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Los escritores Agustín Fernández-Mallo y Socorro Venegas en Diálogos literarios sobre la vida WMagazín, de mayo de 2022.

Fernández Mallo y Socorro Venegas: «El amor es dejar que alguien te meta en su cabeza, y viceversa»

Los dos escritores hablan del tema eterno que une sus obras recientes: 'El libro de todos los amores' y 'Ceniza roja'. WMagazín, con apoyo de Endesa, invitó a estos autores a su sección en vídeo Diálogos literarios

Presentación WMagazín El amor es uno de los temas eternos, y la literatura no escapa a él. Menos en esta temporada en la que autores y libros de calidad lo abordan desde diferentes ángulos y estilos. Sobre su naturaleza hablan los escritores de España Agustín Fernández Mallo y de México Socorro Venegas en Diálogos literarios sobre la vida, la sección mensual en vídeo de WMagazín, con apoyo de Endesa, este mes de mayo de 2022. Los dos escritores conversan a partir de sus obras recientes: El libro de todos los amores (Seix Barral) y Ceniza roja (Páginas de Espuma).

Se trata de una novela, El libro de todos los amores, que mezcla géneros de manera acertada en una estructura que interpela al lector y lo hace pensar, sonreír, debatir y preguntarse a sí mismo; y un diario, Ceniza roja, que parece un poemario con el amor como hilo conductor en una cadencia y lenguaje que iluminan una pérdida que no alcanzamos imaginar. Son dos libros de gran sensibilidad, inteligencia y filosofía que exploran una geografía reconocida por todos y, a la vez, parece nueva.

Agustín Fernández Mallo (A Coruña, 1967) se adentra en la geografía del amor a través de la historia de una pareja en Venecia en las vísperas de un gran cambio mientras se lanzan preguntas y respuestas cuyo resultado es un rosario de aproximaciones a las múltiples e impensables clases de amor y sensibilidades de asumirlo. La narración avanza con la pareja, su relación, sus reflexiones, sus dudas… y sus palabras que dan nombres a un sentimiento poliédrico, al tiempo que se despliega información sobre múltiples campos de la ciencia, las artes y la vida en sí misma interconectada con el sentimiento amoroso. Fernández Mallo obtuvo en 2018 el Premio Biblioteca Breve por su novela Trilogía de la guerra. Entre sus obras destacan su trilogía Nocilla Dream, Nocilla Experience y Nocilla Lab. Toda su poesía está en Ya nadie se llamará como yo + Poesía reunida (1998-2012).

Socorro Venegas (San Luis Potosí, 1972) reproduce pasajes del diario que escribió a finales de los años noventa cuando murió su pareja. Comparte la luminosidad y las sombras del amor vivido y arrebatado. El arco íntimo de los sentires, de los afectos, del andar a tientas entre la pesadumbre, la esperanza y el agradecimiento de haber vivido lo sentido. Un diario con aliento poético ilustrado por Gabriel Pacheco. Venegas es autora de varios volúmenes de cuentos entre los que destaca La memoria donde ardía (Páginas de Espuma).

Te invitamos a ver el diálogo en un videorrelato en seis partes con su transcripción entre Agustín Fernández Mallo y Socorro Venegas:

Los escritores Agustín Fernández-Mallo y Socorro Venegas en Diálogos literarios sobre la vida WMagazín, de mayo de 2022.

Sobrevivir al duelo del amor

Agustín Fernández-Mallo. He estado leyendo tu libro, tu poemario, Ceniza roja, y hay algo que me ha atraído mucho de él en relación al amor, y es la idea que he desarrollado tanto en El libro de todos los amores como en otro poemario que escribí hace tiempo titulado Ya nadie se llamará como yo, que es un libro de duelo. Había desarrollado el asunto como tu libro de duelo por una pérdida de un ser querido.

Siempre he pensado que cuando alguien muy cercano fallece, en realidad, de algún modo, es un proceso muy misterioso porque se va, pero resucita de otra manera y ves cosas en esa persona que no habías visto y reconstruyes a esta persona de otra manera. Como si morir, en realidad, fuera un acto de amor de esa persona a ti, porque resucita haciéndote ver el mundo de otro modo. Y es algo que me ha parecido ver en tu libro. Para eso es la poesía, para que cada uno vea lo que quiere ver, o lo que interpreta.

Hay unos versos muy bonitos e inteligentes que construyen realidad. Por ejemplo, cuando dices «cómo puede ser la muerte esta nueva presencia, él es el movimiento de las hojas en los árboles, la luz donde reverbera el polvo». O sea, cómo los objetos toman también la presencia de una persona que se ha ido y que es la persona amada…. Es una dimensión del amor que a mí me ha interesado mucho siempre. Esta parte del amor como algo que siempre termina de alguna manera, volviendo, resucitando y haciéndonos ver la realidad de otro modo. Es lo que he intentado con El libro de todos los amores.

Socorro Venegas. Quisiera primero agradecerte mucho tu lectura y decirte que me sorprende que lo hayas leído como un poemario… me gusta mucho, porque esa pueda ser una de las lecturas de este libro. Siempre he amado y respetado muchísimo la poesía… Ceniza Roja es un diario que escribí hace 23 años. Cuando arrastraba la pluma por esas páginas de un cuaderno, estaba atravesando un duelo… No quería escribir, no quería… mucho menos me planteaba escribir poesía, estaba queriendo para sobrevivir. Para mí ese ejercicio era, además, una prescripción, el psicoanalista me dijo: escriba pero no lea.

Socorro Venegas en Diálogos literarios sobre la vida, de WMagazín, charla con Agustín Fernández-Mallo, en mayo de 2022./WMagazín

Reconstruir al ser amado ido

Socorro Venegas. Ahora que leí El libro de todos los amores donde mi libro también está, mi propia historia, este duelo, porque también por ahí está la reflexión de la pérdida en tu texto, en esos fragmentos amorosos que también nos pueden remitir a artes que también remiten a otras. Me quedé mucho con una frase donde dices que no existe archivo que pueda almacenar el olvido. Los archivos existen para todo eso que existe, para todo eso que nombra, para todo eso denominado, y la paradoja es que en tu libro se está buscando denominar justo todos los amores, todas esas posibilidades. Pero también es muy interesante ver lo otro, ver la ausencia, ver que eso que no está, que en este caso es en Ceniza roja, mi pareja, el hombre amado que ha muerto, ¿en dónde archivas tú esa experiencia de haber convivido con esa persona?

También uno quisiera encontrar dónde coloca lo que ya no está: el cuerpo, la sustancia, la mirada. Todo eso en tu libro lo dices muy bien. Esa materia borrada, esa materia ida, también nos constituye. Creo que es allí donde ocurre esto que mencionabas, cómo intentamos reconstruir a quien se ha ido. Y lo hermoso, dentro de todo el dolor que hay en esos días, es que uno termina reconstruyendo a ese ser amado ya con sus propia sustancia, o sea, yo reconstruyo a mi amado con lo que soy. Es un proceso que, además en mi libro, en algún momento, está sugerido; es una especie de nueva maternidad, ese amado nace ahora de mí, de mi cuerpo, completamente constituido por quien soy yo, porque soy quien ha quedado, quien ha sobrevivido…

Agustín Fernández-Mallo. Claro, de ahí lo que yo te comentaba de esto que has dicho de que, en realidad, es como que alguien muere, pero para resucitar es como de otra manera ¿no?

Socorro Venegas. Exactamente…

Agustín Fernández-Mallo. Es una idea muy bella que está tanto en tu poética como en tu libro y en el mío. Es una idea que tiene mucha potencia, mucha potencia creadora y mucha potencia ilusionante. Hay algo que me ha interesado mucho de tu libro: es la idea de la pérdida, o el amor, o todo ese duelo. Hay como una especie de optimismo dentro del dolor. Hay una suerte de optimismo de celebrar lo que ha quedado de esa persona. Algo así como pensar: lo bueno ha quedado y lo bueno me sigue a mí, lo bueno de esa persona que se ha ido. Y a mí son libros que me interesan mucho porque yo no soy nada apocalíptico, ni nada distópico, ni creo en el fin de las cosas, nunca hay un fin, y de todo se puede extraer lo bueno. En tu libro me ha gustado mucho ese sentido, el optimismo, yo lo leo en clave optimista.

Agustín Fernández-Mallo en Diálogos literarios sobre la vida, de WMagazín, charla con Socorro Venegas, en mayo de 2022./WMagazín

La ciudad construida y habitada solo por los amantes

Socorro Venegas. Hay un momento en el que hablas de la política real. Dices algo como la política real que ansía la utopía, pero solo es capaz de crear distopías. Entonces tu libro está situado en un mundo apocalíptico, y lo que me gusta mucho es que es un viaje… El viaje de dos amantes y cómo están buscando. Esto me parece fascinante, la búsqueda eterna de encontrar en nuestro lenguaje las palabras para nombrar y renombrar de manera inagotable el amor, para tocar lo que se ha tocado tanto como el amor pero, también… para volver a tocar Venecia, por ejemplo. Y cómo, a partir de esa ciudad, que en tu libro se explica, que es la cuna del capitalismo, y nos dices por qué… Sería una posible lectura: el lugar del capitalismo que ocasiona el apocalipsis… Como trabajaste con esta pareja para mirar, para hacer que también los lectores nos miráramos, contrastáramos, sintiéramos que, a pesar de que se acabe el nombre, se acaba el mundo, terminan estos amantes nombrándose ellos mismos, nombrándose o, tal vez, renombrándonos su verdadero nombre que ese es un momento siempre bellísimo: que dos amantes se digan su verdadero nombre que no es necesariamente aquel con el que se presentaron.

Agustín Fernández-Mallo. Ahora que dices esto de decir el nombre y del momento en el que dos personas se dicen los nombres, en realidad, lo que están haciendo los personajes y, en realidad, lo que hacemos todas las personas que amamos, es decir todo el mundo, porque todo el mundo ama a alguien o a algo, es crear un lenguaje propio, crear un lenguaje único.

Siempre me ha fascinado un mecanismo: que cuando dos personas se aman, crean como una especie de identidad propia que solo ellos puedan transitar, una ciudad con calles, edificios, parques que solo ellos pueden transitar. Una ciudad imaginaria echa de lenguaje, de caricias, de miradas, de afectos, de enfados, de todo eso. Siempre me ha parecido increíblemente extraño filosóficamente ya que en el mundo, o físicamente, que en el mundo exista algo que solo puedan ver dos personas. Las cosas las podemos ver todos,… pero hay la creación de algo que solo pueden ver dos personas y me parece un milagro.

Luego hay una segunda consecuencia: si la pareja se rompe, la pregunta es ¿a dónde va ese objeto que han creado? Mi idea siempre ha sido que esa ciudad que han creado entre los dos no se destruye, sino que se queda vacía. Es como un objeto que va por el planeta Tierra buscando a alguien que lo vuelva a habitar, pero ya nadie podrá volver a habitarlo, incluso los amantes que construyeron esa ciudad no van a poder pisar sus calles nunca más. Es una imagen muy melancólica, significa que algo que había en el planeta Tierra único no se ha destruido, pero nadie podrá habitarlo. Esto me ha recordado a tu libro, porque aunque yo hablo de una ruptura de pareja, y el fallecimiento de uno de los amantes es una ruptura,. Veo cómo en tu libro vuelves a intentar, y a lo mejor lo consigues, habitar otra vez esa ciudad, crearla entre los dos, y que ahora, ya al faltar uno, parece como que es imposible compartirla ¿no?

Se ve ese intento denodado de tú querer volver a esos lugares, a esas cosas, y es muy conmovedor. Además, es muy inteligente, está muy bien expresado. Es una solución a la pérdida en realidad, desde la literatura quiero decir.

Socorro Venegas en Diálogos literarios sobre la vida, de WMagazín, charla con Agustín Fernández-Mallo, en mayo de 2022./WMagazín

¿Se puede volver al paraíso?

Socorro Venegas. Me parece una idea muy poderosa esta que señalas, muy acertada la de ese lugar, esa ciudad que habitan los amantes que solo ha sido mirada por ellos porque la han construido. También, una vez que uno de los dos falta, el otro no puede visitar ese lugar, ya solo no puede habitar ese lugar, está incompleto. Esta ciudad ha quedado inacabada, ha quedado rota de alguna manera. Los accesos a ese lugar se vuelven imposibles para uno. Aunque esa reconstrucción de la que hablaba hace un momento, ese traer de nuevo a la vida, de otra manera, a quien se ha ido, implica eso, implica una soledad tremenda. Quizá ese es el duelo en realidad: saber de muchas maneras que lo que se perdió, se perdió ya para siempre, que no habrá esa maravilla de la complicidad de mirar juntos, que solo ellos dos miraron. Pienso que ese es el pájaro innombrable de tu libro ¿no? Ese pájaro que está partiendo y que solo ellos dos ven y quizá nadie más vea de la misma manera.

También pienso en esto que leí a posteriori. Este diario, como decía, lo escribí hace varios años y, más recientemente, leí El pensamiento mágico, de Joan Didion, que es la historia de la pérdida de su marido. Ella habla de los deudos, de quienes han perdido a alguien muy amado como gente a la que se le dilatan tanto las pupilas que no puede entrar nada por ahí, que la luz misma puede ser algo terriblemente doloroso, si la luz lastima así, imagínate cualquier otra cosa; no hay mundo para esos seres que han perdido a alguien. Creo que eso es un poco también lo que ocurre, no puedes ya mirar ese mundo que compartías y, al mismo tiempo, tratas de aferrarte un poco. Si pensamos en Adán y Eva, que están en tu libro también, esas criaturas primigenias, si pensamos en ellos y en la manzana, yo diría que ese momento en el que Joan Didion nos cuenta que ella guardaba algunas cosas de su marido es como ese intento de tener todavía una llave, una clave que te permita volver a ese edén habitado antes por los dos; hasta que llega el día en que, como yo, saqué de la bolsa los anteojos y el par de calcetines que guardaba de mi pareja porque supe que ya no había manera de volver a ese lugar.

Agustín Fernández-Mallo. Claro. Quizá, como dice un dicho, sea verdad aquello de que al paraíso nunca se ha de tratar de regresar, porque ya no es el paraíso.

Socorro Venegas. Ya no es, exacto…

Agustín Fernandez-Mallo. El paraíso, por definición, es algo único, sino ya no sería paraíso. Lo que se da una vez no se puede dar dos. Entonces, intentamos volver y, quizá, es lo que tú dices: el duelo ante la pérdida de una amor es un poco eso… Cuando te das cuenta que lo mejor es no intentar volver allí a donde has sido feliz o a ese paraíso.

Socorro Venegas. Exacto, no existe esa posibilidad.

Agustín Fernández-Mallo en Diálogos literarios sobre la vida, de WMagazín, charla con Socorro Venegas, en mayo de 2022./WMagazín

El amor es permitir que alguien te meta en su cabeza

Agustín Fernández-Mallo. A veces he pensado que nadie sabe en verdad qué es el amor… Porque si nos dicen qué es el amor, defínalo, yo, la verdad, no tengo ni idea. Yo lo veo como un Frankenstein, como un monstruo, pero no en el mal sentido, algo cosido, hecho de mil retales, de mil trozos que cada uno ha armado y que crea, y es poliédrico. Entonces, el amor, al final, creo que he llegado a pensar que significa algo así como dejar que alguien te meta en su cabeza y juegue contigo y su cabeza y viceversa, y tú dejar a esa persona que entre tú cabeza y juegues con ella, crear entre los dos un juego compartido, que es único y que crea un lenguaje propio… Creo que al final eso es lo que es…

Socorro Venegas. Sí… Estoy de acuerdo con esa visión, porque plantea una especie de conversación. Cuando digo una especie pienso en esto que ocurre en tu libro: él dijo, ella dijo, y, de vez en cuando, se invierte el orden; a veces es ella quien dice primero y a veces uno de los dos responde. Eso me dice que no siempre estamos respondiendo al otro. Eso me dice que, a veces, esta conversación es más con nosotros mismos tratando de desentrañar para nosotros quién es ese amado, a quién estoy amando, con quién estoy construyendo este edén que un día será abandonado.

Los escritores Agustín Fernández-Mallo y Socorro Venegas en Diálogos literarios sobre la vida WMagazín, de mayo de 2022.

La belleza del mundo también es terrible

Socorro Venegas. Quisiera cerrar, volviendo a esta reflexión que decías sobre la manera en que nos construimos en el otro y la manera en que queremos que vuelva a nosotros, porque muchas veces cuando se habla de duelo y se habla de pérdida amorosa inmediatamente se insertan otras palabras, como superar, superar un duelo, reponerse, olvidar a alguien y si eso es lo que nos proponemos, si nos proponemos superar y olvidar vamos a fracasar siempre. Este libro de Ceniza roja es la experiencia más verdadera que yo tengo, ese dolor de haber perdido a alguien se queda para siempre. Es un dolor que ahí está, que te acompaña, y que con el tiempo se aprende a convivir con esa criatura camaleónica que es el dolor, que se vuelve también un poco camaleónico de su propio dolor.

Por eso podemos pensar en que nuestros libros tienen cierto componente optimista, al menos es mi caso. Yo no habría publicado Ceniza roja si solo fuera un viaje por la obscuridad. La verdad es que la belleza del mundo es también terrible, es también otra verdad a la que nos enfrentamos a diario y eso está también en tu libro, son páginas bellísimas y una oportunidad de viajar.

Agustín Fernández-Mallo. La belleza del mundo es otra clase de amor del mundo. Creo que, en general, no se puede amar, no se puede estudiar, ni se puede relacionar una persona con algo sino se ama. El propio acto de querer conocer el mundo, es un amor al mundo, y si no te acercas con esa actitud fracasarás… No me estoy refiriendo a las personas, que también, a los objetos, al estudio, a la naturaleza, a la observación de las cosas.

Me gustaría leer un breve fragmento de tu libro bellísimo que a mí me toca por la ciencia, porque yo soy físico, es esta metáfora: «¿A cuántas caricias luz de distancia estamos? No nos pertenece la respuesta, no es humano». Es increíblemente bonito, no solo bonito sino potente desde un punto de vista sensitivo. Hay otra parte que me gustó mucho, un fragmento que dice: «Siempre es así cuando alguien se va, lo que queda persevera en su naturaleza, los pájaros continúan el canto, el corazón no suspende sus contracciones, el dolor cumple su ciclo, la vida se encoge de hombros». Me parece de una elegancia y de una sabiduría increíble…

Lo leí como un poemario totalmente. Sabes que a veces hay más poema, más poesía en lugares donde no nos dicen en verso.. La poesía no es escribir, la poesía es otra cosa.

Socorro Venegas. Como también está en tu libro, la filosofía, la poesía, la física, la manera como está este lenguaje científico planteándonos una realidad que te explota. Es un libro escrito con todos los sentidos.

Agustín Fernández-Mallo. Esto que has dicho al final me ha gustado mucho, el libro está escrito con todos los sentidos, porque es como creo que hay que escribir ¿no?

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