El desafío de escribir la segunda novela, después del éxito de la primera
Once autores en español afrontan en 2026 un momento decisivo de su trayectoria: demostrar qué novelista hay detrás de su debut. Andrea Abreu, Cristina Araújo, Elena Medel, Alana S. Portero y otros autores publican su segunda novela. Un recorrido por las distintas maneras en que los escritores han continuado su camino tras su ópera prima
La primera novela puede descubrir a un escritor; la segunda demuestra qué escritor hay detrás.
Diversas sensaciones se arremolinan en la cabeza y el corazón de un autor al escribir su segunda novela tras una gran acogida de la primera. Sabe que las miradas están puestas en esa nueva obra, en saber si el éxito de aquella ópera prima fue suerte o no tiene nada más que decir, ni cómo contarlo; o si, por el contrario, fue solo el umbral de una carrera literaria. Aunque algunos autores se confirman en las siguientes novelas.
Porque el primer libro puede ser una revelación, una sorpresa, un fenómeno. Pero la segunda novela plantea una pregunta distinta: ¿hay detrás del éxito inicial una obra literaria o fue solo el efecto de un primer libro?
¿Seré capaz de hacerlo mejor o, al menos, igualar mi debut? Es una pregunta que ronda a los escritores, aunque sea para responderse y probarse a sí mismos. Es un desafío porque para muchos autores suele ser difícil afrontar su segunda novela. Forma parte de la tradición literaria, al punto de que se le conoce como el Síndrome de la segunda novela.
Los resultados son dispares. Y de esa situación surge otra pregunta: ¿Qué hicieron los grandes escritores cuando llegó el momento de demostrar que el primer éxito no había sido un accidente?
La historia literaria de la segunda novela va desde Don Quijote, de Miguel de Cervantes, pasando por Orgullo y prejuicio, de Jane Austen, hasta El señor de los anillos, de J. R. R. Tolkien.
Pero antes de hacer ese recorrido por las segundas novelas brillantes de la historia, miramos el panorama de 2026 de autores en español, porque está siendo un buen escenario: varios están publicando sus segundos libros a la espera de saber si revalidan o no la acogida de público y crítica y si les será fácil que les editen una tercera obra.
Once nuevas segundas novelas en español

La segunda novela no consiste necesariamente en repetir la primera, sino en demostrar que el escritor puede ser otro sin dejar de ser él mismo. Estos escritores de España y Latinoamérica afrontan ese desafío en 2026:
Andrea Abreu (Tenerife, Canarias, 1995): tras publicar algunos poemarios, debutó en la novela con Panza de burro, en 2020, en Barrett, con traducciones a una treintena de idiomas y más de cien mil ejemplares en español. Ahora, su segunda novela, Pajaritos preñados, la edita Anagrama.
Cristina Araújo (Madrid, 1980): debutó ganando con Mira a esa chica el XVIII Premio Tusquets de Novela en 2022. Ahora, regresa con Distancia de fuga en la misma editorial que la descubrió.
Roberto Cambronero (Costa Rica, 1995): su primera novela fue Como Gigantes ahogados, en Pre-Textos, en 2023, y este año llega con El higo del Edén, en la misma editorial.
Roberto Chuit Roganovich (Argentina, 1992): su ópera prima es Quiebra el álamo, de 2022. Su segunda novela Si sintieras bajo los pies las estructuras mayores obtuvo el Premio Clarín de Novela 2024 y este año llegó al mundo hispanohablante bajo el sello de Alfaguara en su colección Mapa de las Lenguas.
Stuart Flores (Perú, 1985): tras varios volúmenes de cuentos y un poemario publicó la novela La velocidad del pánico (2018) y ahora llega con Preludios a los delirios de un joven pianista sin cabeza (Dedro).
Marta Jiménez Serrano (Madrid, 1990): entró en la literatura con la novela Los nombres propios (2021) en Sexto Piso, siguió con un volumen de cuentos y regresó a la novela con una forma híbrida que relata un episodio de su vida y lo trasciende en Oxígeno (Alfaguara).
Laia Jufresa (Ciudad de México, 1983): esta autora de literatura infantil debutó en la novela con Umami en 2015, en Random House, y ahora regresa con Wishbone, en la misma editorial.
Elena Medel (Córdoba, 1985): durante 19 años fue una poeta prestigiosa y en 2020 publicó su primera novela, Las maravillas, en Anagrama, con muy buenas críticas. Ahora, va por la segunda con Todos mis pecados y la mitad de mi dolor, en Seix Barral.
Marta Pérez-Carbonell: se lanzó a la novela con Nada más ilusorio, en 2024, con Lumen, y ahora publica la segunda, Mañana seguiré viva, en la misma editorial.
Alana S. Portero (Madrid, 1978): tras varios poemarios y obras de teatro se lanzó a la novela con tintes autobiográficos en La mala costumbre, en 2023, en Seix Barral, que tuvo una buena repercusión internacional. Ahora, publica Cosamala en la misma editorial.
Regina Rodríguez Sirvent (Alp, 1983): debutó con la novela Las bragas al sol, en 2022, en catalán en La Campana y en español en Suma de Letras. Ahora, continúa con Palomitas de madrugada, en el mismo sello.
Con estas segundas novelas, estos escritores se han enfrentado a nuevas expectativas, miedo a repetirse, libertad, cambio de voz, cambio de tema, éxito, identidad literaria y la necesidad de demostrar que detrás de un debut hay una obra y no solo un libro.
Formas de afrontar la segunda novela

No hay una única manera de afrontar la segunda novela. Algunos mantienen el éxito del debut; otros lo superan, lo consolidan o tardan años en encontrar el reconocimiento. Y en algunos casos la segunda obra es directamente el salto al fenómeno.
Mantener el éxito
Carmen Martín Gaite (España, 1925-2000): De Entre visillos (1957) pasó a Ritmo Lento (1963).
De la acogida a la popularidad
Julio Cortázar (Argentina, 1914 – Francia, 1984): De Los premios (1960) pasó a Rayuela (1963).
Superación inmediata
Mario Vargas Llosa: De La ciudad y los perros (1963) pasó a La casa verde (1966)
Reconocimiento tardío
Gabriel García Márquez (Colombia, 1927-México, 2014): de La hojarasca (1955) pasó a El coronel no tiene quién le escriba (1963).
Éxito tras éxito
Eduardo Mendoza (España, 1943) De La verdad sobre el caso Savolta (1976) a El misterio de la cripta embrujada (1978).
Consolidación
Guillermo Cabrera Infante (Cuba, 1929 – Inglaterra, 2005): De Tres tristes tigres (1967) a La Habana para un infante difunto (1979).
Mejor la segunda
Álvaro Pombo (Santander, 1939): De El parecido (1979) a El héroe de las mansardas de Mansard (1983)
Confirmación del fenómeno
Isabel Allende (Chile, 1942): De La casa de los espíritus (1982) pasó a De amor y de sombra (1984).
Progresión
Antonio Muñoz Molina (España, 1956): De Beatus Ille (1986) pasó a El invierno en Lisboa (1987).
Prestigio sostenido
William Ospina (Colombia, 1954): De Ursúa (2005) pasó a El país de la canela (2008).
Popularidad a más
María Dueñas (España, 1964): De El tiempo entre costuras (2009) a Misión olvido (2012).
Salto al fenómeno
Dolores Redondo (España, 1969): De Los privilegios del ángel (2009) a El guardián invisible (2012).
Cuando los clásicos llegaron a la segunda novela

La segunda novela tampoco fue un territorio fácil para algunos de los grandes nombres de la literatura. En unos casos confirmó el éxito del debut; en otros, abrió una obra mayor:
Miguel de Cervantes Saavedra (España, 1547-1616): El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha. Su primera novela fue La Galatea, en 1585. Veinte años después, en 1605, publicó el primer volumen de Don Quijote, el segundo fue en 1615.
Jane Austen (Inglaterra, 1775-1817): Orgullo y prejuicio. Su primera novela publicada fue Sentido y sensibilidad (1811); Orgullo y prejuicio (1813), la segunda, terminó convirtiéndose en una de las novelas más célebres de la literatura inglesa.
Charles Dickens (Inglaterra, 1812-1870): Oliver Twist. Su debut novelístico fue Los papeles póstumos del Club Pickwick (1836-37), un éxito enorme; Oliver Twist (1837-39) amplió todavía más su popularidad, siendo una de sus novelas y uno de sus personajes más reconocibles.
Stendhal (Francia, 1783-1842): Rojo y negro. En 1826 publicó Armancia, pero el reconocimiento le llegó en 1830 con Rojo y negro.
Nathaniel Hawthorne (Estados Unidos, 1804-1864): La letra escarlata. Su primera novela, Fanshawe (1828), pasó prácticamente inadvertida; 22 años después publicó La letra escarlata (1850), que se convirtió en su obra fundamental.
Louisa May Alcott (Estados Unidos, 1832-1888): Mujercitas. En 1868 publicó Mujercitas o Meg, Jo, Beth y Amy y un año después Aquellas mujercitas, que luego se integró en un solo volumen con su antecesora bajo el título de Mujercitas.
George Eliot (Inglaterra, 1819-1870): El molino del Floss. Después de Adam Bede, su exitosísima primera novela, publicó su segunda, El molino del Floss (1860). Es otro caso en que la segunda obra alcanzó una dimensión literaria enorme y para algunos lectores sigue siendo incluso su mejor novela.
Mark Twain (Estados Unidos, 1835-1910): Las aventuras de Tom Sawyer. Tras La edad dorada (1873), escrita con Charles Dudley Warner, llegó Tom Sawyer (1876), que se convirtió en un clásico y en una de las obras que definieron la imagen literaria de Twain.
Ernest Hemingway (Estados Unidos, 1899-1961): Adiós a las armas. Después de Fiesta (1926), que ya lo había convertido en una figura literaria importante, llegó Adiós a las armas (1929), que se convirtió en su primer gran superventas.
Albert Camus (Argelia, 1913- Francia, 1960): La peste. Debutó a lo grande con El extranjero, en 1942, y se confirmó como uno de los mejores autores franceses del siglo XX con La peste, en 1947.
J. R. R. Tolkien (Sudáfrica, 1892-Inglaterra, 1973): El Señor de los Anillos. Publicó El hobbit, en 1937, y se inspiró en ella para crear el clásico de literatura fantástica El señor de los anillos en 1954.
Cuatro voces de las segundas novelas de 2026
Cuatro de los escritores que afrontan en 2026 el desafío de la segunda novela lo hacen con historias que empiezan así:
“Lo contrario de la muerte es el deseo. La respuesta sencilla —la evidente— nos colmaría la boca sin mentir: la vida es lo contrario de la muerte. Pero yo he deseado”: Todos mis pecados y la mitad de mi dolor, de Elena Medel.
“¡Bueno, mi gente!, chilló el cantante parado arriba de la tarima con los huevos retratados en los pantalones de raso, por aquí nos están pidiendo un temita para Catrina de parte del novio”: Pajaritos preñados, de Andrea Abreu.
“Hay una mujer tirada en el suelo del cuarto de baño. La mujer está inconsciente y el suelo del baño es gris claro. Sus brazos y sus piernas están en flexiones poco habituales, como una muñeca abandonada con despreocupación en el suelo porque ya está la merienda. Las bragas a mitad de los muslos”: Oxígeno, de Marta Jiménez Serrano.
“1504
Escucharías un ruido tan enorme que creerías que el mundo está por abrirse al medio. Es más grande que todas las tormentas que jamás hayas escuchado y te llevaría al pavor”: Si sintieras bajo los pies las estructuras mayores, de Roberto Chuit Roganovich.
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