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El escritor español Francisco Serrano (1984), ganador del Premio Tusquets de Novela 2025 con ‘El corazón revolucionario del mundo’, en otoño e Madrid. /WMagazín

Francisco Serrano: “El capitalismo y la ultra derecha pueden ser más salvajes”

El escritor español habla de ‘El corazón revolucionario del mundo’, Premio Tusquets de Novela 2025, sobre el mundo interior de una célula anticapitalista. Reflexiona sobre los ideales mal gestionados, la manipulación a sus seguidores, la violencia, la transformación de los problemas y los dilemas morales de algunos de sus miembros

Las contradicciones y la violencia a que pueden conducir algunos ideales mal entendidos y la disociación que pueden generar en las personas y el debate que abre con ello sobre quién es el responsable de sus actos criminales son cuatro líneas que desarrolla Francisco Serrano en El corazón revolucionario del mundo, XXI Premio Tusquets de Novela 2025.

Serrano (43 años / Guareña, Badajoz, 1982) narra una historia sobre la gestación, manipulación y evolución de lo señalado desde un espacio pequeño e íntimo con los claroscuros de lo más humano: desamparo, amor, deseo, miedo y necesidad de libertad. Relata la vida de una joven que es adiestrada por el líder de una célula anticapitalista en los años setenta del siglo XX y la llegada de un miembro independiente del equipo.

En la cuarta novela de Serrano, tras Perros del desierto (2012), Hajira (2018) y En la costa desaparecida (2020) y miembro de la asociación cultural HUL (Hostia Un Libro), no solo confluye este entramado político-personal-ético-existencial con temas de actualidad (del terrorismo a las estructuras del patriarcado que dan un trato desigual a la mujer), sino que muestran parte de sus dinámicas internas y de cómo algunas problemáticas siguen iguales o se transforman.

“La sensación que tuve escribiendo esta novela y ahora, hablando de ella, es comprobar que los problemas no se han resuelto. Siguen de actualidad porque los problemas que se tocan en el libro han evolucionado hacia un nuevo estado. Del colonialismo, pasamos al poscolonialismo y es la misma dinámica. Los problemas, simplemente, van ganando terreno sin perder actualidad en ningún momento. Forman parte del desencanto y la sensación no tanto de batalla perdida como de batalla constante que se vive hoy. Solo queda eso, esa batalla constante y ese resistir”.

El escritor español hace esta reflexión en una tarde otoñal de Madrid. Un momento en el cual empieza a hablar del origen de por qué está sentado ahí y que se resume en La historia interminable, de Michael Ende, en la ciencia ficción de Isaac Asimov y en El ruido y la furia, de William Faulkner, que lo llevaron a la lectura y de está a la escritura:

El escritor español Francisco Serrano, autor de ‘El corazón revolucionario del mundo’ (Tusquets), en Madrid en 2025./WMagazín

El origen del escritor

“Desde niño leía mucho. Soy hijo único y vivía con mis padres en un pueblo que se llama Santa Amalia. Mi padre era maestro del colegio y en mi casa siempre había libros. Creo que mi acercamiento a la literatura empezó cuando tenía unos nueve o diez años con El hobbit, de Tolkien, y, sobre todo, La historia interminable, de Michael Ende, que aún leo, porque es un libro de muchísimas capas.

Un par de años más tarde, un amigo de mis padres, que es muy aficionado a la ciencia ficción, me prestó una novela de Isaac Asimov. Me gustó mucho, y le pregunté: “De esto hay más”. Me contestó: “De esto hay mucho más”. Como él vivía en otro pueblo, cuando se veía con mi padre me enviaba prestadas cajas de cartón con cuentos y novelas clásicas de la ciencia ficción. Desarrolló mi primer sustrato literario. Fue un descubrimiento deslumbrante.

La escritura fue algo más orgánico, creció a lo largo del tiempo. De adolescente empecé a tener las primeras inquietudes por pergeñar algún relato. Pero, sobre todo, me di cuenta de que había una diferencia entre lo que yo intentaba hacer y lo que leía. Ahí empezó una especie de lectura crítica, de lectura analítica sobre la estructura de las novelas. Fue a partir de los veinte años que, de una manera constante, empecé a escribir y, poco a poco, me dio la impresión de que los textos empezaban a parecerse a las cosas que me gustaban.

Después de la ciencia ficción y lo fantástico llegó lo policíaco, siempre en los términos de género. Y hay un momento en el que tengo una etapa de transición. Sobre todo, cuando cae en mis manos El ruido y la furia, de William Faulkner. Ahí sí que tuve la sensación de haber dado un salto, entrado a un tipo de complejidad narrativa y haber entendido que, también, los libros, muchas veces, se explican a sí mismos. Y, de repente, dije: “Vale, además de todo esto que me gusta, también, hay toda esta amplia gama de posibilidades que ofrece la literatura”.

Winston Manrique Sabogal. El corazón revolucionario del mundo es una conjunción de esos géneros. ¿Lo hizo a conciencia o fue algo natural e intuitivo?

Francisco Serrano. A estas alturas ya estoy en las dos cosas. A mí la hibridación de géneros es lo que me sale de manera natural. No hay una separación ni hay mucho cálculo cuando yo decido hacer las historias, pero soy consciente.

Esta novela sí que era una historia con un marco realista que me iba a permitir, a través de ciertos mecanismos, el onirismo o ciertos estados alterados de conciencia de los personajes e introducir otra parte que me gusta de la literatura, lo sobrenatural, lo numinoso, lo mistérico; y hacerlo desde el terror, desde la literatura gótica. Desde el policial es una novela criminal, una intriga que enseguida se transforma en unas dinámicas más de policíaco, como de una banda de atracadores. Y esa banda se mete en un entorno que parece un relato de terror, y de eso sí que estaba muy consciente.

Ideales y manipulación

W. Manrique Sabogal. Valeria es la protagonista, y en ella hay un trabajo importante sobre su mundo interior y su proceso de transformación.

Francisco Serrano. El personaje de Valeria es el punto de partida y es el punto de vista. Tuve claro que el peso emocional de la novela, además de la construcción literaria de jugar con los géneros, debía tener una serie de arcos. Ella está en una situación de desamparo muy concreta y de sumisión ante un personaje y en un camino hacia su propia independencia.

W. Manrique Sabogal. Hacia ella misma, hacia su propia búsqueda.

Francisco Serrano. Efectivamente, y un poco en una recuperación de construcción de una identidad no dependiente de este gurú de líder que tienen.

W. Manrique Sabogal. Son tres peonajes: Valeria, Joel y Carlos Reseda y los tres se entrecruzan en lo político y emocional.

Francisco Serrano. Me interesaba llevar el triángulo un poco más allá de las atracciones y los sentimientos. Construir el personaje de Valeria, que es una chica muy joven, desde un punto donde está intentando disolverse, veo una disociación constante.

W. Manrique Sabogal. Es el acercamiento y el manejo de unos ideales no siempre bien entendidos, a las contradicciones y otros asuntos de actualidad.

Francisco Serrano. La novela está inspirada en una época, pero no pretende ser fiel testimonio, es una novela. Uno siempre escribe desde su época y eso siempre atraviesa lo que escribe. Me interesaban temas como el patriarcado en ambientes, como los revolucionarios, donde se supone que intenta romper con lo establecido. Sin embargo, eso se tendía a cuestionar poco por la parte interesada, porque te convenía, era más cómodo. Es importante crear estos retratos de época sin juzgarlos, contarlos tal cual fueron.

Del deseo a la responsabilidad

W. Manrique Sabogal. El deseo y su proceso juegan un papel clave.

Francisco Serrano. Es uno de los factores que operan en estas dinámicas de grupo donde se puede acabar en un culto mesiánico al líder y todas estas cosas. Uno es el atractivo intelectual, otro es el atractivo físico. Ver que hay gente que te parece guapísima y que deseas, pero que no es particular o necesariamente interesante; esto es una cosa que uno aprende con el tiempo. Y hay gente que puede ser depredadora emocionalmente y hacerte caer en sus trampas.

W. Manrique Sabogal. Los ideales, su gestión, su evolución y su proceso es un asunto interesante. La manera como se induce a luchar por ellos de manera violenta con sus contradicciones. En España, ETA.

Francisco Serrano. Esa búsqueda de ideales está presente con las sombras que hay en todos los ámbitos. Me interesaba explorar las contradicciones, con independencia de lo que piense yo de los ideales o su legitimidad. La gente que decide ejercer la violencia, paga una factura, ejerce un daño irreparable sobre los demás y se hace un daño a sí misma.

W. Manrique Sabogal. Hay un momento en el cual Valeria plantea dónde queda la responsabilidad de alguien cuando obedece una orden.

Francisco Serrano. Es con Petra, después de realizar el secuestro. Ella ha matado a un hombre y dice: “Oye, a ver si esto va a ser culpa mía”. Y la otra contesta: “Bueno, pues tú sabrás”. Son dilemas humanos, y en este sentido hay una forma de libertad o de ausencia de responsabilidad, que es perderse en una autoridad ajena. Ya sea por una cadena de mando militar, ya sea por un compromiso con un gran ideal donde uno puede sentirse descargado de la responsabilidad de sus actos, a través de proyectarlo hacia otra persona. Es el decir: Yo solo recibía órdenes o esto se hace por un bien mayor. Y Valeria se enfrenta a eso después de haber cometido el crimen. Entonces el lector se enfrenta al problema de haber empatizado con ella y con su circunstancia para, después, verla cometer este crimen y decidir qué sigue pensando del personaje.

Y ella dice: “Bueno, a lo mejor, si yo tengo que hacerme cargo de mi mala conciencia, también tengo que hacerme cargo de mis decisiones. Tengo que tomar mis decisiones. No las tiene que tomar este señor por mí”.

W. Manrique Sabogal. Ahí hay un clic en ella.

Francisco Serrano. Esa noche empieza lo que ya se venía barruntando. Las relaciones no son sencillas de romper de un día para otro, no hay un gran momento catártico.

Francisco Serrano durante la entrevista con WMagazín, en octubre de 2025, en Madrid. /WMagazín

Capitalismo y ultra derecha

W. Manrique Sabogal. Se trata de una célula anticapitalista en los años setenta, y se refleja en sus líneas de fuga la ultraderecha. ¿Cómo se resuelve este capitalismo salvaje?

Francisco Serrano. Pues para muchos, sobre todo para muchos jóvenes, vámonos por esta línea porque los que han estado hasta ahora no han sabido resolver del todo los problemas de la sociedad y están tomando el otro extremo. Me da la sensación de que todo esto, el capitalismo y la ultra derecha, puede ser más salvaje de lo que hay ahora. Al final, creo que la deriva es normal, vivimos tiempo de incertidumbre y en los tiempos de incertidumbre siempre se tiende a los movimientos reaccionarios, a volver a estados previos que no se han vivido, que se observan con nostalgia, a un estado previo supuestamente idílico.

Esto toma muchas formas, pero, al final, son movimientos. El problema, y por lo que es de poca amenaza la ultra derecha para el capitalismo, es porque son tesis profundamente conservadoras que apelan a un statu quo que hace peligrar poco el sistema, realmente es muy poco subversiva. Promete tranquilidad, una especie de retorno a un paraíso perdido que nunca ha existido del todo, pero, a través de fomentar el movimiento conservador, volver a la familia, el volver a los nacionalismos, volver solo a la gente que se parece a ti. La gran estafa de la ultra derecha es que potencia unos valores que han estado en el sistema y que contienen poca o ninguna subversión.

W. Manrique Sabogal. Uno de los elementos en juego es el miedo.

Francisco Serrano. Es esa apelación a despertar fantasmas y miedos. Hay una serie de miedos que son fácilmente despertables y manipulables. Se suele afrontar con estrategias de corto plazo con ideas muy sencillas, en apariencia muy fuertes, con esa serie de valores de Dios, patria y rey que no ofrecen ninguna solución, pero a corto plazo parece que dan consuelo. Se trata de emancipar de muchos conceptos limitantes y uno de ellos el miedo en la medida de lo posible, siendo una emoción humana de la que nunca nos vamos a desprender del todo.

W. Manrique Sabogal. Otro miedo y, a la vez, contraparte en la novela es el amor, Valeria vive una batalla interna. Y los personajes lo están buscando sin querer.

Francisco Serrano. Uno de los motivos por el que la relación con Carlos Reseda es ambigua, en cuanto a si es un amor romántico o es otra cosa, es porque, aunque para mí el amor me parezca una fuerza redentora importante en la vida de la gente, no son necesariamente las lecturas del amor romántico de entrega lo mejor. Valeria vive más el amor hacia Joel y él lo utiliza para manipularla. Mientras que ella percibe que con Reseda puede tener una relación más de igual a igual y no necesariamente romántica en esos términos; pueden tener una relación que podríamos llamar de amistad o algo mucho más intermedio.

Me interesaba mucho meter esta idea de la solidaridad y la horizontalidad en las relaciones. He tratado de representar una gama de relaciones, y que esto, incluso en situaciones problemáticas, siempre es algo a lo que aferrarse.

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Winston Manrique Sabogal

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