Adam Zagajewski. / Fotografía de l aportada dellibro ‘Luces y sombras de Adam Zagajewski’, Anna Czabanowska-Wróbel

El poeta polaco Adam Zagajewski gana el premio Princesa de Asturias de las Letras

El escritor de 71 años huyó con su familia de la sombra del imperialismo ruso y sus libros fueron prohibidos. Su obra "confirma el sentido ético de la literatura", según el jurado

“Perdido, perdidos en grises pasillos. Por la noche /
las bombillas silban como los pitidos de barcas /
hundiéndose. /
Leemos libros olvidados por sus autores. /
No existe la verdad, repiten los sabios”. (de Mano invisible)

El poeta, narrador y ensayista polaco Adam Zagajewski es el nuevo Premio Princesa de Asturias de las Letras. Es uno de los poetas contemporáneos más relevantes y candidato al Premio Nobel de Literatura. La obra de Zagajewski, según el jurado, “confirma el sentido ético de la literatura y hace que la tradición occidental se sienta una y diversa en su acento nativo polaco, a la vez que refleja los quebrantos del exilio. El cuidado por la imagen lírica, la vivencia íntima del tiempo y el convencimiento de que tras una obra artística alienta el fulgor, inspiran una de las experiencias poéticas más emocionantes de la Europa heredera de Rilke, Miłosz y Antonio Machado”.

Zagajewski es una persona en tierras fronterizas, reales e imaginarias. Entre el exilio y el nomadismo. Impuesto y voluntario. De allí, de esa línea en la que es todo y es nada surge el universo creativo de este escritor. Nació en Lvov, actual Ucrania, pero entonces era territorio polaco. Nació el 21 de junio de 1945 durante el verano de la paz, una vez terminada la Segunda Guerra Mundial. De Lvov, su familia huyó cuando él tenía cuatro meses escapando del comunismo en vista de que la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS, se anexaba su ciudad con la complicidad de “tres caballeros de edad provecta que se habían dado cita en Yalta”, dijo en una entrevista de 2014.

La familia Zagajewski, de antepasados amantes de la cultura y profesores de primaria y secundaria de la región de Lvov, tuvieron que huir ante la invasión rusa. Llegaron hasta Gliwice, que aunque estaba en Polonia, y quedaría bajo la influencia de la URSS casi medio siglo, la vida allí les parecía menos asfixiante. En Gliwice creció. Con los años, Zagajewski se haría novelista, poeta y ensayista. En Cracovia estudió Psicología y Filosofía . En 1967 participó en la revista Vida Literaria y fue miembro del Grupo poético Ahora. Debió soportar la prohibición de sus libros. Hasta que en 1982 se exilió en París empujado por el régimen comunista. Después viajó a Estados Unidos donde empezó a dar clases en varias universidades. En 2002 se instaló en Cracovia con su familia. Es uno de los poetas más destacados de la llamada Generación del 68 o de la Nueva Ola.

La historia de sus antepasados, su infancia y la vida de su familia impregnan todo su obra. En su  poema Soñé con mi ciudad, dice:

Soñé con mi antigua ciudad,
hablaba la lengua de los niños y de los humillados,
argumentaba con diferentes voces, apresurándose,
y gritando como las personas llanas que de repente
están ante la presencia de un alto funcionario:
“No hay justicia -gritaba-. Nos lo han quitado
todo -se quejaba en voz alta.
Nadie se acuerda de nosotros, nadie…”.

Adam Zagajeswki es autor de poemarios como Ir a Lvov, Lienzo, Tierra del fuego, Retorno y Mano invisible y de los ensayos Dos ciudades, En defensa del fervor, Solidaridad y soledad y Releer a Rilke, todos en editorial Acantilado.  Otra obra suya en español es En la belleza ajena, en editorial Pre-Textos, un libro de memorias y diario. Como traductor ha vertido al polaco obras de Raymond Aron y Mircea Eliade.

El nuevo Princesa de Asturias de las Letras creee que son momentos poco propicios para la poesía: “Es por la época de modernidad que ha tergiversado tantas cosas, incluida la libertad”.  Considera que el enemigo de la poesía es que no participa de la fuerza intelectual de su época, según me dijo en una entrevista que le hice para el diario El País, de España, en 2014. ZAgajewski procede de un país de gran tradición donde los escritores participan de la vida pública a través de su creación. La Nobel Wislawa Szymborska es un ejemplo. Sobre la retirada de los creadores frente a la realidad ha afirmado que “la situación no está perdida del todo. Y la vida común puede volver al centro del debate”.

Aquel día la nada
como para llevar la contraria
se convirtió en fuego
y quemó los labios
a los niños y a los poetas. (de Tierra del fuego)

Soy critico con el Gobierno actual de Polonia y me parece que muchas de sus decisiones son un ataque contra la democracia, pero creo que en este momento la poesía ya no es la mejor arma para mostrar oposición, ahora lo más importante es salir a la calle y protestar pacíficamente”, afirmó el poeta a la agencia EFE este jueves desde Cracovia, tras conocer la noticia del galardón.

El Premio Princesa de Asturias de las Letras distingue “la manera extraordinaria y a nivel internacional, al progreso y bienestar social a través del cultivo y perfeccionamiento de la creación literaria en todos sus géneros”. El galardón, que se entregará en octubre en Oviedo, está dotado con 50.000 euros y la reproducción de una escultura de Joan Miró. Zagajewski se une a una lista de escritores distinguidos como Richard Ford, John Banville, Antonio Muñoz Molina, Philip Roth, Amos Oz, Margaret Atwood, Leonard Cohen, Claudio Magris, Doris Lessing, Álvaro Mutis, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Francisco Ayala y Juan Rulfo.

La voz de Adam Zagajewski llega, ahora, desde 1994 con un poema titulado Carta de un lector, en el que deja un mensaje a todos:

Demasiado sobre la muerte,
sobre las sombras.
Escribe sobre la vida,
sobre un día normal,
sobre el deseo de orden.

La campana de la escuela
puede ser un modelo
de templanza,
hasta de erudición.

Demasiada muerte,
un exceso
de negro deslumbramiento.

Mira,
naciones amontonadas
en estadios apretujados
cantan himnos de odio.

Demasiada música,
Falta armonía, tranquilidad,
cordura.

Escribe sobre los momentos
cuando los puentes de la amistad
parecen ser más duraderos
que la desesperación.

Escribe sobre el amor,
sobre los largos atardeceres,
sobre el amanecer,
los árboles,
sobre la infinita paciencia
de la luz.

Adam Zagajewski.

El jurado estuvo integrado por: Darío Villanueva, como presidente, Félix de Azúa Comella, Xosé Ballesteros Rey, Xuan Bello Fernández, Blanca Berasátegui Garaizábal, Juan Cruz Ruiz, Luis Alberto de Cuenca y Prado, Álex Grijelmo García, Manuel Llorente Manchado, Carmen Millán Grajales, Ángeles Mora Fragoso, Carme Riera, Ana Santos Aramburo, Sergio Vila-Sanjuán Robert, Juan Villoro Ruiz y José Luis García Delgado (secretario).

  • La fotografía de la portada es del libro ‘Luces y sombras de Adam Zagajewski’,  de Anna Czabanowska-Wróbel .

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