‘Sin título’, obra de Luis Caballero.

Poema de la semana: ‘Somos solo cuerpo’, de Darío Jaramillo Agudelo

Los versos del poeta colombiano, ganador del Premio Nacional del Poesía en su país por 'El cuerpo y otra cosa', son los elegidos por WMagazín para su sección semanal

“La poesía es más profunda y más filosófica que la historia”, afirmó Aristóteles.

“El poeta, el loco y el enamorado están plenos de imaginación”, añadió siglos más tarde Shakespeare.

“Un poeta es un mundo encerrado en un hombre”, señaló mucho después Victor Hugo.

“Un poema, en mi opinión, es un debate con Dios, y me imagino que Él entiende de esto”, dijo Derek Walcott.

Todos, algunas vez, hemos aprendido, memorizado, recitado o escrito un poema. Muchos, alguna vez, hemos corrido a refugiarnos en unos versos. Algunos, muchas veces, hemos recurrido a los poetas como escudos o aliados para reclamar, protestar o reivindicar momentos o situaciones mejores. Hay versos tan certeros, tan lúcidos y tan clarividentes… Con muy pocas cosas nos sentimos tan identificados, entendidos y comprendidos como con ciertos poemas o poetas. Incluso, echamos mano de ellos para afrontar la vida.

WMagazín brinda por la poesía cada lunes con la voz de un poeta. Esta semana, del 18 al 24 de septiembre de 2017, compartimos un poema del colombiano Darío Jaramillo Agudelo:

'Somos solo cuerpo', de Darío Jaramillo Agudelo (18 de septiembre de 2017)

Somos sólo cuerpo.
No me prometas nada,
sólo dame un presente,
dame el instante intenso,
sí, mi relámpago,
déjame flotar convertido en parte tuya,
cuerpo mío,
tú, mismísimo, mi paroxismo siempre.
*De El cuerpo y otra cosa, de Darío Jaramillo Agudelo (Santa Rosa de Osos, Colombia, 1947). Editorial Pre-Textos. Premio Nacional de Poesía de Colombia 2017.

'Clamor', del libro 'Estructuras disipativas', de Clara Janés (4 de septiembre de 2017)

Digo mi amor al aire,
el dios y medio,
y él me responde
con el perfume de la rosa
metamorfosis del que fue
la más profunda compañía
y se hace presente
como total abrazo
en noches como esta
en que Venus y Júpiter
elevan su majestad
y sostienen el equilibrio uranio
y con él, el mío,
en ese oscuro fondo
de soledad inconmensurable
donde los astros sienten el abismo
y los ángeles
se gritan unos a otros
en el pavor
del abandono.

[Con una referencia a Isaías 6:3]

Un comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *