El autor inglés de origen japonés Kazuo Ishiguro, Nobel de Literatrua 2017. / Fotografía de Lisbeth Salas

La fuerza emocional de Kazuo Ishiguro gana el Nobel de Literatura

El escritor británico, de origen japonés, perteneciente a una generación de grandes autores ingleses de los años 80, ha obtenido el máximo galardón de las letras

Es la hora de la literatura que funde parte de la tradición literaria occidental y el tempo y la mirada oriental. El escritor inglés, de origen japonés, Kazuo Ishiguro (Nagasaki, 8 de noviembre de 1954) es el nuevo Nobel de Literatura 2017. La Academia Sueca se lo concede por sus “novelas, de gran fuerza emocional, que han descubierto el abismo bajo nuestro sentido ilusorio de conexión con el mundo”.

Ishiguro, popularmente conocido por la adaptación cinematográfica de su novela Lo que queda del día (Premio Booker), posee una narrativa de suave candencia con ecos decimonónicos. Historias en épocas distintas pero en las que los acontecimientos sirven para ahondar en los pliegues oscuros del carácter y las decisiones de las personas. Lo cotidiano y los actos corrientes en días de aparente calma, mientras se deslizan dentro del ánimo o pensamiento de los individuos en una atmósfera inquietante y melancólica. Entre sus temas habituales figuran el paso del tiempo, la imbricación de tradición y modernidad, la fragilidad de los recuerdos y su manera de condicionar la vida y todo ello bajo la sombra de la mortalidad.

Según la secretaria de la Academia, Sara Danius, la escritura de Ishiguro es una combinación de la narrativa de Jane Austen y Franz Kafka, “pero tienes que añadir un poco de Marcel Proust para luego remover esa mezcla suavemente y así obtener sus escritos”.

El nuevo Nobel pertenece a una generación magnífica de autores británicos de los años ochenta como Julian Barnes, Ian McEwan, Martin Amis, William Boyd, Hanif Kureishi, Salman Rushdie y Graham Swift.

Ishiguro dijo a la BBC que era “un honor magnífico”. Luego se mostró preocupado por la situación del mundo que “está en un momento muy incierto y espero que todos los premios Nobel sean una fuerza para algo positivo en el mundo como lo es en este momento”. Expresó su deseo de poder contribuir a mejorar en algo este momento incierto  de la vida.

El nuevo Nobel nació en Nagasaki, pero a los cinco años su familia se traladó a Inglaterra. Y solo volvió a su país hasta finales de los años ochenta. Aquel tiempo en Japón lo llevó siempre consigo, un paraíso siempre vivo en sus recuerdos que le sirvió para escribir algunas de sus primeras novelas como Pálida luz en las colinas y Un artista del mundo flotante. Sus últimas obras son Nunca me abandones, una fábula sobre la mortalidad y la ciencia ficción; y El gigante enterrado. Toda su obra está editada en Anagrama.Ha recibido varios premios, como el Booker de 1989 por Lo que queda del día y la Orden de las Artes y las Letras por parte del Ministerio de Cultura de la República Francesa.

Tráiler Nunca me abandones

Kazuo Ishiguro entró a la literatura a los nueve años cuando descubrió a Sherlock Holmes, de Arthur Conan Doyle. En una entrevista hace dos años a The Times dijo: “No sólo leía obsesivamente acerca de Holmes y Watson, empecé a comportarme como ellos. Me gustaba ir a la escuela y decir cosas como: ‘Orar, sentarse’ o ‘Eso es lo más singular'”. Estudió inglés y filosofía en la Universidad de Kent, en Canterbury, luego empezó a escribir ficción y obtuvo una beca de escritura creativa con Malcolm Bardbury y Angela Carter.

Sus creaciones se extienden al lenguaje audiovisual. Llegó a la escritura a través del trabajo con guiones para series de televisión. Entre sus guiones de cine figuran The Saddest Music in the World, dirigida por Guy Maddin en 2003,  y La condesa rusa, dirigida por James Ivory en 2005.

Entre las felicitaciones que ha recibido el Nobel 2017 destaca la de Salman Rushdie, según recoge The Guardian: “Muchas felicitaciones a mi viejo amigo Ish, cuyo trabajo he amado y admirado desde que leí Pálida luz en las colinas. Además, toca la guitarra y ¡también escribe canciones, como Bob Dylan!”

Para conocer mejor esta literatura que funde la tradición literaria occidental con el tempo oriental lo mejor es leer algunos pasajes de sus libros:

Lo que queda del día

“Evidentemente, como les ocurre a muchos de mi profesión, yo prefiero las cosas a la antigua usanza. No obstante, tampoco tiene sentido aferrarse sin más a las viejas costumbres, como hacen algunos. Actualmente, con la electricidad y los sistemas modernos de calefacción, no hace falta tener un servicio tan numeroso como el que se consideraba necesario hace sólo una generación. De hecho, yo mismo me he planteado últimamente que mantener un número excesivo de criados por el simple hecho de guardar las viejas costumbres ha repercutido negativamente en la calidad del trabajo. Disponen de demasiado tiempo libre, lo que resulta nocivo. Por otra parte, mister Farraday dejó bien claro que no pensaba celebrar con frecuencia la clase de acontecimientos sociales que solían darse en Darlington Hall. Así que emprendí concienzudamente la tarea que mi patrón me había encomendado. Pasé muchas horas planificando la organización de los criados, y aunque me dedicase a otras labores o estuviera descansando, era un tema que tenía siempre presente. Cualquier solución que encontraba la estudiaba desde todos los ángulos y analizaba todas sus posibilidades. Finalmente, di con un plan que, aunque quizá no se ajustaba exactamente a los requisitos de mister Farraday, era el mejor, estaba seguro, dentro de los posibles desde un punto de vista humano. Casi todas las partes nobles de la casa seguirían funcionando en las habitaciones de los criados, incluido el pasillo, las dos despensas y el viejo lavadero, así como el pasillo de los invitados situado en la segunda planta, se cubrirían los muebles con fundas; quedarían abiertas, en cambio, todas las habitaciones principales de la primera planta y un buen número de habitaciones para invitados. Pero, naturalmente, los cuatro contaríamos con el inevitable apoyo de algunos empleados temporales. Mi planificación, por tanto, incluía las prestaciones de un jardinero, una vez a la semana de octubre a junio y dos en verano, y dos asistentas, que limpiarían cada una dos veces por semana. Para la servidumbre fija, esta planificación suponía un cambio radical de nuestra rutina de trabajo. Según había previsto, a las dos chicas no les costaría mucho adaptarse a los cambios, pero por lo que se refería a mistress Clements procuré que sus funciones sufrieran el menor número de alteraciones posible, hasta el punto de tener que asumir yo una serie de labores que, a juicio de cualquiera, sólo un mayordomo muy condescendiente aceptaría”.

El gigante enterrado

“Podríais haber pasado un buen rato tratando de localizar esos serpenteantes caminos o tranquilos prados por los que posteriormente Inglaterra sería célebre. En lugar de eso, lo que había entonces eran millas de tierra desolada y sin cultivar; aquí y allá toscos senderos sobre escarpadas colinas o yermos páramos. La mayoría de las vías que dejaron los romanos ya estaban en aquel entonces destrozadas o en mal estado, en muchos casos devoradas por la naturaleza. Sobre los ríos y ciénagas se posaban neblinas heladas, que eran propicias a los ogros que en aquel entonces todavía poblaban esas tierras. La gente que vivía en los alrededores –uno se pregunta qué tipo de desesperación les llevó a instalarse en unos parajes tan lúgubres– es muy probable que temiese a estas criaturas, cuya jadeante respiración se oía mucho antes de que sus deformes siluetas emergiesen entre la niebla. Pero esos monstruos no provocaban asombro. La gente entonces los veía como uno más de los peligros cotidianos y en aquella época había otras muchas cosas de las que preocuparse. Cómo conseguir comida de esa tierra árida; cómo no quedarse sin leña para el fuego; cómo detener la enfermedad que podía matar a una docena de cerdos en un solo día y provocar un sarpullido verdoso en las mejillas de los niños”.

* * *

 

Kazuo Ishiguro confirma el predominio anglosajón en los ganadores del Premio Nobel de Literatura, con 29 ganadores y 14 francófonos. Otorgado por primera vez en 1901 (al escritor francés Sully Prudhomme), ha sido otorgado a 114 escritores y 14 escritoras, con una edad media de 65 años.

En los últimos años el Nobel de Literatura ha sorprendido porque con los ganadores la Academia se ha desmarcado de su tradición y ha rescatado a poetas minoritarios como al sueco Tomas Transtromer en 2011, o reivindicado géneros como el cuento, con la canadiense Alice Munro en 2014, al gran periodismo con la bielorrusa Svetlana Alexievich en 2015, y ensanchado las fronteras de la literatura al premiar al cantautor estadounidense Bob Dylan en 2016. Esta vez la Academia ha reconocido premiar a un escritor “brillante”, con el cual espera que todos sean felices.

3 comentarios

  1. Excelente y documentada reseña. Dada su creatividad, talento literario y novelas publicadas, es realmente un escritor brillante. Nuestras palmas y felicitaciones.

  2. Kazuo Ishiguro devuelve el Nobel a la creación verbal más raigal en los dominios de la narrativa, como santo y seña de la literatura en el fiel de la experiencia humana.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *