Wolfram Eilenberger (Alemania, 1972) filósofo y autor de ‘Espíritus del presente’, participó en el II Festival de las Ideas de Madrid en 2025. Aquí durante la entrevista con WMagazín en septiembre de 2025. /WMagazín
Wolfram Eilenberger, 2: “Con la inteligencia artificial cerramos la época de lo escrito y entramos en la época de lo oral”
El filósofo y divulgador alemán publica 'Espíritus del presente', que cierra su trilogía sobre pensadores clave del siglo XX que permiten explicar parte del mundo de hoy. En esta entrevista reflexiona sobre el cambio de paradigma provocado por el mundo digital y la IA: del lenguaje y el descenso en la capacidad de interpretación al individualismo
¿Vive la cultura y la creación tiempos de búsquedas, de nuevos comienzos o de nuevos orígenes? El filósofo y divulgador alemán Wolfram Eilenberger cree que es el umbral de nuevos orígenes. Si la invención de la imprenta en el siglo XV fue un gran salto para la humanidad, la irrupción de lo digital y la inteligencia artificial es pequeño comparado con aquella aportación, pero crucial para redefinir el futuro.
El mundo digital y otros cambios han jubilado una manera de ver el mundo, de estar en él y de actuar en él. A finales del siglo XX y comienzos del XXI se decía que las artes estaban en búsquedas de nuevas formas de crear y de contar, hoy parece que esa exploración ha terminado y el camino es la vuelta al principio: la mezcla, lo híbrido, el mestizaje. Un ejemplo es El Quijote, de Miguel de Cervantes Saavedra, donde viven en armonía formatos y géneros literarios distintos en una polifonía. Nada viene de la nada y saber ayuda a comprenderse a uno mismo y al entorno.
“Sí. Es cierto, es la idea principal de nuestra generación, nos han enseñado a pensar así. Pero en la filosofía hay una distinción entre el comienzo y el origen en alemán. Es cierto que estamos en un umbral. Tal vez estamos viviendo en tiempos no de comienzos, sino de nuevos orígenes”, reflexiona Wolfram Eilenberger (Friburgo, Alemania, 1972), fundador de Philosophie Magazin, presentador del programa de televisión Sternstunde Philosophie en la cadena pública suiza SRF, uno de los directores de phil.cologne, el festival más importante de filosofía en Alemania y miembro del St. Gallen Collegium de la Universidad de St. Gallen.
Su panorama sobre el presente surge del estudio de las ideas de la filosofía, sobre todo de pensadores clave del siglo XX. Para ello escribió tres libros donde imbricó las vidas personales de doces filósofos con sus ideas y su tiempo:
Tiempo de magos. La gran década de la filosofía 1919- 1929. Aquí están Ludwig Wittgenstein, Walter Benjamin, Ernst Cassirer y Martin Heidegger.
El fuego de la libertad. La salvación de la filosofía en tiempos de oscuridad 1933 – 1943. Aquí están Simone de Beauvoir, Simone Weil, Ayn Rand y Hannah Arendt.
Espíritus del presente. Los últimos años de la filosofía y el comienzo de una nueva Ilustración 1948 – 1984. Aquí están Theodor W. Adorno, Susan Sontag, Michel Foucault y Paul K. Feyerabend.

El destino de la palabra y del lenguaje
¿Cuál podría ser ese nuevo origen que vive el mundo en este siglo XXI?, se pregunta Eilenberger en esta segunda parte de la entrevista, con WMagazín, en el Círculo de Bellas Artes, de Madrid, donde ha participado en el II Festival de las Ideas. Si en la primera parte analiza por qué la vorágine de acontecimientos obliga a renombrar algunos hechos porque se han vaciado de contenido muchas palabras y conceptos y que no todo puede ser izquierda o derecha, en esta segunda y última parte de la entrevista se adentra en el impacto de los rápidos avances tecnológicos en la vida cotidiana. (Puedes leer la primera parte de la entrevista AQUÍ). Su respuesta a ese posible nuevo origen es clara:
“Creo que los orígenes de la filosofía son lo no conceptual y, posiblemente, el misticismo. Y el misticismo no es sobre el pasado, no es del futuro. Y diría que hay alta probabilidad de que el nuevo origen que vivimos culturalmente nos acerque a ese misticismo. Y eso sería una vuelta a los orígenes de la filosofía. Pero eso no tiene nada que ver sobre cómo concebimos la filosofía actualmente. Sobre todo desde un punto de vista analítico, es una respuesta especulativa. Cuando leo nuestros tiempos presentes creo que vamos a ver una emergencia poderosa del misticismo”.
A esa importancia tradicional de la palabra se suma la irrupción del mundo digital y su lenguaje. De un ser humano que nunca, como ahora, había tenido acceso a tanta información. ¿Quizás no estamos preparados para este momento de lo digital que va a toda velocidad?
“Desde luego nos hemos visto desbordados por la tecnología, sobrepasados. Pero creo que en la pluralidad de lenguajes. Si vemos los años veinte del siglo pasado, también, había fuerzas centrífugas por doquier y hubo una reacción a eso. De hecho, una reacción totalitaria como analogía. Como una reacción inmune en la sociedad a esas fuerzas centrífugas.
Pero, cuando hablamos de la digitalización de lo primero que tenemos que darnos cuenta es que necesitamos la dialéctica de la digitalización. Como escribió Adorno, la dialéctica de la Ilustración donde afirmaba que la Ilustración se ha hecho todo el círculo, ha vuelto a sí misma. Comparado a lo que enfrentamos ahora con la inteligencia artificial ha sido un salto pequeño el que hemos dado, realmente, con la digitalización, hasta ahora.
En la trilogía que he escrito sobre el siglo XX, en términos filosóficos, es el siglo del lenguaje. Esa es una parte central para mí. Y creo que, efectivamente, como dices, se cierra ahora el círculo. Termina la palabra escrita con la IA y puede emerger una nueva cultura. No puedo decir cómo será esa cultura. Creo que con la IA cerramos la época de lo escrito y entramos en la época de lo oral. Porque todo lo que está escrito perderá valor y perderá identidad.
Una de mis esperanzas es que una de las consecuencias de este giro de la IA será que entremos en una cultura oral en la educación. Por ejemplo, el diálogo entre dos personas cara a cara se dará, una vez más, en el núcleo del intercambio. Es como el momento Gutenberg, pero al revés, con la posibilidad de cambiar y volver a la realidad. Esas son muy buenas noticias para la filosofía. Porque creo que la filosofía está atrapada en la trampa de escribir ensayos que los puede escribir una máquina y, tal vez, tendríamos que retomar ese arte socrático de no escribir, sino hablar”.

“Muy pocas personas serán capaces de lidiar con lo escrito y su complejidad”
Wolfram Eilenberger ha dicho que hay que crear nuevas palabras o conceptos para renombrar situaciones o hechos que, aunque se parezcan a otros ya vividos, no son los mismos porque muchos de esos términos están vacíos de contenido o se han tergiversado. Con el nuevo mundo dual, analógico y digital que incluye la inteligencia artificial surge la pregunta de si se requiere renombrar o redefinir o reconfigurar, por ejemplo, preguntas como: ¿Qué es el arte? ¿Para qué el arte? ¿Qué es un autor? El filósofo tiene claro que es un nuevo tiempo:
“Se podría argumentar que ya tenemos las teorías para eso, el estructuralismo. Dice que no hay autor, que todo texto es intertextualidad. En cierta forma es casi una profecía, porque, en su momento, tal vez no era cierto, pero ahora tal vez lo sea. Habría que decir que Borges ya lo vio venir en 1945. Escribió sobre la cultura en la que estamos entrando. Así que no estoy seguro si necesitamos una teoría totalmente nueva sobre ello.
Estamos saliendo de la era Gutenberg. Y pienso en cuando entramos en una era nueva. Los jóvenes no serán capaces de escribir un texto como tal, pero es que no necesitarán escribirlo. Y es algo extraño lo que va a ocurrir porque no serán capaces tampoco de leer textos complejos, porque la capacidad de escribir complejo es la capacidad de leer y entender lo complejo.
¿Eso qué significa para Adorno? Ya es difícil para el 95% de la gente entender lo que escribe Adorno porque el lenguaje es muy denso. Y te lleva diez años. Y así con otras especialidades.
Lo que vamos a ver es que la educación será más estilo monasterio: muy pocas personas serán capaces de lidiar con lo escrito y su complejidad, pero perderán la relevancia. La gran mayoría de la sociedad no será capaz de entender eso. Será la cara oculta de la luna. Ahora mismo estamos caminando sobre hielo”.
“Los jóvenes de hoy buscan formas de vivir más allá de los límites tradicionales de la educación”
Las consecuencias son impredecibles. Es un mundo con más paradojas. Los expertos valoran la democratización y el acceso al mundo digital y la información, pero también alertan de la sobreinformación. Y recuerdan que la lectura y la escritura contribuyen a un mejor desarrollo del cerebro y la capacidad de entender el mundo. ¿Esto significa que se crearía o aumentaría la brecha del conocimiento y de la sociedad al no tener la gente capacidad para procesar y gestionar el conocimiento o la información?
Lo que señalan los estudios es que los jóvenes de las generaciones millennial, zeta y alfa, y los que siguientes, se quejan de que no tienen muchas opciones de llegar al poder, pero también su sistema de vida parece ser el de obtener todo con menos esfuerzo o menos compromisos. Wolfram Eilenberger no comparte del todo esta teoría:
“Pensar por uno mismo no es algo que viene dado, es algo que requiere un gran compromiso, una gran inversión, una lucha. Pero esto, permíteme darle un giro: veo lo que dices, primero la juventud siempre se queja de la falta de acceso al poder. Vale, eso no es nuevo, no es novedoso. Tengo una hija de 23 años y veo lo que pasa. Creo que buscan formas de vivir más allá de los límites tradicionales de la educación. Por ejemplo, son mucho mejores entre ellos. Socialmente más refinados que mi generación. Son más sensibles a las necesidades de otros. Algunos, incluso, son mejores en entender quiénes son. Por lo tanto, ese narcisismo en cierta forma es que también piensan mucho sobre ellos y eso es bueno. Son más conscientes de lo que lo éramos nosotros.
Desde este punto de la perspectiva burguesa de la que hablamos, creo que no creen que vivir una vida sensible sea malo. Para eso necesitas ser muy educado. Tener mucha educación. La gran ironía de la IA es que pensamos que el panadero, el fontanero o el ebanista serán cambiados por máquinas. En ese sentido hay una apertura al hecho básico de que hay otras formas de vivir una vida con sentido fuera de lo escrito, de las escrituras.
Hay cosas que no serán reemplazadas, pero todo lo que tiene que ver con lo escrito sí que va a ser reemplazado. Pero preocuparse por los demás, sacar al perro, eso no será reemplazado. Así que hay una avenida que se abre para nosotros como sociedad, pero claro, esto es una utopía y hay desde luego otros escenarios mucho más oscuros, plausibles”.

“El individualismo mal entendido es parte del problema de la sociedad”
En las obras de Wolfram Eilenberger se aprecia la forma como ha evolucionado el individualismo. El yo como lo conocemos hoy es nuevo en la historia de la humanidad, porque hasta el Renacimiento no había una conciencia clara del yo. Era colectivo, luego la Ilustración y el Romanticismo lo despertaron, se potenció en el siglo XX y desde los años 60 y 70 muchísimo más. Desde entonces crece la necesidad de que las personas tienen que ser auténticas, únicas, individuales. ¿Se ha mal interpretado el individualismo y esto es parte del problema que vive la sociedad en sus diferentes ámbitos?
“Sí, sí, ese individualismo mal entendido es parte del problema. Tenemos un individualismo consumista que está muy lejos de la idea romántica del yo. Y se podría decir que todos mis libros son románticos en ese sentido, porque empiezan con un yo en el que no hay un lenguaje para uno mismo, sino que busca un nuevo lenguaje. A veces me dicen que soy un alemán romántico, un romántico alemán, porque estoy en esa pelea de luchar por uno mismo para encontrar el lenguaje de uno mismo. Y esa es la tarea de la filosofía, es un aspecto de la filosofía.
Todos los individuos que menciono, que he retratado en mis libros, son personas perdidas porque no tienen, no encuentran palabras para su propia vida, para salir del laberinto. Y dejan el laberinto buscando palabras propias. Eso es lo que yo llamo Ilustración.
El padrino de este escenario es Borges. Siempre está ahí de fondo, en todas partes. Lo que Borges crea es la relación entre buscar el lenguaje y dejar el laberinto.
El primer error de la filosofía ha sido que una vez que las personas han encontrado la salida al laberinto crean uno nuevo, creando una nueva teoría, un nuevo sistema. Y eso es lo que ves en Borges, cada vez que la gente lucha para dejar el laberinto y salen de él, entran en uno nuevo.
Pero eso no es el destino. Creo que estas cuatro personas que retrato en mi último libro, que es el más ambicioso en ese sentido, están en esa lucha por el yo. Está la urgencia de salir del laberinto, pero no crees otro. Y esta es una idea diferente de lo que es la filosofía. No sé si eso tiene sentido”.
¿Una sociedad atrapada en el presente?
¿Acaso el declive de la enseñanza de las humanidades ha contribuido a todas estas situaciones? Las humanidades en el sentido del conocimiento de la cultura y conocimientos generales, los valores sociales en un mundo cada vez más utilitarista e, incluso, extractivista del propio individuo. Wolfram Eilenberger tiene dudas:
“¿Estás seguro de que tiene que existir las enseñanza de las humanidades como se ha hecho hasta ahora? Algo en mí me dice que tienes razón, que no puede ser un buen ciudadano, no puedes tener juicio y entender la cultura en la que estás u otras culturas sin eso que dices, sin esa base. Pero si piensas en las universidades no les interesa tanto la gran historia como la percibimos. Se interesan en la historia relacionada con sus propias experiencias. Es decir, es muy yoístico, muy instrumentalizado, podríamos decir como dices tú.
¿Pero, acaso, no es posible pensar una existencia cultural con sentido, consciente de que se libera de esa exigencia de entender su propia historia? Estaría hablando de una sociedad atrapada en el presente, pero y, tal vez, cultivando métodos de claridad que sean más más asiáticos ligados a la meditación. Como trabajar con tu cuerpo para llegar a un cierto nivel de claridad. Lo que quiero decir es que, tal vez, es uno de los cambios que tenemos que hacer y soy demasiado mayor para esto, pero puede no ser la única forma de existir con sentido”.
Puedes leer la primera parte de la entrevista con Wolfram Eilenberger en este enlace: «NO estamos en un momento de transformación, sino ue vamos hacia el abismo».
- Espíritus del presente. Los últimos años de la filosofía y el comienzo de una nueva Ilustración 1948 – 1984. Wolfram Eilenberger. Traducción: Joaquín Chamorro Mielke (Taurus)

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Es complejo las reflexiones de Eilenberger, obliga a replantear el hacer y el qué hacer,disrupción del pasado, que han sido soporte de conocimiento y accionar político y social. Expresar que, la escritura desaparece por la oralidad, una nueva con la IA, es arriesgada. La Oralia ha sido, la historia de la humanidad, sin ella el pasado hubiera quedado sin relato, la escritura y la palabra su complemento. Regresar a esos tiempos no es factible, cuando la filosofía, filósofos, y escritura, escritores, lo han dicho todo. Es posible que, la IA, sea la sistematización y ordenador del pensamiento y conocimiento, sin que el hombre pierda su esencia de pensador, situación que es difícil para las generaciones actuales.
Luego de leer la entrevista a este gran pensador,me llamó a la refleccion que la oralidad en el pasado nos habría nos habría hecho desconocedores del pasado,dada mis profundas dudas sobre la fuente histórica de la tradición oral.
Wolfram Eilenberger ha dicho que hay que crear nuevas palabras o conceptos para renombrar situaciones o hechos que, aunque se parezcan a otros ya vividos, no son los mismos porque muchos de esos términos están vacíos de contenido o se han tergiversado. Me encantó haber leído este artículo sobre todo porque me permitió encontrarme con este autor… y me hizo resignificar lo que podría ser pensar en su esencia. Genial.
Hola, Margarita. Nos alegra mucho que te aya gustado y servido este artículo más allá del puro placer de la lectura y el conocer otras ideas. Un saludo.
No conocía este filósofo contemporáneo. Plantea ideas muy interesantes sobre el futuro de la palabra. Saludos y gracias.
De verdad estamos en un momento crucial para la Filosofía y las Humanidades. La IA nis esta haciendo pensar en.lo que hemos creído y lo que hemos aprendido de Estudios y lecturas. Se viene un cambio y W. Eileinberger ha hecho una exposición muy clara, que es necesario repensar. Sería bueno saber como ve este cambio, tambien, la Religión.