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Julián Rodríguez Marcos (1968-2019) juntot a la antología de su narrativa y una mesa de novedades de la editorial Periférica. /WMagazín

Muere Julián Rodríguez: libros y autores de un escritor y editor de Periférica que apostó por el arte

Uno de los creadores de la editorial Periférica que ayudó a la renovación del panorama editorial en 2006 falleció a los 50 años. WMagazín le rinde homenaje con una antología de títulos que ya están en nuestras bibliotecas

En 2006 nació Periférica, una de las editoriales que alegraría nuestras lecturas al descubrirnos un mundo literario más grande, rico y bello. Un mundo eclipsado por azares de la vida pero que empezó a ser iluminado en España con gran coherencia entre la calidad del texto y la belleza de su edición. Su solo aspecto ya era para querer tener esos libros entre las manos. Pronto Periférica ocupó un lugar destacado en el mundo de la edición en español. La editorial la crearon Julián Rodríguez Marcos y Paca Flores. Pero son días tristes, Julián Rodríguez Marcos ha muerto a los 50 años este viernes 28 de junio. Había nacido en Ceclavín, Cáceres, en 1968.

Era un gran lector, escritor, editor y galerista siempre amable y entusiasta y con acertadas ideas y reflexiones. En WMagazín le rendimos homenaje con una antología de algunos de los libros de Periférica que hemos reseñado o avanzado en primicia. Precisamente este viernes 28 de junio un título de Periférica fue nuestra apertura: Hiere, negra espina, de Claude Louis-Combet (Puedes ver el avance completo en este enlace).

En los años noventa, Julián Rodríguez Marcos editó y dirigió la revista de arte y estética Sub rosa. Publicó su primer libro en el año 2000, el poemario Nevada, y en 2001 la novela Lo improbable. En 2004 Unas vacaciones baratas en la miseria de los demás, Premio Nuevo Talento (FNAC),  en 2008 Cultivos (2008), una autobiografía con exploraciones literarias. En Cáceres creó en 2010 la galería de arte Casa sin fin, de la cual abrió una sede en Madrid. Ambas las cerró en 2018 por problemas de salud.

Además de su propia creación literaria, Julián Rodríguez Marcos era un editor muy fino atento a descubrir joyas del pasado y apostar por autores contemporáneos. Entre los escritores en español de su catálogo destacan José Emilio Burucúa, Juan Cárdenas, Vicente Valero, Rita Indiana, Damián Tabarovsky, Octavio Escobar Giraldo, Manuel Arranz, Carlos Labbé, Rodrigo Soto, Maximiliano Barrientos, Carlos Pardo, Israel Centeno…

Entre los autores en otros idiomas, y sobre todo italianos, figuran: Giovanni Verga, Giani Celati, Thomas Wolfe, Valérie Mréjen, Charlotte Mew, Katharina Winkler, Lorenza Mazzetti, Jean Legrand, Maja Haderlap, Hugo Bettauer, Sasha Abramsky, Louis Dumur, Gordon Lish, Christopher Morley, Ana Blandiana, Giuseppe Scaraffia. Y en coedición con Errata Naturae a Mary Carr.

Periférica forma parte del grupo Contexto que contribuyó a la renovación del sector editorial en el siglo XXI con los sellos Impedimenta, Libros del Asteroide, Nórdica Libros y Sexto Piso. En 2008 obtuvieron el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural.

La siguiente es una antología de libros de Periférica reseñados o de avances literarios que hemos publicado en WMagazín:

Cosas vivas, de Munir Hachemi

“Cosas vivas es una sorprendente primera novela que se lee con fruición, sin descanso, y que de manera ágil y tremendamente amena combina el humor con la reflexión sobre la alimentación de la especie humana, sobre las barbaridades que asoman en los huevos rotos que cenas con los amigos o en esa ensalada tan verde y sana con la que te cuidas. Cosas vivas es un relato de iniciación que huye tanto de la pedantería como de la intrascendencia”, editorial Cálamo.

Puedes leer la reseña en este enlace.

Donde el silencio se bifurca, de Gerardo Piña

“La veo transcurrir como todo lo que se termina o comienza; es decir, con toda la tensión que acumulada o en potencia es capaz de detener a nuestro alrededor. Esperamos el siguiente momento para confirmar una sospecha o para sorprendenos. Y queremos -como ahora lo quiere él con respecto a mí- que la tensión se distienda y abra paso a algo parecido a la calma, a un mar de luz donde podamos sumergirnos y nuestra muerte sea algo como el primer movimiento de una ola, la más breve, la que nadie observará cuando vuelva a reintegrarse después de haber acariciado la playa por unos segundos”.

Gerardo Piña (México, 1975) es un autor a seguir. En esta novela hay una voz con una larga sombra, un monólogo que zigzaguea entre la realidad y la irrealidad en cuyo fluir se ve la cicatriz de un país dividido por la guerra. Ráfagas de ametralladoras que despiertan la noche. Y las personas atrapadas por el entorno y por ellas mismas. Un lugar que es un vórtice de tiempos donde “el silencio dejó de ser ese espacio en blanco necesario para dar ritmo a las palabras y las frases”.

El lado vacío del corazón, de Erich Hackl

El escritor e hispanista austriaco recuperó la historia de tres generaciones en El lado vacío del corazón, una de las mejores novelas sobre “la era de los extremos” de los últimos años. “Uno busca algo que atañe a los demás. O a todos”. Con este epígrafe introduce Erich Hackl a sus lectores una historia que se puede leer con la fruición de quien se enfrenta a una novela con la diferencia de que no lo es:

Los protagonistas no son personajes sino personas a las que Hackl (Steyr, Austria, 1954) ha dedicado tiempo de investigación, de reconstrucción y de escucha para retratar su paso por el siglo veinte, un tiempo para el que el autor asume la definición de un historiador: “la era de los extremos”. Una obra que ve en los pequeños detalles la incoherencia entre salvar el mundo y hacer infelices a los propios.

El vestido azul, de Michèle Desbordes

“Este libro es y no es la biografía novelada de una mujer bella y feroz que tuvo el don de ‘extraer de la arcilla, de la piedra, lo profundo y lo trágico de un sueño’. Los detalles de la vida de Camille Claudel están todos aquí para quien quiera jugar a reunirlos al final de la lectura. […] Pero las referencias van surgiendo como pinceladas dispersas, como base en la que cincelar una exploración psicológica del alma de Camille”.

En Grand Central Station me senté y lloré, de Elizabeth Smart

“Pero mis ojos, como el crepúsculo sangriento, atisba entre los velos y las brumas que se alzan de la tristeza, en busca de ese encuentro que moriré si no consigo. Y como un muelle roto, mi voluntad, que esforzadamente trepaba peña arriba, cae rodando con frenético estrépito. Me han expulsado del prado de la paz, en el que ya nada, nunca, nada me hará creer.

Mi pasión no puede atajarla la generación que viene. Nadie puede echarme un salvavidas. Debo retroceder sobre mis pasos y aceptar mi sentencia con los brazos abiertos. No puedo seguir cerrando los oídos a mi destino con la esperanza de salvar algo de entre esta inundación de sangre. No puedo rescatar ni la Memoria ni el Niño. El amor es mi única carta: lo apuesto todo a ella”.

  • Puedes leer el artículo donde está incluida la referencia en este enlace.

Ellos, de Francine du Plessix

Ellos es la biografía de los padres de Francine du Plessix: el vizconde Bertrand, su madre Tatiana Yákovleva y Alexander Liberman, quien sería su padrastro, que moldearon parte de la mirada contemporánea. Periférica lo editó juntoa Erra Naturae.

Este es un recorrido por una de las vías más glamurosas, extravagantes y audaces del siglo XX. La de las vida de cuatro personajes de una misma familia cuya espina dorsal fue Tatiana Yákovleva, una de las musas del poeta ruso Maiakovski que desdeñó su amor para casarse con el vizconde francés Bertrand du Plessix quien murió en la Segunda Guerra Mundial. Tras su viudez y con una hija, Francine, Tatiana empezó su largo romance con Alexander Liberman, un ambicioso artista hijo de un prominente judío ruso, con quien se crearía una de las primeras parejas más poderosas de Nueva York, tras emigrar del París ocupado.

Francine du Plessix ha escrito esta biografía cuyo título habla por sí solo: Ellos, premio del Círculo de Críticos de Estados Unidos. Una biografía novelada, desde esta semana en las librerías españolas, que cuenta y describe desde el propio corazón del glamour las vidas íntimas y cotidianas de quienes delinearon la mirada de una parte importante del siglo XX. Para las editoriales es “el apasionante retrato de una generación que sobrevivió a la Revolución rusa, a la caída de Francia en manos de los nazis y al implacable mundo de la moda en el Nueva York de posguerra”.

Hiere, negra espina, de Claude Louis-Combet

La belleza y la fuerza de las palabras iluminan las tinieblas del corazón, el dolor y el deseo en este gran libro: Hiere, negra espina (Periférica), de Claude Louis-Combet (Lyon, 1932). Es la zozobra del amor y la turbación como una abeja apresada en el puño de la mano que narra la relación del poeta Georg Trakl (Austria, 1887-Polonia, 1914) y su hermana Margarethe, poeta en la sombra. Hiere, nega espina fueron las palabras que Trakl hizo pronunciar a su hermana en un poema escrito poco antes de la batalla de Grodek, durante la Primera Guerra Mundial, donde estuvo como farmacéutico militar

“El eco de esa dramática belleza puebla este libro intenso y emocionante, que va mucho más allá de las relaciones incestuosas entre hermano y hermana: estas páginas son ante todo una apuesta por el lenguaje. Y por cómo éste se enfrenta a la vida, al amor y a la muerte”, señala la editorial. Escrita por Claude Louis-Combet en 1995, el libro convirtió al autor francés en un escritor de culto por su narrativa hipnótica y secuencia de imagénes que van al fondo del alma inquieta e inquitante de los hermanos Trakl.

La belleza de la imperfección, el dolor pecaminoso de lo puro, la pulsión ante el abismo y el temblor ante el secreto que Combet narra aquí con lírica nítida. Trakl, recuerda la editorial, “fue llamado bohemio, vicioso, sátiro, alcohólico y drogadicto, y se dijo que de él ‘sólo brotan la melancolía y el estertor que antecede a la muerte’. Pero de Trakl brotó, asimismo, una de las grandes obras poéticas del siglo XX”.

La transmigración de los cuerpos, de Yuri Herrera

“El mexicano Yuri Herrera cree en la concentración, la dedicación y el trabajo constante. Cree en aprender de los errores propios. Cree en la lectura y en la cultura. Cree en la intuición del autor.

Pero, sobre todo, cree en las palabras.

Ellas son su dios. Su reino a conquistar, a rescatar para él y la literatura. Eso es en lo que cree el escritor mexicano Yuri Herrera (Actopan, 1970), en las palabras, en su significado, en la biografía que las moldea y vivifica en las diferentes bocas, en su sonido y en los ecos que llegan hasta sus lectores. Y las suyas para referirse a ellas, en un rincón de una librería madrileña, son meditadas y hacen énfasis en lo esencial de recuperar el patrimonio lingüístico —“debemos asumir ese derecho”—, reclama un autor que cuando empieza a escribir tiene claro algunas de las palabras que formarán parte de su libro.

La transmigración de los cuerpos (Periférica), su última novela, da fe de sus creencias creativas, personales y sociales. En ella laten, cuenta, “Dashiell Hammett, algo de la Divina Comedia, el Éxodo y algunos contemporáneos, en especial Jorge Cuesta, a quien estuve releyendo mientras escribía el libro”.

Manual de exilio, de Velibor Colic

Manual de exilio es una novela autobiográfica de un exsoldado de la guerra de Bosnia en Francia. Habla de supervivencia y de los esfuerzos para romper la soledad y se desnuda como hombre y como escritor con ironía y humo.

Sólo un escritor es capaz de retratar el exilio de un escritor, que es exilio, pero no es igual porque puede ser contado, y lanzado a los lectores como un puño directo y al corazón.

Aquí es donde empieza Manual de exilio: cómo aprobar su exilio en treinta y cinco lecciones, de Velibor Colic, un observador agudo, un narrador preciso, un hombre de un humor inteligente, irónico, capaz de burlarse de sí mismo y de hablar de su soledad; la misma que persiste aun cuando se convierte en un escritor con reconocimiento, porque es la soledad del exiliado.

Maria Zef, de Paola Drigo

La escritora italiana publicó esta novela en 1936. Es un triple viaje: el físico y paisajístico de la dura Italia rural; el de la fuerza interior de las mujeres en un entorno hostil y el del camino que lleva más rápido y a empellones a la edad adulta.

Hay viajes literarios que es importante hacer. Como a la Italia rural de comienzos el siglo XX, parecida a muchas regiones de nuestros países. Hay personajes literarios que es importante conocer. Como a Mariùte, Rosùte y Catine, una madre y sus dos hijas. Y algunos personajes más, claro. Pero ellas tres han sido creadas con tal naturalidad que las vemos, las escuchamos, las sentimos en sus emociones. Las acompañamos en su trajín físico y espiritual. Y, al final de la lectura, las consideramos verdaderas conocidas de nuestras vidas.

Con ellas tres veremos que acaso el mundo no ha cambiado tanto. Y sentimos impotencia y rabia ante sus vidas, similares a muchas vidas reales. Esto hace imprescindible conocer a quien las creó para siempre. Su nombre es Paola Drigo y les dio vida en la novela Maria Zef, editada por Periférica. Otro hallazgo literario de este sello.

Tú no eres como otras madres, de Angelika Schrobsdorff

El Gremio de Librerías de Madrid premio este libro por “la gran belleza con que la autora describe el contraste de la vida de los protagonistas de esta historia en el Berlín de los años veinte; personajes amantes del arte, la diversión y el placer y, sin embargo, ciegos a la tragedia que se cernía sobre la vida de todos ellos”.

 

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