La periodista y escritora Vivian Gornick (Nueva York, 1935), en l aportada de su libro ‘Cuentas pendientes’, de editoirial Sexto Piso.

Vivian Gornick: «Con el feminismo se ha avanzado, pero habrá un retroceso»

La periodista, escritora y feminista estadounidense, maestra del nuevo periodismo de los años sesenta y de las memorias, publica 'Cuentas pendientes' donde vuelve a leer y a analiza algunas obras importantes en su vida

Nadie diría que Vivian Gornick va a cumplir de 87 años este 2022. La mujer que dio guerra en los años sesenta y setenta con nuevas formas del periodismo y la no ficción con temas como la causa feminista y asomos a su propia vida tiene la vitalidad y curiosidad de un creador al comienzo de su carrera, quizás con la voz más segura.

Aunque su primer libro data de 1973, su obra empezó a traducirse al español en 2017. Y lo hizo por la puerta de la conquista de los lectores cuando la editorial Sexto Piso publicó Apegos feroces. Una obra de 1986 subtitulada como Memorias y que condensa los estilos literarios de Gornick a través de la relación complicada que tuvo con su madre desde niña y que le sirve para andar y desandar por los vericuetos de la memoria con sus trampas y espejismos y un reguero de preguntas, de hechos asumidos como verdaderos, pero…. El libro ha sido un éxito en Europa.

Tras Apegos feroces llegó a España la segunda parte, La mujer singular y la ciudad, y Mirarse de frente, una antología de textos. Este otoño-invierno es el turno de artículos sobre un pilar de su vida: la lectura y la crítica recogidas en Cuentas pendientes. Reflexiones de una lectora reincidente (Sexto Piso).

Vestida de negro, con la cama al fondo y su gato que reclama su atención, Vivian Gornick responde por zoom desde su apartamento de Nueva York con las palabras y sus grandes ojos azules casi gatunos.

Esta vez las cuentas pendientes son con ella misma y la literatura, la manera de comprobar que la percepción y opinión de cada cosa depende de la edad y del momento vital en que se hagan. El modo en que el paso del tiempo modifica muchas veces la opinión o el gusto que se tuvo la primera vez.

Todo empezó con Howards End, de E, M. Forster. Volvió a ella después de muchos años y parecía otro libro. Descubrió que la interpretación y recuerdo de la novela en su primera lectura no tenía nada que ver con la experiencia que estaba teniendo ahora. Su recuerdo y afinidad con algunos personajes empezaron a vivir en otra dimensión en su mente.

Cuentas pendientes la conforman nueve textos, entre la crítica y la autobiografía: cuenta, resume la editorial, “cómo a lo largo del tiempo fue identificándose con distintos personajes de la novela Hijos y amantes de D. H. Lawrence, analiza el concepto de feminidad en las novelas de Colette, se cuestiona la veracidad de la memoria en El amante de Marguerite Duras, y explica por qué siempre que lee a Natalia Ginzburg ama un poco más la vida”.

Y Vivian Gornick cada día ama más la literatura y no deja de entrelazar los libros con la vida real en sus análisis como resumen estas frases suyas en la rueda de prensa:

“En una novela hay personajes que interactúan y generan el drama que se construye. En cambio en unas memorias solo te tienes a ti misma. Una memoria es una pieza de experiencia compartida, la diferencia con la novela es que el lector de unas memorias sabe que el narrador es el escritor.  El narrador hace un drama”.

«La idea de este libro surgió cuando releí la novela Regreso a Howards End, misteriosa en varios sentidos. Al leerla de joven percibí ese misterio, pero no fui capaz de entenderlo, sabía que había algo. Ahora, mucho después vi la novela con otros ojos y comprendí que la clave está en lo que el escritor podía y no podía decir en esa época”.

“Lees un libro a una edad, luego a otra…Al final descubres cosas muy distintas en cada lectura. Un libro se revela como otro libro en cada nueva lectura porque depende del paso del tiempo en cada edad nuestra«.

«Mis amigos y yo nos encantaba Colette porque era quien nos contaba cómo teníamos que vivir las mujeres. Nos enseñó que la pasión sexual era lo más importante que íbamos a tener. Pero no creo que un veinteañero de ahora pueda leer a Colette como lo hice yo y mi generación. Hoy nadie pensaría que el sexo pueda ser el centro de todo. Aunque ella es una gran escritora su obra hoy en día no tiene el peso de antes».

“Hay obras que reclaman una experiencia vital para entrar en ellas y comprenderlas”.

«De joven no tenía la capacidad suficiente para leer en profundidad y comprender. Es lo bueno del genio de escritores como Virginia Woolf y Lawrence que ya desde jóvenes escribían cosas que no somos capaces de ver siempre. Eran ya sabios que reflejaban emociones, sentimientos y actitudes de diferentes edades. Eso es un genio».

La lectura es aprender a conocerse y sentir el poder de la vida con mayúsculas”.

Feminismo

“Es normal que haya fricciones dentro del feminismo. El movimiento #MeToo me sorprendió, claro, al igual que a mucha gente. Las jovenes aparecieron mucho más enfadadas de como estuvimos nosotras, algunas con una rabia revolucionaria. Nosotras no éramos así. Éramos una generación visionaria e intentábamos allanar el camino, descubrir qué significaba que nos consideraran ciudadanas de segunda».

«Parece que esa rabia desciende y todo se ralentiza, pero si hoy unos cuantos miles de hombres y mujeres han cambiado su visión ya es un logro importante que hará que todo evolucione poco a poco».

“De repente se ha empezado a publicar más, ¿por qué? ¡por el MeToo!, por el resurgimiento del feminismo en Europa y en Estados Unidos. Lo que decían las mujeres de Hollywood, luego las fábricas, los bares, las trabajadoras de oficina, toda mujer de repente levantó la voz y declaró esa rabia, porque no había cambiado casi nada. Lo que hemos logrado me parece un milagro”.

“Desde el 2017 ha habido mucha ansiedad por el tema, lo cual está bien, pero sé que habrá un retroceso, pero es así como se producen los cambios sociales. A la gente de mi edad le ha costado muchos años reconocer que no va a pasar nada revolucionario de la noche a la mañana, que las cosas van a paso a paso«.

“En 2017 me sentí mareada, conocí a muchos hombres en el sector editorial que sufrieron mucho. Se arruinaron vidas y obviamente tú veías que no eran inocentes pero tampoco querías que acabaran en la ruina, pero las mujeres de 2017 sí lo querían. Esto significa que para ellas había cambiado muy poco”.

“El feminismo no es para excepciones brillantes; es para las mujeres corrientes de a pie que quieren experimentar la vida sin sentirse exiliadas de sí mismas. ¿Sabes cuántos trabajos era imposibles antes para las mujeres en los años sesenta? Hoy ya no es así. El mundo ha cambiado mucho a nivel de cosumrbes, hábitos, moral, leyes, trabajao. Eso hace que muchas mujeres puedan considerarse iguales. Ese es el camino, buscar el cambio cultural”

Cuentas pendientes. Reflexiones de una lectora reincidente. Vivian Gornick. Traducción de Julia Osuna Aguilar (Sexto Piso).

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