Ema Thomson y Anthony Hopkins en ‘Lo que queda del día’, de James Yvori, basada en la novela de Ishiguro.

Kazuo Ishiguro, un Nobel de película

Hay una parte del cine en deuda con el escritor inglés. La adaptación de su novela 'Lo que queda del día' es quizá la más notable

El escritor inglés, de origen japonés, Kazuo Ishiguro es el nuevo Nobel de Literatura 2017. La Academia Sueca se lo concede por sus “novelas, de gran fuerza emocional, que han descubierto el abismo bajo nuestro sentido ilusorio de conexión con el mundo”.

Aunque su compromiso más auténtico ha sido con la literatura, Kazuo Ishiguro ha sido guionista de telefilmes y con frecuencia parece escribir sus libros como si narrara una película. No un filme de acción ni de sobresaltos, incluso abordando una ciencia ficción, en su caso sosegada, como sucede en el conmovedor relato Nunca me abandones (Anagrama). No extraña, entonces, que el impacto mundial de su literatura haya venido tras el enorme y merecido éxito de una adaptación cinematográfica, la de su bella y terrible novela Lo que queda del día, que hizo saltar de las páginas a ese cejijunto señor Stevens que se presentó en pantalla encajado como un guante en el cuerpo y contenidas emociones de Anthony Hopkins. El realizador James Ivory, en complicidad con su guionista Ruth Prawer Jhavbala, supo hacer el trasvase sin perder esencia y sedujo a los espectadores, en 1993, con los rituales obsesivos de este mayordomo nacido para serlo y que vive convencido de su servilismo humillante llevado con la máxima dignidad.

No es abundante el cine basado en el mundo de sosiego literario de Ishiguro, pero las adaptaciones han contado con directores sensibles que han respetado sus características atmósferas plácidas que son contenedoras de pasiones desbordadas. Nunca me abandones (Mark Romanek, 2010) se presenta como el reverso de la muy exitosa La isla (Michael Bay, 2005) que, con idéntico tema, son polos opuestos. En un futuro, los ricos financiarán la crianza de clones que le suministrarán órganos que les salven la vida. Tres adolescentes, que viven un triángulo pasional propio de su edad, descubren su verdadera naturaleza clónica, una realidad que se impone devastadora. No tuvo mucho éxito la película de Romanek pero ha crecido como filme de culto, al igual que ocurre con la muy críptica The sadedest music in the world, en la que Ishiguro figura como guionista, aunque lo que realmente domina esta película, que sorprendió y desconcertó en el Festival de Sitges 2003, es la estética visual del director canadiense Guy Maddin que baña con su decadencia visual este relato extraño y ciertamente triste, en el que destaca una taciturna Isabella Rossellini.

Tráiler Nunca me abandones

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