recupere las muchedumbres, que Colombia recupere su voz, su capacidad de buscar iniciativas, porque tenemos un Estado que paraliza a la gente, que la excluye y unas burocracias que convierten todo en una enorme dificultad y que no permiten que la vida verdaderamente florezca.

Marbel Sandoval Ordóñez. Esa exclusión de la que estás hablando parará cuando todos nosotros, no sé cómo vamos a hacer el esfuerzo, permitamos que entren de verdad otras voces nuevas a leer el país. Estás hablando tú que eres un escritor muy reconocido, estoy hablando yo que soy una escritora sin ningún reconocimiento, a mí me publican editoriales pequeñas me lee mucha gente, mis libros los leen porque los fotocopian y eso a mí me alegra mucho, pero yo creo que así como me he dado una pelea de años porque me hice en el mundo del periodismo y he podido entrar, hay muchísimas voces absolutamente ricas haciendo lecturas del país desde todo lado a quienes no se les está permitiendo. Seguimos siendo unas personas, un país absolutamente exclusivo como excluyente. Y me pregunto qué podríamos hacer para no posibilitar más esto, para terminar con esto tan exclusivo. Lo que está pasando con la Feria del Libro en Madri es una muestra de esa exclusividad, un gobierno a nombre de todos los colombianos se toma la potestad de definir qué voces pueden hablar y son voces que consideró que tienen que ser neutras o de pertinencia porque esa es la historia de Colombia, unas clases, unos pocos han tomado el poder para decidir por todos nosotros.

William Ospina. Estoy de acuerdo, inclusive yo diría que siendo demasiado evidente que este Gobierno tiene sus criterios excluyentes y tiene su posición cerrada con respecto a toda crítica y le teme mucho a la libertad que el arte y la literatura significan, eso no significa que vayamos a absolver a todos los gobiernos anteriores que me perecen que son iguales. Tienden a privilegiar… Yo me siento privilegiado, porque aunque nunca le he pedido a ningún gobierno que me lleve a ninguna parte, si he ido es porque o me han invitado de afuera o porque digamos que los otros no se han atrevido a negar que hay lectores que quieren hablar de mis libros y leerlos. Pero en Colombia no ha habido un esfuerzo verdadero por reconocer la enorme riqueza y la enorme diversidad del país. Todos los escritores nos hemos hecho a pulso, no porque nadie nos haya impulsado realmente. Por lo menos en mi caso yo siento que ha sido un esfuerzo largo y duro, pero no pretendo victimizarme.

Colombia tiene demasiadas víctimas que padecen terriblemente una realidad asfixiante, dolorosa, sanguinaria. Colombia es un país que mata la poesía porque mata a sus jóvenes, porque mata la rebeldía y porque mata a los defensores de la naturaleza y  la poesía es eso: la poesía es la juventud, la poesía es la vida, la poesía es la naturaleza. Colombia es el país donde más líderes sociales y defensores de la naturaleza se asesinan en el mundo y alguien tiene que responder por eso y si no responden los gobiernos, pues la sociedad entera tiene que asumirlo como una verdad que hay que cambiar.

En Colombia nunca se ha hecho un esfuerzo verdadero por reconocer la enorme riqueza del país. Siempre hubo unas élites también intelectuales creando unos cánones que dejaban por fuera las lecturas mucho más complejas de la sociedad. En Colombia no hay una biblioteca de autores colombianos que se reconozca todo lo que se ha hecho en estos dos siglos. Yo intenté hacer un esfuerzo un poco desde el comienzo porque un autor como Juan de Castellanos, que me parece fundamental para entender lo que es Colombia, lo que ha sido el continente, lo que fue la Conquista, lo que fue el choque de los mundos hace cinco siglos siempre fue mirado como una crónica polvorienta que nadie quería apreciar. Siento que eso que se hizo con Juan de Castellanos cantidades de autores muy buenos y excelentes que han logrado sobrevivir, en parte, no porque Colombia los haya valorado, sino porque el mundo exterior los reconoció. La gran valoración de García Márquez no la ha hecho Colombia, la gran valoración de Mutis no la ha hecho Colombia… Colombia se ha beneficiado de que el mundo descubrió sus autores a Jorge Isaacs, a José Eustasio Rivera, a Vargas Vila, a García Márquez, a unos cuantos y les dio su dimensión; pero en el interior de Colombia ha habido una negligencia terrible en la lectura de una literatura tan rica como la de cualquier otro lugar del continente, pero mucho más desconocida porque mientras que México o España hacen un esfuerzo grande por valorar a sus escritores y toda su tradición literaria, por divulgarlos, por crear grandes proyectos de divulgación hacia el mundo, en Colombia los autores que se conocen afuera es porque el mundo los descubrió y los visibilizó, pero no porque algún gobierno colombiano haya hecho un esfuerzo alguna vez.

Winston Manrique Sabogal. Se nos acaba el tiempo. Me gustaría cerrar con una cuestión muy literaria: que nos compartan qué libro o qué autor en su infancia o adolescencia les despertó el gusanito de la literatura y pensaron que querían escribir en un momento dado.

William Ospina. Cuando tenía 10 años leí a Tomás Carrasquilla y eso marcó mucho mi lectura, por lo menos de ese mundo de la cordillera colombiana y del esfuerzo por la literatura colombiana por atrapar el habla, por atrapar la manera de hablar de la gente y convertirla en literatura. Me gusta recordar que antes de los libros, las canciones y los cuentos que me contaron  en la infancia fueron fundamentales. Yo al cancionero lo veo como un gran cuerpo de poesía y sé que es hijo de la lectura de los grandes poetas del continente.

Marbel Sandoval Ordóñez. Yo he sido ecléptica: leí desde novelas de Corín Tellado hasta el Quijote. Pero creo que un libro que me marcó mucho, y debería tener como 12 o 13 años, fue Manuela y ahora recuérdenme cómo se llama el autor…

William Ospina. Eugenio Díaz…

Marbel Sandoval Ordóñez. Porque es como sobre esa época que dije: creo que me voy a dedicar a escribir y además alcanzo a hacer la reflexión. Pero para eso de escribir seguramente no voy a vivir, entonces además voy a estudiar periodismo. Entonces en ese momento concluye mi adolescencia.

Winston Manrique Sabogal. Muchísimas gracias por aceptar esta invitación de WMgazín. Nos seguiremos viendo por estas ventanas virtuales y pronto seguramente en alguna otra feria, alguna entrevista. Gracias William, gracias Marbel desde donde estén y que continuemos con esta Feria del Libro de Madrid. Estas charlas la gracia que tienen es que van a trascender la feria, parten de un momento y por una coyuntura pero sus palabras las trascienden.

William Ospina. Gracias a ti Winston, tú sí nos invitaste. Y muchos gracias al público y gracias a Marbel por esta conversación y ya nos estaremos hablando

Marbel Sandoval Ordóñez. Gracias William por haber aceptado, gracias Winston por haberme invitado…. Y gracias a los que nos están viendo y dedicando su tiempo

Winston Manrique Sabogal. Buenas lecturas para todos.

 

***

A continuación los artículos especiales sobre la polémica de Colombia que se ha desprendido por la exclusión de un gran número de escritores prestigiosos por cuestiones extraliterarias:

Análisis: El gobierno colombiano excluye a escritores prestigiosos como invitado a la Feria del Libro de Madrid 2021.

Primera parte: Los escritores colombianos responden al debate por la ausencia de autores clave en la Feria del Libro de Madrid (1).

Segunda parte: Los escritores colombianos responden al debate por la ausencia de autores clave en la Feria del Libro de Madrid (1).

Noticia: Escritores colombianos cancelan o duda de su participación en la Feria de Madrid por discrepancias con la curaduría.

En vivo. Los grandes escritores que Colombia no invitó a la Feria del Libro de Madrid estarán en charlas virtuales en WMagazín.

Reportaje: El presidente de Colombia cancela la presentación de su libro en la Feria de Madrid ante la polémica de la lista de autores.

 

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Un comentario

  1. Gracias por esa gestión que haces, que bueno que se valore y realce a nuestros escritores, el apoyo , el cambio de pensamiento,querer llegar a los jóvenes, mostrar un país como es, las ausencia que seguimos teniendo. Todo cambiaria si desde pequeños conociéramos nuestra historia y leamos más esto nos haría más críticos y más analíticos para mejores tomas d decisiones personales y sociales.

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