La escritora inglesa Jane Austen (1775-1817), en un dibujo. /Imagen tomada de Wikipedia
El éxito de Jane Austen, según Virginia Woolf, Vladimir Nabokov y otros grandes escritores
La escritora inglesa (1775-1817) entró en la literatura con el seudónimo de BY A LADY, pero pronto usó su verdadero nombre hasta convertirse en un clásico universal. La recordamos en los 250 años de su nacimiento, en 2025, con opiniones de varios autores importantes

BY A LADY (por una dama). Ese fue el seudónimo que Jane Austen usó al comienzo de su carrera literaria. Empezó con Sentido y sensibilidad, en 1811. Tuvo numerosos lectores y pronto empezó a convertirse en un clásico que gana lectores cada día.
El éxito intemporal de Jane Austen reside en que supo tratar y mostrar de manera natural la vida-novela sentimental y amorosa que ocurre en el corazón de sus personajes (sueños, dudas, culpas, prejuicios y miedos) y cómo este drama amplía e influye en el mundo exterior logrando que el lector se reconozca en aquellos universos interiores y se identifique con los exteriores. Logra que su lector no se sienta solo ni extraño ante los sucesos abrumadores y, a veces, inmanejables de las emociones amorosas, por que otras personas viven lo mismo.
Es una mirada del amor y sobre el amor esparcida de ironía, humor, rebeldía, drama y comedia (dramedia) con los sentimientos como arquitectos silenciosos de la identidad y del porvenir, mientras obran como conectores sociales y retrato económico y social. Ahí están sus novelas Sentido y sensibilidad, Orgullo y prejuicio, Emma, Persuasión o Mansfield Park.

Jane Austen nació hace 250 años, en el periodo georgiano de Inglaterra: el sábado 16 de diciembre de 1775, en Stevenson, y falleció a los 41 años, otro sábado, el del 18 de julio de 1817, en Winchester. Pertenecía a una familia burguesa y nunca se casó. Hija de George Austen y Cassandra con ocho hijos: seis hombres y dos mujeres: Cassandra, la mayor, y Jane, la penúltima.
El legado y las claves de la relojería literaria de Jane Austen tiene muchos libros, tesis y conferencias de expertos y de escritores. WMagazín se decanta por recordar algunos de los análisis y comentarios de grandes autores que con seguridad habrán mirado la obra de Austen con admiración y la intención de aprender lo mejor de ella.

Vida y escritura
Virginia Woolf analiza, en Una habitación propia, las circunstancias en que la vida de Jane Austen y cómo esta afectó o pudo afectar a su escritura:
“Sin alardear ni tratar de herir al sexo opuesto, puede decirse que Orgullo y prejuicio es un buen libro. En todo caso, a uno no le hubiera avergonzado que le sorprendieran escribiendo Orgullo y prejuicio. No obstante, Jane Austen se alegraba de que chirriara el gozne de la puerta para poder esconder su manuscrito antes de que entrara nadie. A los ojos de Jane Austen había algo vergonzoso en el hecho de escribir Orgullo y prejuicio. Y, me pregunto, ¿hubiera sido Orgullo y prejuicio una novela mejor si a Jane Austen no le hubiera parecido necesario esconder su manuscrito para que no lo vieran las visitas? Leí una página o dos para ver, pero no pude encontrar señal alguna de que las circunstancias en que escribió el libro hubieran afectado en absoluto su trabajo. Éste es, quizás, el mayor milagro de todos. Había, alrededor del año 1880, una mujer que escribía sin odio, sin amargura, sin temor, sin protestas, sin sermones. Así es como escribió Shakespeare, pensé mirando Antonio y Cleopatra; y cuando la gente compara a Shakespeare y a Jane Austen, quizá quiere decir que las mentes de ambos habían quemado todos los obstáculos; y por este motivo no conocemos a Jane Austen ni conocemos a Shakespeare, y, por este motivo, Jane Austen está presente en cada palabra que escribe y Shakespeare también. Si Jane Austen sufrió en algún modo por culpa de las circunstancias, fue de la estrechez de la vida que le impusieron. Una mujer no podía entonces ir sola por las calles. Nunca viajó; nunca cruzó Londres en ómnibus ni almorzó sola en una tienda. Pero, quizá, por carácter, Jane Austen no solía desear lo que no tenía. Su talento y su modo de vida se acoplaron perfectamente”.

Época y novela
William Somerset Maugham escribió en Diez grandes novelas y sus autores (Tusquets) cuál fue el tiempo que vivió Jane Austen y cómo este influyó en su narrativa:
“Se ha señalado que, aunque la vida de Jane Austen coincidió con algunos de los episodios más convulsos de la historia universal, la Revolución Francesa, el Terror, el ascenso y la caída de Napoleón, estos no se mencionan en sus novelas. Se la ha acusado por ello de un distanciamiento excesivo. Debe recordarse que en su época no estaba bien visto que las mujeres se ocupasen de la política, que era un asunto reservado a los hombres; pocas mujeres leían siquiera los periódicos; pero no hay motivos para suponer que, porque no escribiera sobre aquellos acontecimientos, no la afectaran. Jane quería mucho a su familia, dos de sus hermanos estaban en la Marina de guerra, con frecuencia corrían peligro, y sus cartas muestran que pensaba mucho en ellos. Pero ¿no hacía gala de su sensatez al no escribir sobre tales asuntos? Era demasiado modesta para imaginar que sus novelas se leerían mucho tiempo después de su muerte, pero si este hubiera sido su objetivo, no podía haber actuado de manera más juiciosa al pasar por alto unos asuntos que desde el punto de vista literario eran de interés pasajero”.

Vida y genio
Vladimir Nabokov se detiene en Curso de literatura europea (Ediciones B) en el modo en que Austen lleva su vida al arte y cómo crea vida para el arte:
“No existe vida real para un escritor de genio: debe crearla él mismo, y luego crear las consecuencias. Solo podemos gozar plenamente del encanto de Mansfield Park aceptando sus convencionalismos, sus reglas, sus encantadores fingimientos, Mansfield Park no ha existido jamás y sus gentes no han vivido jamás.
La novela de Jane Austen no es una obra maestra intensa y vívida, como lo son algunas de las que vamos a estudiar en este curso. Hay novelas como Madame Bovary o Anna Karénina que son explosiones deliciosas sometidas a un admirable control. Mansfield Park, en cambio, es la obra de una dama y el juego de una niña. Pero de ese costurero sale una labor exquisita y artística, y esa niña posee una vena poética asombrosa y genial”.

Lo femenino
Joyce Carol Oates escribió en The Guardian sobre una de las características atribuidas a lo femenino en la obra de Jane Austen:
“No he mirado Emma desde esos días embriagadores (hace 30 años cuando dio un curso sobre la novela), pero recuerdo la precisión de la prosa suavemente satírica de Austen, su forma de exponer las debilidades y perdonarlas en prácticamente el mismo barrido de una frase. La esencia misma, tal vez, de lo femenino, si no la mujer – para exponer, pero (por supuesto) para perdonar. Sin embargo, Austen está seguramente hablando por sí misma, no por Emma, cuando, al final de la novela, se indigna con la posibilidad de que la protegida de Emma, Harriet, ‘hija de un comerciante’, pudiera considerarse una prenda apropiada para el distinguido señor Knightley: ‘La mancha de la ilegitimidad, no blanqueada por la nobleza o la riqueza, habría sido una mancha de hecho’. Aquí Austen baja su máscara y habla francamente con nosotros. Sentimos su sensación de horror, que el intruso ‘ilegítimo’ ha llegado tan cerca de penetrar nuestra sociedad cerrada”.

Heroínas
Harold Bloom, el gran crítico literario, ofrece en El canon occidental unas claves importantes sobre las protagonistas de las novelas de Jane Austen que sirven para entender parte de la vida de su autora:
“Las principales heroínas de Austen -Elizabeth, Emma, Fanny y Anne- poseen tal libertad interior que sus individualidades no pueden reprimirse. El arte de Jane Austen como novelista no consiste en preocuparse por la génesis socioeconómica de su libertad interior. En Austen, la ironía se convierte en instrumento de la invención, que el doctor Johnson definía como la esencia de la poesía”.

El primer libro que vendió
El primer libro que Jane Austen vendió lo compró Jorge IV, cuando era príncipe regente de Inglaterra. Se trataba de Sentido y sensibilidad, firmado como By a Lady, que compró por 15 chelines, el 28 de octubre de 1811. Esta información es un hallazgo de los Archivos Reales. Se trata de un comprobante donde se especifica que son tres volúmenes de Sentido y sensibilidad. La compra se hizo dos días antes del primer anuncio público de la novela y que los eruditos consideran la primera venta documentada de un libro de Austen.
Como muchos de sus compatriotas, Austen detestaba al Príncipe Regente, según consta en una carta de 1813 en la que se refería a él como un hombre cuya glotonería, el despilfarro y las infidelidades escandalizaban a la nación. En 1815, cuando se armó de valor para dedicar su cuarta novela, Emma, al futuro Jorge IV, produjo un tributo tan tenso que un erudito lo calificó como “una de las peores oraciones que alguna vez se haya comprometido a imprimir”.
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Austen precisa detalladamente cómo funcionan las jerarquías simiescas solapadas en los grupos humanos, ocultas bajo el nombre de «convencionalismos». Eso siempre interesa.