Luis Tigeras, presidente de la Asociación de Librerías de Madrid, organizadora de la Feria del Libro de Madrid, en su librería Dykinson en septiembre de 2026. /WMagazín
“Solo cuatro de cada diez libros se venden en librerías en España”: Luis Tigeras, presidente de la Asociación de Librerías de Madrid (1)
El librero analiza el panorama del sector. Advierte del riesgo de ser asfixiados ante la “distorsión de la cadena del libro” porque no se le respeta como último eslabón antes del lector. Reflexiona sobre cómo afrontan el hecho de que unos pocos títulos sean los que tiren de la facturación. Señala qué esperan del nuevo director de la Feria del Libro de Madrid, tras el cese de Eva Orúe, y habla de esos motivos
El libro en España vive una gran paradoja: la facturación editorial crece, los índices de lectura mantienen cifras altas y los jóvenes vuelven a aparecer entre los lectores con más fuerza, pero ese crecimiento tiene otra cara: solo cuatro de cada diez libros se venden en librerías. Para Luis Tigeras, presidente de la Asociación de Librerías de Madrid, la segunda con más agremiados de España, tras la de Cataluña, este es uno de los grandes desafíos de un sector que celebra el llamado “fenómeno español”, pero cuyo éxito no se reparte de la misma manera entre todos los agentes de la cadena del libro.
Luis Tigeras, de la librería Dykinson, analiza en esta entrevista con WMagazín la situación de las librerías y su transformación en un ecosistema en el que han ganado peso las plataformas, la venta directa de las editoriales y nuevos espacios de comercialización. La Asociación de Librerías de Madrid representa a 162 librerías de la Comunidad de Madrid, concentradas sobre todo en Madrid capital.
Sobre la situación de las librerías, Tigeras habla:
- de las dificultades para recuperar el espacio de venta que tenían;
- de la transformación de sus negocios, tanto en lo analógico como en lo digital, y de su reconversión en espacios culturales;
- de cómo afrontan el hecho de que unos pocos títulos sean los que tiren de la facturación y, a la vez, necesiten tener un catálogo muy diverso, del que solo se venden uno o dos ejemplares de cada título, para poder completar la caja del mes;
- de la reivindicación de estos espacios como los que tienen que vender el libro al lector;
- de la necesidad de ser conscientes de cuál es el papel de cada uno en la cadena y de ser respetuosos con él;
- y del riesgo de ser asfixiados ante la “distorsión de la cadena del libro”, en la que han ganado peso las grandes plataformas, las ventas directas de las editoriales y otros espacios de comercialización.
Ante estas dificultades e incertidumbres, Tigeras plantea también una cuestión que afecta directamente a la Feria del Libro de Madrid, que la Asociación organiza cada año entre mayo y junio: qué lugar debe ocupar la librería como espacio comercial en un ecosistema donde cada vez hay más encuentros culturales, festivales y espacios de venta de libros.
Si en esta primera parte, Luis Tigeras analiza ese presente y explica cómo lo están viviendo las librerías madrileñas, en la segunda parte, que publicaremos a continuación, entra de lleno en la Feria del Libro de Madrid: su evolución cultural y comercial, los retos de una cita que ya no concentra como antes los encuentros con autores y las ventas, porque muchas de esas actividades se han distribuido a lo largo del año en las librerías; la dificultad de recuperar la facturación récord de 2024; su futuro en un mundo de pantallas, lo que esperan del nuevo director, Samuel Alonso Omeñaca, tras el cese inesperado de Eva Orúe como directora de las últimas cinco ferias, y los motivos que llevaron a su salida.
En librerías solo se venden 4 de cada 10 libros

En una habitación de la librería Dickinson, donde está buena parte de los últimos libros que han llegado esta temporada y esperan su hora para pasar a las mesas de novedades, Luis Tigeras (Madrid, 1989), que ocupa el cargo desde el 8 de octubre de 2024, repasa el panorama librero.
Winston Manrique Sabogal. ¿Cómo va la venta de libros este 2026? Parece que el primer semestre ha ido bien y que, si se mantiene la tendencia, los datos serán mejores que los de 2025, entre un 3% y un 4% más. Es decir, continúa el llamado “fenómeno español”, con el que el sector editorial europeo se refiere al crecimiento sostenido de la facturación en España.
Luis Tigeras. Desde las librerías, la alegría es parcial. Nos alegramos de que los índices de lectura estén altos, de que la franja de edad de 19 años empiece a estar entre las que más leen. La facturación editorial, como bien dices, va a seguir subiendo y está subiendo, como señalan los indicadores, más por las unidades que por el IPC o por la subida de precios.
Pero hay un dato que es el que a las librerías les preocupa: solamente cuatro de cada diez libros se venden en librerías. Es decir, no toda la facturación y la venta de libros recae en estos espacios. Es una de las incertidumbres que tienen las librerías, que no solo tienen que enfrentarse a los alquileres, sino a que la facturación y ese éxito editorial español, que apoyamos y del que nos alegramos, no es compartido. Creo que el libro en España se está concentrando en una serie de grupos, en una serie de ventas, y las librerías seguimos teniendo, sobre todo, esos dos problemas. Nuestra viabilidad, que pasa por tener unas mejores condiciones donde ofrecer los libros y, sobre todo, por recuperar el espacio de venta que históricamente teníamos.
W. Manrique Sabogal. El último Informe de Hábitos de Lectura y Compra y Venta de Libros en España de 2025 señala que la venta de libros en librerías ha bajado un poco. Y si usted dice que solo ustedes venden cuatro de cada diez libros: ¿Quién vende los otros seis?
Luis Tigeras. En plataformas ajenas a las librerías. Muy pocas librerías distinguen el tipo de venta que tienen. La otra venta está en grandes plataformas, en venta directa de editoriales y en páginas web de editoriales. También en cadenas de librerías. Nosotros, cuando hablamos de librería, excluimos Casa del Libro, El Corte Inglés o Carrefour, que venden cada vez más libros.
Tres de cada diez lectores tiran del carro

W. Manrique Sabogal. Por otro lado, en el pasado Congreso de Librerías, en Valencia, se dijo que son pocos los títulos, veinte o treinta, los que realmente se venden y los que sostienen el grueso de la facturación.
Luis Tigeras. Hubo una controversia con la interpretación de dos datos: que se vende solo el 50% de un ejemplar en un 50% de las librerías. Eso quiere decir que en mi librería hay un 50% de libros que no vendo. Pero eso no significa que mis títulos sean diferentes al resto de librerías. Esa fue la controversia. Todos los libros se venden, en general, pero es verdad que, para poder vender, necesito tener un fondo, un catálogo muy amplio, para luego poder tener esa venta.
W. Manrique Sabogal. Otro dato que se ha manejado desde hace varios años es que son veinte o treinta títulos los que más se venden y cuadran la facturación, en un país donde se editan cada año un promedio de setenta mil títulos, y unos quince mil son novedades.
Luis Tigeras. Sí, de hecho, lo imaginábamos como un dinosaurio con una cola muy larga en el que esos veinte o treinta títulos son el grueso de la librería. También es un poco la transformación que se está haciendo. Por mucho que queramos ver algunas librerías que solo venden novedades, eso resulta más complicado. Es verdad que esas novedades te van a hacer el grueso, pero luego lo que va a complementar el año es el catálogo. Luego de esos treinta vas a tener una venta a lo mejor superior a veinte o cincuenta ejemplares, pero luego vas a tener una cola de cien títulos de unos dos ejemplares. Es la importancia, sobre todo, de la selección cada vez mayor del catálogo que ofrecen las librerías y no solo enfocarse en los veinte títulos que sabemos que se van a vender, que los vas a poder encontrar en casi todas las librerías, pero realmente lo que te va a hacer diferenciar del resto es esa cola que te hace vender y la diversidad y el sentido que tú le das a tu librería.
W. Manrique Sabogal. Todo esto coincide con que tres de cada diez lectores son los que tiran del carro porque son ellos los que leen y compran no un libro, sino varios libros al año. Son los llamados lectores habituales que leen todos los días y hacen subir la media de lectura y son, quizás, los que compran los libros de esa cola del dinosaurio donde no están los best sellers.
Luis Tigeras. Está claro. No cabe duda de que hay un lector que es el que tira. Recordemos que las librerías tenemos el treinta por ciento de margen (el resto, en promedio, es: 30 % editor, 30 % distribuidor y 10 % autor). Con lo cual, si vendemos al mes diez mil euros, nos estamos llevando tres mil euros: con eso pago el alquiler, las facturas y los trabajadores tendrían que venir a trabajar gratis. Es decir, ya no hace falta tres o cinco lectores; hacen falta doscientos.
Ahora estamos en un momento en que tenemos al lector ocasional, al lector que pasa y se interesa, al lector que sabe qué libro va a encontrar, y a lectores que te vienen de la otra punta de Madrid porque saben que eres el único que tiene ese ejemplar porque utiliza la plataforma Todostuslibros.com que reúne a mil cien librerías de toda España.
Creo que cada vez se van haciendo necesarios, porque lo que te mantiene es un poco un genérico, porque creo que cada librería, dependiendo de su ubicación, dependiendo de su especialidad, tiene sus características, pero creo que ya no se depende tanto de un nicho, sino de la suma de todos esos nichos. Al final, todos suman.
¿Distorsión de la cadena del libro?

W. Manrique Sabogal. Pasamos a las cifras de facturación en España: en 2019 fue de 2.420 millones de euros, lejos del dato de 3.200 millones de euros de 2008, cuando empezó la crisis económica. Aunque ya el año pasado se acercó con 3.138 millones de euros, que no representa la cantidad real o constante de 2008. Tras la pandemia de covid-19, en 2020, las librerías también empezaron a modernizar sus canales de venta y sus páginas web y a tener una programación más atractiva para sus lectores, que les han ayudado a incrementar las ventas. ¿Cómo se ha notado este panorama en Madrid?
Luis Tigeras. Se nota. No tenemos datos oficiales, pero creo que la mayoría de las librerías ya utilizan páginas web atractivas o están con Todostuslibros.com, que al final es una gestión digital. Se hace un buen número de actividades, es brutal. Hemos subido en presencialidad. La oferta cultural de las librerías de Madrid está a la altura de muchos centros culturales y no solo hablamos de presentaciones de libros. Las librerías están haciendo un esfuerzo, están sabiendo identificar, también, lo que quería la sociedad en ese momento.
W. Manrique Sabogal. La pandemia acelera esa transformación y puesta al día de las librerías, que afrontan una reconversión que se traduce en un aumento en la venta de libros. Y también hay más encuentros de escritores, ferias y editoriales donde hay espacios que ayuda a la venta de libros, tanto en Madrid capital como en otros municipios.
Luis Tigeras. Es verdad. Ahora mismo en Madrid hay mucha diversidad y muchos festivales y ferias que fomentan las librerías, la lectura y el comercio del libro. Se tiene que hacer esto, pero, al mismo tiempo, reivindicamos que esos espacios muchas veces distorsionan la cadena del libro. Debemos ser conscientes de cuál es el papel de cada uno en la cadena y ser respetuosos con él. Se entiende que haya proyectos. No tenemos que olvidar que las librerías son las que hacen ese ejercicio.
W. Manrique Sabogal. La cadena del libro, entiendo, termina en el lector, y en ella también está el fomento y divulgación de la lectura y del libro, que lo hacen entre otros estos encuentros que cada vez son más y de todo tipo. ¿Por qué dice que esos encuentros, ferias y festivales literarios distorsiona la cadena del libro y que no la respetan?
Luis Tigeras. Lo que está en la cadena es el fomento de la lectura como columna vertebral de todos los agentes de la cadena del libro. Empieza en la cabeza de un escritor o escritora, pasa por otros espacios, se transforma en libro en una editorial, se distribuye y llega a las librerías y cada uno tenemos una función dentro de ese fomento de la lectura. Entonces, en esa distorsión, al final, la punta del iceberg somos las librerías y estamos en el último escalafón de la cadena antes de llegar al lector.
W. Manrique Sabogal. ¿Y dónde coloca a esos encuentros literarios o editoriales que fomentan la lectura? ¿En qué momento y cómo distorsionan la cadena del libro?
Luis Tigeras. Los pongo en cualquier otro lado. Ellos distorsionan la cadena del libro en el momento en que la venta se retrae únicamente hacia las editoriales. Cada agente del libro debe tener su función.
Es verdad, todos fomentamos la lectura, porque si no se hace, nosotros no recibiríamos a ese lector. Pero, realmente, la librería es la que tiene que recibir luego a ese lector para venderle ese libro.
W. Manrique Sabogal. Pero esos encuentros y conversaciones literarias suelen tener a una editorial vendiendo los libros de los participantes y todo el sector se beneficia.
Luis Tigeras. Esos encuentros son necesarios. Hay que diferenciar la parte cultural o la parte de conocimiento, que es la que se crea con las conversaciones, de otra cosa, que son estas ferias, que lo que hacen es gestionar las dos dimensiones, la parte comercial y la parte cultural. Entonces, la parte comercial, lo que se busca es que todo el mundo venda directamente con su proyecto. Lo que yo comentaba al principio y la idea que quería dar, que a lo mejor no me he explicado bien, es que hay que tener cuidado en esto porque sí puede haber algunas prácticas de venta directa de libros por parte de las editoriales, y eso hace retroceder, en cierta manera, o perjudica a la librería.
Futuro de la Feria del Libro de Madrid

W. Manrique Sabogal. ¿Cómo siente la Feria del Libro de Madrid?
Luis Tigeras. La Feria de Madrid la sentimos como la feria de los madrileños, de las librerías, pero también de todos. Creo que es el punto de encuentro donde todas las librerías, junto a las editoriales, y el reto del sector, queremos mostrar el trabajo que hacemos durante todo un año. Siendo consciente de que en Madrid, por su posicionamiento lingüístico histórico y estratégico, tiene que tener esa parte que aúna todas las fuerzas.
Es una feria popular, es una feria de librerías que incluye a todo el mundo, que intenta hacer ese viaje a través del charco. Para traer a esa literatura. Entonces la vivimos como una fiesta y como un compromiso cultural ante la ciudad, ante España y ante el castellano, el español y nuestra lengua.
W. Manrique Sabogal. La Feria de Madrid se ha consolidado como un espacio cultural y de debate más allá de la venta de libros. Un proceso que empezó al final de la primera década de este siglo XXI, bajo la dirección de Teodoro Sacristán (2005-2016), y con gran controversia porque muchos libreros no querían ampliar la parte de actividades culturales. Luego Manuel Gil (2017-2021) reforzó ese ámbito y conectó más con América Latina. Y Eva Orúe (2022-2026) potenció todo aquello y siguió buscando ese equilibrio comercial y cultural e incorporando más actores, entre ellos más editoriales pequeñas e independientes, y ampliando los temas de la programación. ¿Cómo han sentido ustedes como libreros ese aumento de la presencia y oferta cultural en la feria?
- Próxima entrega: El futuro de la Feria del Libro de Madrid, qué esperan del nuevo director y por qué cesaron a Eva Orúe, anterior directora de la feria.
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