Portadas de las dos mejores novelas de todos los tiempos, según The Guardian (arriba) y de las únicas tres obras en español de las lista de Las 100 mejores novelas de todos los tiempos. /WMagazín
Las 100 mejores novelas de todos los tiempos, según ‘The Guardian’: el debate sobre el canon literario
'Middlemarch', de George Eliot, y 'Beloved', de Toni Morrison, encabezan la lista. El diario británico consultó a 170 novelistas, críticos y académicos de medio mundo. Predominan las obras escritas originalmente en inglés. Solo hay tres títulos en español. El periodo preferido es el siglo XIX y el primer tercio del XX. Hay catorce autores vivos
“La señorita Brooke poseía ese tipo de belleza que parece resaltarse con una vestimenta sencilla”.
Así empieza Middlemarch (1871), de la inglesa George Eliot, la mejor novela de todos los tiempos publicada en inglés, según el diario británico The Guardian. La segunda mejor es Beloved (1987), de la estadounidense Toni Morrison.
En español apenas aparecen dos novelas latinoamericanas —Cien años de soledad, del colombiano Gabriel García Márquez, y Pedro Páramo, del mexicano Juan Rulfo— y una española: Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra, inventor de la novela moderna con uno de los comienzos más memorables:
“En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme”.
Esta selección es el resultado de una convocatoria que hizo The Guardian a 170 novelistas, críticos y académicos de diferentes países. Cada uno elaboró una lista con las diez mejores novelas publicadas originalmente en cualquier idioma y leídas en traducción inglesa, ordenadas por preferencia.
La lista retrata tanto las preferencias del canon anglosajón como los límites de la circulación global de la literatura traducida.
De dicha selección surgieron Las cien mejores novelas de todos los tiempos, integrada por obras de 64 hombres y 36 mujeres, que incluye solo a catorce autores vivos. La gran mayoría son títulos del siglo XIX y del primer tercio del XX.
El resultado privilegia la tradición de la gran novela clásica y el prestigio formal del modernismo europeo y anglosajón.
La selección retrata las preferencias de la industria editorial anglosajona y de su comunidad lectora:
- Predominan las novelas escritas en inglés —sobre todo británicas y estadounidenses.
- Las traducciones ocupan un lugar marginal: pocas obras francesas, alemanas o italianas y ninguna portuguesa o japonesa. La desproporción coincide con un mercado editorial anglosajón donde los libros traducidos representan apenas una fracción del catálogo anual.
- El mercado editorial anglosajón es conocido por publicar un porcentaje muy bajo de traducciones, entre el 3 y el 5 %.
- En español solo aparecen tres novelas: Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez (puesto 17); El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra (puesto 26), y Pedro Páramo, de Juan Rulfo (puesto 96).
- Lo anterior revela más sobre el ecosistema editorial inglés que sobre la calidad literaria mundial.
- Destaca la ausencia de nombres importantes del último medio siglo como Philip Roth, Norman Mailer, John Updike, Saul Bellow, John Banville, Patrick Modiano, Mario Vargas Llosa, Javier Marías, José Saramago…
“Nunca antes se había necesitado tanto una lista como esta. Disminución de la capacidad de atención, pantallas, Netflix; sea cual sea la causa, leer por placer es una actividad en extinción”, proclama The Guardian.
El canon y sus jerarquías

Entre las veinte primeras novelas solo hay cinco escritas en otros idiomas:
- Middlemarch, de George Eliot (Inglaterra)
- Beloved, de Toni Morrison (Estados Unidos)
- Ulises, de James Joyce (Irlanda).
- Al faro, de Virginia Woolf (Inglaterra).
- En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust (Francia).
- Anna Karénina, de León Tólstoi (Rusia).
- Guerra y paz, de León Tólstoi (Rusia).
- Jane Eyre, de Charlotte Brontë (Inglaterra).
- Orgullo y prejuicio, de Jane Austen (Inglaterra).
- Madame Bovary, de Gustave Flaubert (Francia).
- El gran Gatsby, de Francis Scott Fitzgerald.
- Casa desolada, de Charles Dickens (Inglaterra).
- Emma, de Jane Austen (Inglaterra).
- La señora Dalloway, de Virginia Woolf (Inglaterra).
- Moby Dick, de Herman Melville (Estados Unidos).
- 1984, de George Orwell (Inglaterra).
- Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez (Colombia).
- Persuasión, de Jane Austen (Inglaterra).
- La vida y las opiniones de Tristram Shandy, de Lawrence Sterne (angloirlandés).
- Cumbres borrascosas, de Emily Brontë (Inglaterra).
La novela total
Middlemarch (1871), de George Eliot (Mary Ann Evans, Inglaterra 1819-1880), según The Guardian, es “una novela monumental que abarca el amor, la fe, la amistad, la traición, la ciencia, la política, la moral y el poder, sin perder nunca de vista a sus habitantes provincianos. Como escribió uno de nuestros panelistas: ‘Quien lea esta novela no puede salir de ella inmutable’. Virginia Woolf la declaró célebremente ‘una de las pocas novelas inglesas escritas para adultos’. Vale, no es tan abiertamente apasionada como Cumbres Borrascosas, en el puesto número 20 de nuestra lista, ni tan divertida como Orgullo y prejuicio (en el número nueve). Pero en ella se encuentra toda la vida humana”.
Se trata de “la sexta novela de Eliot, que narra las vidas y los amores de los habitantes de un pueblo inglés de provincias a mediados del siglo XIX y que es ampliamente reconocida como su obra maestra. Aunque originalmente planeaba escribir dos libros separados, Eliot los fusionó para crear una epopeya de intrincada estructura que explora el trabajo y el matrimonio, la ambición y la creatividad, el egoísmo y el espíritu comunitario en un contexto de cambios políticos, sociales y tecnológicos. Un éxito de ventas inmediato, ha marcado la literatura inglesa desde entonces; a pocos les sorprenderá verla en lo más alto de nuestra lista. Como escribió Emily Dickinson: ‘¿Qué pienso de Middlemarch? ¿Qué pienso de la gloria?”.

Sobre la segunda de la lista, Beloved (1987), de Toni Morrison (Estados Unidos, 1931-2019), The Guardian señala que “así como Eliot quiso plasmar la vida de la gente común, Morrison se propuso hacer personal la experiencia de las personas esclavizadas. Beloved la consagró como la gran novelista estadounidense de su tiempo. Esta conmovedora novela te marcará para siempre”.
Empieza así:
“En el 124 había un maleficio: todo el veneno de un bebé.
Las mujeres de la casa lo sabían, y también los niños”.
Ganadora del premio Pulitzer de ficción, “la desgarradora obra de Morrison sobre las personas que habían sido esclavizadas tras la Guerra Civil estadounidense se basó libremente en la vida de Margaret Garner, quien asesinó a su propia hija para evitar que volviera a ser esclavizada”. El diario recuerda que Morrison describió Beloved como una historia sobre “la batalla campal entre el recuerdo y el olvido”.
Para The Guardian, “este retrato inquietante, literalmente sobrecogedor, de la violencia física y psicológica sigue siendo uno de los libros más censurados y controvertidos en las bibliotecas estadounidenses, y a la vez uno de los más apreciados. En 1993, Morrison se convirtió en la primera mujer negra en recibir el Premio Nobel de Literatura”.
Toni Morrison tiene otras dos novelas en esta lista: La canción de Salomón (40) y Ojos azules (75).
Los autores más citados y los vivos

La autora más citada es Virginia Woolf con cinco novelas: Al faro (4), La señora Dalloway (14), Orlando (54), Las olas (55) y La habitación de Jacob (90).
Le siguen con cuatro: Jane Austen Orgullo y prejuicio (9), Emma (13), Persuasión (18) y Mansfield Park (56) y Charles Dickens Casa desolada (12), David Copperfield (33), Grandes esperanzas (35) y Nuestro amigo común (72).
La presencia contemporánea es mínima, solo catorce autores, y revela el peso persistente del canon clásico. Los autores vivos de la lista son:
Salman Rushdie con Los hijos de la medianoche (23).
Arundhati Roy con El dios de las pequeñas cosas (32).
Margaret Atwood con El cuento de la criada (36).
Marilynne Robinson con Vida hogareña (43).
Rohinton Mistry con Un equilibrio perfecto (49).
Elena Ferrante con La amiga estupenda (51).
J. M. Coetzee con Desgracia (58).
Kazuo Ishiguro con Nunca me abandones (59).
Chimamanda Ngozi Adichie con Medio sol amarillo (62).
Zadie Smith con Dientes blancos (63).
Tsitsi Dangarembga con Nervous Conditions (74).
Han Kang con La vegetariana (85).
Alan Hollinghurst con La línea de la belleza (87).
Edward P. Jones con El mundo conocido (94).
Algunos de los 170 novelistas, críticos y académicos que participaron en esta lista son: Salman Rushdie, Alberto Manguel, Juan Gabriel Vásquez, Sarah Waters, Claire Armitstead, Colm Tóibín, Valeria Luiselli, Ian McEwan, Lorrie Moore, Maggie O’Farrell, Andrés Solomon, Blake Morrison, Stephen King, Siri Hustvedt, Daniel Kehlmann, Juan Lanchester, Elif Shafak o Ben Okri.

Las grandes ausencias
Sobre los autores que faltan, The Guardian dice:
“Como en todas las listas de premios, lo divertido es descubrir quiénes faltan. Llama la atención la ausencia de las grandes figuras que dominaron el panorama literario estadounidense de finales del siglo XX —Mailer, Updike, Roth— y sus sucesores británicos. Quizás esto refleje la incomodidad posterior al #MeToo ante tanta objetivación femenina, por muy brillante que sea la prosa. Sin embargo, la controvertida novela Lolita, aclamada durante mucho tiempo como el máximo exponente de la prosa inglesa, sobrevive incluso al apoyo de Jeffrey Epstein, quien, podemos suponer, no captó sus oscuras ironías”.
El diario británico recuerda que John Updike, “quien logró ‘darle a lo mundano el reconocimiento que merece’, será extrañado por muchos”.
No se olvida de autores como Martin Amis, “no puedo evitar pensar que debería haber un lugar para una novela que definiera una época como Money”.
De Expiación de McEwan, “que me cautivó con la misma intensidad que El mensajero de L.P. Hartley (1953, a la que le debe mucho), que apenas alcanza el puesto 99. Quizás estos escritores sean demasiado recientes”.
En cuanto a los escritores de posguerra, “ahora pasados de moda: no hay ni rastro de C.S. Lewis, William Golding o Tolkien (El Señor de los Anillos fue el favorito del público en el concurso de lectura de la BBC). Tampoco de Angela Carter, Penelope Fitzgerald o Iris Murdoch. Pero esto es tolerable porque la inigualable obra de Muriel Spark, La plenitud de la señorita Jean Brodie, y El fin del romance de Graham Greene —dos auténticas joyas— están a la altura. Al igual que El tránsito de Venus, de la australiana Shirley Hazzard, que, al parecer, requirió 27 borradores y que probablemente necesite otras tantas lecturas para comprenderla por completo”.

Las novelas que faltan
¿Puede existir una lista objetiva de “las mejores novelas”? Probablemente no. Todo canon refleja una época, una lengua y una comunidad de lectores. Pero precisamente por eso estas selecciones siguen siendo valiosas: no tanto por lo que consagran, sino por lo que dejan afuera.
Entre esas ausencias también figuran algunas de las grandes novelas del mundo escritas originalmente en idiomas distintos del inglés:
Hambre, del noruego Knut Hamsun; Kokoro, del japonés Natsume Sōseki; Doctor Zhivago, del ruso Borís Pasternak; País de nieve o La casa de las bellas durmientes, del japonés Yasunari Kawabata; El extranjero o La peste, del francés Albert Camus; El callejón de los milagros, del egipcio Naguib Mahfuz; Viaje al fin de la noche, del francés Louis-Ferdinand Céline; Opus Nigrum o Memorias de Adriano, de la francesa Marguerite Yourcenar; Mi nombre es Rojo, del turco Orhan Pamuk; El desierto de los tártaros, del italiano Dino Buzzati; El tambor de hojalata, del alemán Günter Grass; La broma o La insoportable levedad del ser, del checo Milan Kundera; La conciencia de Zeno, del italiano Italo Svevo; La condición humana, del francés André Malraux; El nombre de la rosa, del italiano Umberto Eco; El amante, de la francesa Marguerite Duras; Bella del señor, del suizo Albert Cohen; Corazón tan blanco, del español Javier Marías; Los miserables, del francés Victor Hugo; 2666, del chileno Roberto Bolaño…
O alguna más de Gabriel García Márquez, como El otoño del patriarca, Crónica de una muerte anunciada o El amor en los tiempos del cólera, cuyo mundo se cierra con una frase que, al mismo tiempo, se abre al futuro:
“El capitán miró a Fermina Daza y vio en sus pestañas los primeros destellos de una escarcha invernal. Luego miró a Florentino Ariza, su dominio invencible, su amor impávido, y lo asustó la sospecha tardía de que es la vida, más que la muerte, la que no tiene límites.
–¿Y hasta cuándo cree usted que podemos seguir en este ir y venir del carajo? –le preguntó. Florentino Ariza tenía la respuesta preparada desde hacía cincuenta y tres años, siete meses y once días con sus noches.
—Toda la vida —dijo”.
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