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Las escritoras Pilar Quintana, colombiana (izquierda) y Mónica Ojeda, ecuador. /WMagazín

Pilar Quintana y Mónica Ojeda desenmascaran las violencias en la familia y en cada persona

La sección en vídeo 'Diálogos literarios sobre la vida' aborda un tema crucial tratado por las escritoras colombiana y ecuatoriana en sus novelas. Con dos voces emergentes de la literatura en español de los primeros países que tras la RAE crearon academias de la lengua WMagazín se une al XVI Congreso de la Asale en Sevilla (España)

La violencia no tiene género, a veces es más peligrosa la casa que la calle, la violencia de la maternidad no ha sido contada, la literatura debe dar cuenta de la relación de odio entre padres e hijos… Estas son algunas de las conclusiones de la sección en vídeo Diálogos literarios sobre la vida entre las escritoras Pilar Quintana, de Colombia, y Mónica Ojeda, de Ecuador. Dos de las voces en español más relevantes y poco conocidas a nivel panhispánico, pero que poco a poco se abren paso.

Con ellas WMagazín continúa esta sección donde dos autores dialogan y reflexionan sobre un tema común en sus libros, esta vez el de la violencia y las violencias soterradas. Por un lado Pilar Quintana lo trata en su novela La perra (Literatura Penguin Random House) a través de una mujer que busca ser madre, Premio Biblioteca de Narrativa Colombiana, uno de los más importantes de su país; mientras que Mónica Ojeda la desarrolla en la novela Mandíbula (Candaya) a partir del miedo y la violencia que genera la familia, la búsqueda de la sexualidad y el deseo, la novela ha cosechado muy buenas críticas en muchos medios de comunicación. Son dos obras que vale la pena leer no solo por el tema sino por el manejo del lenguaje y la forma de despertar sensaciones y hacer pensar al lector.

La publicación de esta conversación fragmentada en cuatro vídeos se hace dentro de la semana del XVI Congreso de las Asociación de Academias de la Lengua, Asale, que se realiza en Sevilla (España) del 4 al 8 de noviembre, por tres motivos: por la proyección de estas dos escritoras con un gran manejo de la lengua y poder contribuir a su lectura; por la importancia del tema, la violencia, de tanta actualidad; y porque son dos escritoras pertenecientes a los dos primeros países latinoamericanos que crearon, después de España, sus respectivas Academias de la Lengua: Colombia en 1871 y Ecuador en 1874. Con sus libros y su conversación contribuimos a mostrar la riqueza del idioma español.

Esta es la segunda entrega de Diálogos literarios sobre la vida inaugurados con los mexicanos Margo Glantz y Mario Bellatín hablando de cómo las redes sociales influían en sus obras (puedes ver el vídeo del diálogo en este enlace).

Te dejamos con el videorrelato Diálogos literarios sobre la vida: la violencia dentro de cada uno y la familia grabado durante la pasada Feria Internacional del Libro de Bogotá 2019:

La colombiana Pilar Quintana (izquierda) y la ecuatoriana Mónica Ojeda hablan sobre el tema de la violencia en sus últimas novelas. /WMagazín

La violencia en la familia y dentro de cada persona

Pilar Quintana: En Colombia estamos en un país en el que tendemos a sentarnos y decir que la violencia está allá afuera, lejos, y viene de factores armados como la guerrilla o los paramilitares, pero la violencia también está dentro de nosotros mismos. Eso quería explorar en mi novela La perra, ¿una persona buena, noble, es capaz de un acto violento? ¿Es decir, cometer actos impensables? Eso era lo que quería indagar, el hecho de que somos capaces de generar violencia y que es algo que nos pertenece y está en nosotros, quería indagar en esa oscuridad.

Mónica Ojeda: Una de las cosas más importantes en el momento en que escribimos es poder agenciar la capacidad de daño, violencia o perversidad no necesariamente al otro, sino también a nosotros mismos. Es un aspecto compartido, comunitario. Aprender a aceptar aspectos perturbadores que pueden habitarnos y escribir sobre ellos. Son aspectos que no nos gustan de nosotros  y que nos cuesta aceptar porque no les hemos puesto palabras y ver esa imagen en el espejo no nos gusta.

La colombiana Pilar Quintana y la ecuatoriana Mónica Ojeda conversan sobre el tema de la violencia en sus últimos libros. /WMagazín

La víctima puede ser victimario

Pilar Quintana: Siempre he dicho que escribir es como hacer terapia, vemos lo que nos cuesta reconocer. Hay algo interesante en el tratamiento de la violencia. En la novela tengo un personaje femenino, una niña,  abandonada y víctima de diferentes violencias, empezando por el abandono y violencia física de un tío, y maltratada con la palabra, si la vemos ella es una víctima, pero también puede ser un victimario.

Mónica Ojeda. Esto es algo que he trabajado en mis novelas. La víctima no es siempre una víctima y puede llegar a ser victimaria. Esa capacidad de recibir daño y replicarlo con otro es un trabajo potente de dar una mirada más completa de lo que ocurre con la violencia en el ser humano. Entender que la violencia se expresa en distintos ámbitos, desde un golpe en la cara hasta una palabra.

Hay formas sutiles y normalizadas, incluso dentro de la familia y es algo que tenemos en común en nuestros libros. Hay determinadas estructuras familiares con violencia soterrada. En el lugar de amor y cariño se puede generar traumas y puede replicar hacia otras personas. Allí puede haber monstruos y la violencia y daños más terribles que recibimos.

La colombiana Pilar Quintana y la ecuatoriana Mónica Ojeda conversan sobre el tema de la violencia en sus últimos libros. /WMagazín

La violencia no tiene sexo

Pilar Quintana: Lo más peligroso no es la calle sino la casa. Hay un tema interesante y es que entendemos y miramos a la cara a la violencia de los hombres, pero también  está la violencia de las mujeres, esa violencia no la hemos mirado. Miramos a las madres como señoras puras y las niñas son criadas con un deber ser y de culpa de que debe ser buena, magnífica, acogedora, perfecta. Llegará el momento en que eso debe cambiar porque esas personas están contenidas, y qué pasa con esas personas perfectas que en un momento dado se rompen, cómo esa violencia se desborda y puede ser terrible.

Mónica Ojeda: Es como una olla presión que tiene que explotar en algún momento. Pensaba que en mi última novela, Mandíbula, trabajo con chicas que están en un colegio del Opus dei y están descubriendo su sexualidad, el sexo y el amor pero entre mujeres porque están en un colegio femenino; pensaba en la violencia que reciben sus cuerpos porque quieren ser normados dentro de un tipo de feminidad específica y sexualidad heteronormada pero sus deseos van por otro lado. Seres que deben encajar en una feminidad, pero es imposible porque es una feminidad pulcra, perfecta e imposible de alcanzar y se convierte en una frustración, lo cual se convierte en monstruos como esos monstruos femeninos que parecen Medusa o Circe que no encajan en el paradigma.

La colombiana Pilar Quintana y la ecuatoriana Mónica Ojeda conversan sobre el tema de la violencia en sus últimos libros. /WMagazín

La violencia de la maternidad

Pilar Quintana: Otro tema es el del instinto que acabas de abordar. Nos creemos muy humanos, civilizados  y racionales, pero somos animales, está la pulsión del instinto. Yo sentí ese impulso por la maternidad, pero no la maternidad como esa cosa suave, hermosa, tierna, sino el instinto animal, sucio, horrible que es capaz de violencia. Es una maternidad que no nos han mostrado nuestras mamás, no nos han enseñado que la maternidad  tampoco es dulce y tiene momentos y sentimientos horribles.

Mónica Ojeda: Lo edulcorado de la maternidad que no corresponde con la carnalidad. Pienso en la frase de Lacan que puse como epígrafe de mi novela: «Una mandíbula de cocodrilo, eso es una madre», y pensaba en cómo ese animal guarda a sus crías en la mandíbula, en esa máquina de triturar y querer proteger a tus crías con esa máquina asesina, con el riesgo de que te las puedas tragar; es decir, cómo al proteger  en exceso también puede comerse a sus hijos.

Pilar Quintana: Es lícito para un hijo adolescente odiar a su papá y a su mamá, pero no es lícito para una madre hacerlo. Pero ese sentimiento opera en los dos sentidos. El niño adora a sus padres pero hay un momento en que ya no depende de ellos y se rebela y no hace lo que vos querés. Es un sentimiento de parte y  parte que hay que explorar en literatura.

Las escritoras Pilar Quintana, colombiana (izquierda) y Mónica Ojeda, ecuatoriana, en Diálogos literarios sobre al vida. /WMgazín

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